
Sebastián Godínez Rivera
Algunos países de América Latina han presenciado la caída de los partidos políticos tradicionales. El descontento con la democracia se traduce en votos de castigo a los institutos que no lograron disminuir las desigualdades, acabar con la violencia y generar un crecimiento económico sostenido.
Los partidos que gobernaron desde finales del siglo XX e inicios del XXI han perdido el poder, por ejemplo, el Partido Justicialista en Argentina gobernó desde 2003-2015 y luego volvió al poder de 2019-2023. Sin embargo, la Libertad Avanza gobierna el país, es un caso extraño para un instituto que se formó en 2021 y dos años después se convirtió en gobierno. Milei y el libertarismo derrotaron a un partido consolidado que contaba con una mayoría de gobiernos provinciales y escaños.
A pesar de que solo cuenta con 40 escaños en la Cámara de Diputados y 7 senadores, eso no resta importancia de que es un partido de reciente creación que ha ganado la presidencia de Argentina. Su triunfo se puede explicar como un voto de castigo hacia los políticos tradicionales y a la crisis económica que atraviesa el país, también puede analizarse desde el Rational Choice.
La teoría de la elección racional o Rational Choice sirve para explicar la forma en la que vota la gente y por qué lo hace así. Un elemento que se ha descubierto es que las y los argentinos retiraron su respaldo al peronismo y votaron a un outsider. Asimismo, la falta de liderazgos nuevos orientó los sufragios hacia uno más estridente y que no proviene necesariamente de la clase política.
En este primer caso, Gaetano Mosca explica que las élites sirven para retener el poder, sin embargo, debe haber una renovación cada cierto tiempo para que esto suceda. Ahora bien, al conjuntar la postura de Mosca con la ley de hierro de las oligarquías de Robert Michels, la cual dice que una cúpula toma decisiones dentro de los partidos, permite entender una de las razones por las cuales los votantes castigaron al peronismo.
Por otro lado, en El Salvador hay otro estudio de caso que ha generado mucha polémica por el rumbo autoritario que ha adoptado. Nayib Bukele fue expulsado del Frente Farabundo Martí en 2017, entonces anunció que fundaría un partido, llamado Nuevas Ideas, con el cual se postuló a la presidencia en 2019 y ganó. El instituto se convirtió en la primera fuerza política de ese país, por lo tanto, el ejecutivo ha podido impulsar su agenda política.
Tras los comicios de 2024, Nuevas Ideas obtuvo 54 de 60 escaños, 43 de 44 alcaldías y además retuvo la presidencia, luego de que el líder salvadoreño se postulara a una polémica reelección. Por otro lado, el histórico partido Arena obtuvo 2 asientos, mientras que el Frente Farabundo Martí no tendrá representación parlamentaria por primera vez en 30 años.
El triunfo de Bukele y Nuevas Ideas puede explicarse por la personalización del liderazgo, cuando un personaje es más fuerte que el propio instituto, ocurre una simbiosis política, es decir, una unión. El caso salvadoreño es la muestra de que la gente puede seguir votando por un personaje carismático, a pesar de la deriva autoritaria que ha tomado el país. La nación centroamericana también es la que más rápido ha transitado hacia un modelo hegemónico.
México es otro ejemplo en la región, ya que el actual partido del gobernante Morena ganó el poder en 2018, sólo cuatro años después de haberse fundado. De 2018 a 2024 el partido gobierna 23 entidades federativas y se convirtió en la primera minoría en el Senado de la República y la Cámara de Diputados.Mientras que los partidos tradicionales PRI, PAN y PRD se vieron reducidos de forma importante.
Tras los comicios del domingo, Morena gobernará 24 estados, si se cuentan las 2 entidades que gobiernan partidos aliados. Para México es un hecho sin precedentes, ya que en un contexto democrático ningún instituto había ganado la presidencia a pocos años de su fundación.
El descontento con los partidos tradicionales aunado al malestar con la democracia y el status quo; debido a la falta de resultados en temas de seguridad, los escándalos de corrupción, el aumento de la violencia el estancamiento económico. El electorado optó por castigar a la élite, eligiendo a un personaje que se postulaba por un nuevo partido y que prometió hacer frente a los temas anteriores.
De acuerdo a los resultados preliminares Morena y sus aliados se han convertido en la primera minoría del legislativo, tomando en cuenta que el artículo 54 constitucional sólo permite una sobrerrepresentación del 8%, actualmente el oficialismo llega al 18%. El lopezobradorismo gobernará otros 6 años, sin embargo, nada está escrito, a pesar de que PRI, PAN y PRD obtuvieron un bajo nivel de votos en al presidencia, no fue así en el congreso, habrá que esperar al término de los cómputos distritales y luego la asignación de diputaciones de representación proporcional.
En Centroamérica y el Caribe este fenómeno se está repitiendo, tras las elecciones del 5 de mayo en Panamá, los históricos partidos. La presidencia fue ganada por José Raúl Mulino del partido Realizando Metas que es nuevo en el escenario de los partidos. Mientras que en la Asamblea Nacional los ganadores fueron los candidatos independientes quienes tendrán una bancada más grande con 21 curules, y los partidos tradicionales como el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) o el Partido Panameñista (PP) no tendrán representación en el legislativo.
En República Dominicana, los comicios del 19 de mayo dieron una amplia victoria al Partido Revolucionario Moderno (PRM) fundado en 2014 se convirtió en la primera fuerza en el Congreso y siendo el más votado en todo el país. Los partidos Revolucionario Dominicano y Reformista Social Cristiano han perdido presencia en el mapa político, mientras que la oposición principal será el Partido de la Liberación Dominicana, que quedó 20 puntos debajo del PRM.
Por último, el caso que deseo exponer es el del Partido Colorado de Paraguay que ha gobernado de forma casi hegemónica al país. Desde 1943 a 2008 el partido ha ocupado la presidencia, incluyendo al dictador Alfredo Stroessner. En 2008 el país sufrió la primera alternancia con Fernando Lugo (2008-2012) quien fue destituido y sustituido por Frederico Franco (2012-2013), tras este evento el Partido Colorado recuperó el poder ejecutivo.
Paraguay es un caso paradigmático de la región, ya que pareciera que el desgaste del poder, el paso del tiempo y los escándalos del partido no merman su estabilidad. Es un instituto que se ha mantenido en el tiempo y el único que no ha resentido el castigo de la gente en las urnas, nada es para siempre, pero hasta el momento ha gobernado a esa nación de forma casi hegemónica.
Lo que estamos viendo en América Latina es un reacomodo de los sistemas electorales y de partidos, donde los más antiquísimos están perdiendo presencia frente a los nuevos que surgen. La ciudadanía está optando por probar nuevas opciones que aparecen en el escenario político, hago hincapié en que también se están eligiendo a partidos que nunca habían ganado el poder.
En conclusión, los partidos que heredaron a la dictaduras o los autoritarismos en América están mermados por el paso del tiempo, el descontento social o la crítica de su actuar. Los sistemas que se erigieron post autoritarismo están siendo sacudidos por nuevas fuerzas políticas que reclaman un lugar en el espectro partidista; sin duda viene una disputa entre los nuevos y viejos partidos que coexisten en mismos espacios.
