Sebastián Godínez Rivera

El miércoles 4 de julio, Reino Unido vivió una alternancia inédita, el Partido Laborista regresó al poder luego de 14 años de la mano de Keir Starmer. El triunfo demostró el malestar en las urnas y venció de forma arrolladora a los conservadores.Empero, el ahora ex Primer Ministro, Rishi Sunak, ha dejado una de las lecciones más importante para la democracia en tiempos de polarización.

La derrota propiciada a los conservadores es casi inédita, solo ganaron 110 escaños en el Parlamento. No obstante, el mensaje de dimisión y transición entre Sunak y Starmer habla de la cordialidad política, el respeto, la autocrítica y el respeto a la democracia. En muchos países la derrota es negada y la crítica es vista como una agresión; los tiempos de radicalismo y polarización han llevado al límite a los sistemas democráticos y sus instituciones. 

Sunak salió del 10 de Downing Street para reconocer los resultados y reunirse con el rey Carlos III para anunciar su dimisión. El ex Premier reconoció la derrota como producto de malas decisiones, de hartazgo y un gesto de enojo de los británicos. Los 14 años que gobernaron los tories tuvieron aciertos y errores; asimismo, aceptó que la gente buscó un cambio y ahora deben sentarse a reflexionar sobre el resultado.

Un mensaje contundente para quienes perdieron el poder, en democracia no siempre se gana y las alternancias son parte de ella. El voto es el medio para castigar y mantener gobiernos, es el canal institucional para la expresión de la voluntad de la gente. En estos tiempos del populismo autoritario la democracia y las elecciones son la vía para acceder al poder y luego intentan dinamitar la división de poderes.

Además, Sunak reconoció que la labor que emprendió no fue suficiente para reducir la desigualdad, el racismo, la inseguridad y otros problemas. Agregó que su partido deberá hacer un profundo análisis sobre la situación para poder mejorar. En la segunda década del siglo XXI los perdedores han enarbolado banderas sobre fraudes electorales, disparidad o incluso desconociendo los resultados que no les favorecen.

Mientras que en algunos casos los ganadores impulsan la división argumentando que ganaron no por la democracia, sino porque la gente defendió su voto. Se difunden rumores o fake news en los que se habla de que las instituciones y los opositores están fraguando golpes de estado. Se descalifica a los opositores o a quienes votan distinto a quienes ostentan el poder.

Continuando con el mensaje, Sunak agregó que se hace responsable de la derrota que sufrió su partido y que el único juicio que importa es el de la gente que votó. Llamó a la unidad diciendo “Sir Keir Starmer será nuestro Primer Ministro, sin importar los desacuerdos que hemos tenido durante la campaña, es un hombre decente y con espíritu público al que respeto”. Estas palabras sin duda, demuestran un verdadero espíritu democrático. 

El reconocimiento a la pluralidad de un país es necesaria, no todos piensan igual y quererlo o aspirar a un modelo así es lo más erróneo. Los resultados en las urnas responden al sentir social y a los errores o aciertos que ha tenido un gobierno,aunado a las emociones y la racionalidad de la gente que participa. Asimismo, la identificación con el candidato es un elemento a tomar en cuenta, así como las propuestas que hagan, 

En el mismo tenor, el reconocimiento al vencedor es un mensaje que debe leerse directamente, pero también entrelíneas. No solo implica garantizar la estabilidad y gobernabilidad democrática de un país, sino que también es llamar a la unión a dejar atrás las campañas y los diversos agresivos. Esta es una de las buenas prácticas que no deben perderse en política.

En varias latitudes los presidentes se niegan a asistir a los traspasos de poder de sus sucesores (cuando no son del mismo partido), otros han negado los resultados al punto de convocar a rebeliones y unos más han optado por denostar las victorias opositoras. Sunak apostó por la gobernabilidad y el respeto, aunado a aceptar la derrota como resultado de sus acciones ya que no solo era el Jefe de Estado sino también la cabeza del Partido Conservador. 

La práctica nos ha demostrado que cuando existen pérdidas los liderazgos optan por culparse entre ellos y señalar a la militancia o las estructuras regionales. En otros países unos se mantienen en los partidos a pesar de los malos resultados entregados; también hay quienes dimiten y un mismo grupo retiene el poder, sin la autocrítica necesaria. Ante estos ejemplos, el politólogo Robert Michel podría confirmar con estos ejemplos la ley de hierro de las oligarquías, es decir, solo unos cuentan con el poder en las cúpulas e impiden la democratización de estos.

Por último, concluyó que “ser su Primer Ministro ha sido el mejor trabajo y es gracia su voluntad, el pueblo británico, la verdadera fuente de todos ;nuestros logros, nuestra fuerza y nuestra grandeza”. El mensaje es claro y contundente porque sin rencores o recriminaciones se reconoce la legitimidad popular de las y los votantes, así como que el país va más allá de un gobierno, una elección o un político. 

En conclusión, la nobleza política y la civilidad se han ido perdiendo en varias partes del orbe, al contrario en tiempos de oscuridad esto es una luz en el camino. Los países van más allá de los políticos y los partidos; la autocrítica es columna vertebral de la política y negarlalaerror. Este es uno de los discursos que mucha gente y la clase política de varios países deberían escuchar, las lecciones de Sunak para quienes socavan la democracia y sus instituciones.