
Sebastián Godínez Rivera
El magnate y titular del Departamento de Eficiencia Gubernamental, Elon Musk, propuso el lema Make Europeo Great Again (MEGA). La propuesta fue abrazada por los grupos de derecha que gobiernan y aspiran a detentar el poder en varias naciones; el 8 y 9 de febrero se reunieron en Madrid varios exponentes de los partidos políticos de derecha como Marine Le Pen de Francia; Geert Wilders de Países Bajos; Viktor Orbán de Hungría; Santiago Abascal de España.
También estuvieron presentes el viceprimer ministro italiano Matteo Salvini (La Liga), el ex primer ministro checo Andrej Babis (ANO). La importancia de esta reunión radica en que el realineamiento de las fuerzas conservadoras en Occidente; el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca ha sido un motor para que líderes de derecha cobren fuerza en varias partes de Europa. El mundo está presenciando un cambio en los pilares de los Estados, es decir, pasar del liberalismo a una doctrina iliberal.
Esto implica que los valores liberales surgidos de la Revolución Francesa ya no son base de los contratos sociales en varias naciones. Ahora, el nacionalismo, el autoritarismo, el populismo y la concentración de poder son pilares de los nuevos proyectos políticos que están siendo impulsados a lo largo y ancho de Europa. La Hungría de Orbán se ha convertido en el referente para líderes como Trump, Giorgia Meloni de Italia, Ley y Justicia en Polonia por mencionar algunos.
En un futuro no muy lejano varias naciones se unirán a la lista de naciones encabezadas por presidentes o primeros ministros neoconservadores. El estilo se ha popularizado y los partidos que durante las décadas de los años ochenta y noventa del siglo XX los radicalismos no tenían relevancia en los espacios de representación. Empero, tras la crisis de 2008-2009, el aumento de la migración, la brecha de desigualdad y el desencanto con las ofertas políticas tradicionales fueron determinantes para el ascenso de los nacionalismos.
Europa del este que fue de las regiones que se democratizaron en las últimas décadas del siglo XX y que fueron estudiadas por Samuel Huntington, Guillermo OˋDonnell, Lawrence Whitehead y Phillip Schmitter. Todos ellos advirtieron que la adopción de economías de libre mercado y la democracia liberal, no eran condiciones suficientes para hablar de transiciones a la democracia, porque existían elementos políticos y actores que seguían vigentes y fungían como clivajes que limitaban el cambio hacia una democracia consolidada.
Treinta años después esta región ha mostrado serios retrocesos en materia de democracia, derechos humanos, división de poderes y libertad. Asimismo, los países con regímenes nuevos fueron presa de la seducción autoritaria y adoptaron modelos híbridos, en los cuales se combinan elementos democráticos y autoritarios. Levitsky, Ziblatt, Norris, Way, Inglehart y Schendler por mencionar algunos han analizado una gama de naciones que sofocaron los aires de pluralismo.
Hungría, Rusia, Polonia, República Checa, Croacia, Eslovaquia, Serbia y Eslovenia cuentan con jefes de Estado y/o de gobierno que han sido catalogados como híbridos. Mientras que naciones como Austria, Países Bajos o Italia tienen fuerzas gobernantes conservadoras; los dos primeros casos al no obtener la mayoría para formar gobierno, tuvieron que coaligarse con otros partidos.
Otros casos son algunas naciones nórdicas donde estos han formado parte de coaliciones de gobierno; el Partido de los Finlandeses, el Partido del Progreso de Noruega o el Partido Popular Danés. En Europa Occidnental, las fuerzas nacionalistas han cobrado fuerza en el tablero político, por ejemplo, Francia y Rassemblement National; Vox en España; Reform UK en Reino Unido; Alternativa por Alemania; o Interés Flamenco en Bélgica son muestra de partidos que no ostentan el poder, pero han tenido un crecimiento, lo que podría convertirlos en fuerzas de gobierno.
Mientras que en las naciones nórdicas, los nacionalistas se mantienen alejados del poder, debido a que las fuerzas tradicionales han formado un cordón sanitario, es decir, les impiden formar parte del gobierno. Demócratas de Suecia se ha mantenido lejos del poder y aunque han dado su apoyo de forma indirecta, es de los pocos casos donde otras fuerzas políticas aspiran a mantenerlos lejos de las funciones de gobierno.
En conclusión, el futuro para los nacionalistas es fértil por el desgaste de la Unión Europea, el desencanto con la democracia y la organización supranacional de las derechas. Quizá el mote de MEGA no sea replicado por todo el continente, sin embargo, el fortalecimiento de estos partidos es una realidad que reconfigurará el tablero político nacional y continental.
