
Sebastián Godínez Rivera
Cuando se habla de demócratas se hace referencia a políticos o personajes que respetan la división de poderes, reconocen los resultados si ganan o pierden, hay un llamado al respeto institucional y actúan dentro del marco establecido. El concepto demócrata es utilizado para describir y englobar, lo opuesto a las actitudes autoritarias; sin embargo, el ascenso de líderes en un mundo cambiante, obliga a los científicos sociales a generar nuevas categorías conceptuales.
He platicado con anterioridad sobre las democracias iliberales, término acuñado por Fareed Zakaria para definir a países que no son autoritarios, pero tampoco democracias. Una premisa es que el liberalismo no siempre necesita de un líder populista, sino que también existen partidos políticos que promueven estos valores, por eso hoy abordaré el caso del Primer Ministro de Hungría, Viktor Orbán.
Entre 1998 y 2002 Orbán se convirtió en Premier de Hungría y en su primer gobierno se dedicó a combatir la coalición de socialistas y demócratas. Cabe destacar que en un inicio implementó políticas de libre mercado, reducción del gasto público y buscaba el consenso con otras fuerzas políticas. Sin embargo, el partido Fides comenzó a mostrar tintes autoritarios a inicios de 2002 e intolerancia hacia otras fuerzas políticas. Ese mismo año Orbán perdió los comicios y dejó el poder.
Orbán, que fue galardonado por varias instituciones europeas tras dejar el poder, asumió el liderazgo de Fides. Desde ese momento comenzó a mostrar una retórica más agresiva y en contra de las olas migratorias. Luego de la crisis económica de 2008 Orbán radicalizó su discurso y llamó a levantar una cerca púas con la frontera de Serbia y Croacia para impedir que los migrantes entraran a Hungría. Con ese discurso Orbán logró ganar un millón de seguidores que lo fortalecieron rumbo a los comicios de 2010.
Orbán adoptó un discurso populista para establecer la dicotomía ellos frente a nosotros, húngaros frente a inmigrantes. Esto le permitió ganar con un 52% de los votos y formar gobierno; luego entonces, reformó el parlamento de 386 a 199 y así consolidar su mayoría, excluyendo a otros sectores políticos. También introdujo cambios en las políticas laborales como la desaparición del salario igualitario para mujeres y limitó el derecho de huelga.
A través de la policía inició la limpieza del país, expulsando gitanos, inmigrantes sirios y comenzó a encarcelar a las personas que vivían en la calle. Asimismo, presionó a los medios de comunicación independientes para silenciarlos, implementó la persecución de jueces que emitían sentencias en contra de su gobierno e intervino en las universidades y la educación para impedir el libre pensamiento.
Hasta este punto, el Premier comenzó a acumular poder y a debilitar los contrapesos de la república parlamentaria. Freedom House en 2014 consideró que el país se alejaba de la democracia liberal, pero no podía ser consolidado como un Estado autoritario. Por eso, Zakaria que había acuñado el término democracia iliberal en 1997 pudo profundizar más con el caso húngaro. En 2014 Orbán utilizó el término en sus discursos y dijo que no ignoran al liberalismo, pero que no conciben que deba ser parte central de la construcción del Estado. La cita se muestra a continuación:
“La nación húngara no es una simple suma de individuos, sino una comunidad que necesita organizarse, fortalecerse y desarrollarse, y en este sentido, el nuevo Estado que estamos construyendo es uno iliberal, un Estado no liberal. No niega los valores fundacionales del liberalismo, como la libertad, etc. Pero no hace de esta ideología un elemento central de la organización del Estado, sino que aplica en su lugar un enfoque específico, nacional, particular” (Orbán, 2014)
Ahora bien, Orbán también implementó una reforma judicial que cesaba a la mayoría de jueces y magistrados, para que el Ministerio de Justicia propusiera candidaturas y el parlamento de mayoría oficialista los nombrara. Con esto sometió al Poder Judicial y lo eliminó como contrapeso constitucional; además, creó una Sala de Disciplina Judicial la cual revisaba las sentencias de las y los juzgadores y en caso de que no agradaran se imponían sanciones.
El Premier se ha dedicado a tener una mayoría en el parlamento que le permita gobernar sin oposición, es decir, está representada, pero solo tiene un papel testimonial. Además, el Poder Judicial está colonizado por jueces del oficialismo que no incomodan a Orbán. Hasta este punto, la división de poderes se ha erosionado, sin embargo, el país no se ha convertido en una dictadura o en un totalitarismo. Al contrario, son estos elementos lo que hacen que sea catalogado como una democracia iliberal.
Orbán está obligado a mantener un comportamiento cuasidemocrático, debido a que el país pertenece a la Unión Europea (UE). El organismo supranacional funge como un contrapeso, al punto que han iniciado las negociaciones para reformar el Poder Judicial y dotarlo de autonomía. Mientras tanto, Orbán también se ha comprometido a promover la libertad de comunicación, de protesta y de pensamiento debido al poder de la UE y a los tratados que Hungría debe sujetarse.
Su liderazgo se basa en la retórica anti migratoria y la soberanía húngara, lo que lo dota de una gran legitimidad. El país no cuenta con todos los elementos de una democracia electoral, pero tampoco política, por ende, es catalogada como iliberal. Ya que pugna por la concentración del poder, la erosión de las instituciones y la intolerancia en ciertos aspectos de la vida pública. Bajo ese modelo Orbán aspira a mantener el poder y continuar con su proyecto político.
El comportamiento de Orbán no es democrático, al contrario, ha dejado clara su postura de intolerancia y autocrática, empero, tampoco ha hecho que el país transite hacia un modelo totalitario. No obstante, una prueba de fuego será si en un escenario la oposición se organiza y Fides pierde el poder, en consecuencia, ya no podrá seguir en el gobierno. Considero que será un termómetro para identificar hasta qué punto el Premier podría dejar el poder y dar paso a un cambio de gobierno.
