
Sebastián Godínez Rivera
Donald Trump no solo romperá el protocolo de la investidura presidencial del próximo 20 de enero al invitar líderes mundiales como Javier Milei del Argentina, el salvadoreño, Nayib Bukele, el presidente de Ecuador que busca la reelección, Daniel Noboa o los primeros ministros de Italia y Hungría, Giorgia Meloni y Viktor Orbán respectivamente. El mensaje del magnate es claro, la conformación de un frente aliado de personajes conservadores en el mundo que aspiran a derrotar a las fuerzas woke y socialistas del mundo.
Además, su equipo de transición ha anunciado una serie de eventos que se harán antes y después de la ceremonia cívica del 20 de enero. Independientemente de que Trump asista a reuniones, conciertos y eventos para promocionar su imagen. Este es un evento no antes visto en la Unión Americana, el presidente electo ha emprendido el camino para dar a conocer su imagen, no en el interior, sino fuera de su país.
Estados Unidos y su nuevo hombre fuerte no copiarán los modelos de culto a la personalidad que existen en países como Rusia o China. Al contrario, los actos que anteceden y suceden al 20 de enero, tienen su toque americano, el cual se distingue por la música pop, la aparición de artistas conocidos aunado a la figura de Trump, quien es representante del gran capital y el populismo norteamericano.
Esta serie de actividades están destinadas a difundir su imagen en el exterior, para que los otros países sepan quien ha llegado a la Casa Blanca. Por otro lado, que los líderes de algunos regímenes autoritarios sepan que la democracia liberal ya no es una de las banderas americanas. Trump comulga y encuentra simpatías entre sus pares autoritarios y conservadores que se ubican en la derecha ideológica; los de la izquierda tienden a disgustarle, por ejemplo, Daniel Ortega de Nicaragua, Nicolás Maduro de Venezuela o Díaz-Canel de Cuba.
Trump es el nuevo hombre fuerte de Occidente y su llegada es un mensaje que hiere más a la democracia liberal transatlántica. Con admiración por los líderes fuertes de Europa del Este, Asia y América Latina, aspira a que la Unión Americana transite hacia un modelo similar durante su segundo mandato. Mientras tanto, los cuatros días de festejo que se inaugurarán el sábado 18 de enero y culminarán el martes 21 del mismo mes también son una suerte de celebración para MAGA.
Recordemos que MAGA son las siglas de su movimiento, Make America Great Again, con el cual ha rebasado al Partido Republicano e incluso ha formado una corriente ideológica que se define como trumpismo. MAGA es más que el partido e incluso rebasa a Trump, puesto que la historia ha mostrado que tras la formación de corrientes trascienden al líder y perduran en el tiempo. Los miembros de esta corriente festejarán durante cuatro días seguidos el ascenso de Trump y la derrota de sus adversarios.
