Por Alberto Pacheco

La retórica oficial, durante muchos años, se ha empeñado en hacernos creer que Puebla es un Estado dinámico a nivel económico; con oportunidades de desarrollo suficientes para la población y en especial, para los jóvenes, algo que lamentablemente, está muy lejos de la realidad.

Puebla es una entidad en la que el 99% de sus unidades económicas legalmente constituidas, son MiPymes, es decir, micro, pequeñas y medianas empresas, de las cuales, casi el 98% son Micro y pequeñas empresas.

Además, la gran mayoría, son unidades dentro del sector comercio y servicios, un sector que si bien a nivel de rentabilidad –para los dueños- puede resultar atractivo, para el grueso de los empleados, no lo es tanto, pues es un sector que emplea a una gran cantidad de personas de manera informal y ofrece salarios que mayoritariamente, podríamos llamar, precarios.

Encima, para los jóvenes es peor, pues hasta 9 de cada 10 jóvenes poblanos que se emplean en dicho sector, apenas y perciben 1 salario mínimo mensual, pero, sin prestaciones ni seguridad social, lo que los pone en una situación verdaderamente crítica, en especial, cuando deben enfrentar situaciones adversas de salud y ya ni qué decir, para poder hacerse de una vivienda o ahorrar.

Otro factor que termina por dilapidar las esperanzas de los jóvenes poblanos, es que al ser el 99% de unidades económicas, MiPymes, hacer carrera, capacitarse al más alto nivel y en general, tener un desarrollo de carrera profesional óptimo, es una quimera y en el mejor de los casos, muchos aprenden y emprenden sus propios negocios, que si llegan a sobrevivir, tampoco superan el umbral de ser una MiPyMe.

Durante la gestión de Olivia Salomón al frente de la Secretaría de Economía, Puebla pasó del lugar 16 en competitividad, hasta el penosísimo lugar 28; periodo en el que no llegó absolutamente ninguna inversión relevante a la Entidad, pese a las consuetudinarias promesas de la llegada de nuevas empresas, como las mucho muy cacareadas de la tequilera Don Ramón o la de autobuses eléctricos LINK EV y que jamás ocurrieron.

Siendo ya casi 10 años, desde aquel lejano 2016, en el que se inauguró la planta de Audi, y desde entonces, no ha llegado una sola inversión que dinamice y diversifique al ecosistema productivo poblano, ya que nos guste o no, son las empresas multinacionales, las únicas que ofrecen la posibilidad de crecer verdaderamente a nivel profesional y ni qué decir, de los salarios que estas ofrecen, a diferencia de las Mipymes.

La merma competitiva, si bien afecta al grueso de la población, en Puebla, le pega mucho más a los jóvenes (16 a 29 años), ya que son el sector poblacional más vulnerable a los flagelos que envuelven la precariedad, pues siendo la informalidad laboral general en Puebla, del 72%, en los jóvenes, esta cifra supera el 85% y mientras el promedio salarial en el Estado es de tan solo $8500 pesos, el de los jóvenes, oscila entre  6 y 7 mil pesos mensuales, siendo junto con Guerrero, Chiapas y Tlaxcala, las Entidades con los salarios más paupérrimos de todo México, para este grupo poblacional.

Y como ya lo mencioné en mi entrega anterior, emprender, no es tampoco, algo que pueda garantizar tener mayor movilidad social, puesto que por más que digan lo contrario las autoridades, el acceso al crédito asequible y verdaderamente productivo, es limitadísimo y mejor, ya ni hablamos del capital de riesgo, que no existe en Puebla, y el resultado es que en varios rankings que evalúan la facilidad para emprender en las entidades mexicanas, Puebla se sitúa como una de las peores.

Por si todo lo anterior no fuera ya lo suficientemente dramático, el costo de la vivienda se ha incrementado más del 60% entre 2018 y 2025, teniendo la de interés social, un costo promedio de alrededor de 1.8 millones de pesos, y en el caso de las rentas, no es diferente, pues el alquiler de departamentos y casas oscila entre 4 y 8 mil pesos dentro de la mancha urbana, pero en zonas populares, ya que en colonias como La Paz, Mirador, Huexotitla o la zona de Angelópolis, las rentas fluctúan entre 15 y hasta 30 mil pesos en promedio.

Dicho lo anterior, estamos ante una inminente quiebra social, pues los millennials y centennials poblanos, son ya, la generación más pobre que hay y a diferencia de la generación X, que heredó o está heredando la renta creada por la generación boomer, los millennials y centennials si acaso, heredaran migajas y en su mayoría, absolutamente nada, pero por otro lado, serán las generaciones más endeudadas, lamentablemente no con créditos productivos, sino, al consumo.

Por lo tanto, es urgente que desde el gobierno, se diseñen políticas públicas focalizadas para contener y eventualmente, ir revirtiendo esta profunda crisis social, porque si algo se ha demostrado, es que ni los programas sociales, ni las subvenciones que no fomenten un aumento sostenido de la productividad, van a solucionar esta terrible situación, todo lo contrario, en el corto plazo solo las profundizan.

También, ya no son suficientes los micro créditos de 25 o 50 mil pesos, pues la política pública de apoyo al emprendimiento, debe dirigirse a proyectos con alto potencial en sectores innovadores y de mayor valor agregado, y aunque el cooperativismo o los micro emprendimientos que requieren habilidades de muy poca complejidad han dado rentabilidad política, a nivel social, no impactan ni mucho menos, resuelven la precarización del capital humano.

Además, mientras no haya inversión suficiente para mejorar las habilidades y competencias del talento, seguiremos siendo el epicentro de las universidades patito, que lejos de centros de formación, se asemejan más, a imprentas de títulos y nada más.

Ejemplos de cómo se deben hacer las cosas, los hay en México, como lo han venido haciendo Jalisco y Querétaro, que han invertido una gran cantidad de recursos en programas duales y además, bootcamps bilingües en distintas habilidades y especialidades.

Jalisco invirtió 2400 millones de pesos en el Jalisco Tech Hub, de los cuales, casi 1500, fueron para fortalecer las habilidades en idiomas extranjeros y en programas de educación superior en tecnología avanzada y con ello, híper especializar a la mano de obra jalisciense.

Lo que les ha dado unos frutos tremendos, pues son hoy por hoy y de muy lejos, la Entidad que más empresas del sector tecnológico atrae y adónde se han desarrollado ya, varias startups con estatus de unicornios. 

El Jalisco Tech Hub no es una iniciativa que pretende dar resultados solo por decreto, sino que es en su conjunto, una verdadera política industrial con visión de largo plazo e instrumentada mediante los recursos económicos necesarios y el respaldo de la IP, centros educativos y el gobierno.

Tiene también, una política activa agresiva, mediante la oficina de inteligencia económica y gestión para la atracción de inversiones, que está en todo momento, monitoreando, identificando y acercándose a las potenciales empresas interesadas en invertir en México, para que, por supuesto, se queden en Jalisco.

Un dato muy relevante, es el salario que los jóvenes perciben en las empresas tecnológicas, pues es de más de 30 mil pesos y en muchos casos, superan los 100 mil pesos mensuales, gracias a la especialización que tienen los jóvenes talentos.

Y no hay mejor manera de atraer y retener talento que, con buenos salarios, por eso también, es Jalisco, el Estado más atractivo para la llegada de StartUps, ya que entre más talento, mayor aglomeración de competencias productivas, lo que no es otra cosa, que tener capital humano altamente cualificado; nada más y nada menos, que la materia prima fundamental de las empresas más innovadoras.

Por todo lo anterior, cabe preguntar ¿estamos haciendo algo medianamente parecido a lo que hizo y está haciendo Jalisco?

La respuesta es sencilla, no obstante, juran y perjuran que, en menos de 6 años, seremos el Silicon Valley de México; personalmente, esperaría que nos enfocáramos primero, en dejar de ser uno de los mayores cementerios para el talento de nuestros jóvenes.

A este ritmo, Puebla está por dar a luz, a la generación de jóvenes más pobres de nuestra historia; jóvenes adultos que tendrán que vivir con sus padres hasta después de los 35 años y sin la más mínima posibilidad de formar una familia, no por falta de ganas, sino por el tremendo estrés financiero que están padeciendo.

¡Nos vemos cuando nos leamos!