
Sebastián Godínez Rivera
El abanico de regímenes no democráticos y zonas grises que hay en el mundo ha complicado el estudio de estos. Sin embargo, las y los politólogos han establecido conceptos que se asocien a las características que tienen las naciones; sobre todo, porque varias naciones no son democráticas o autoritarias, al contrario hay algunos matices que configuran zonas grises que configuran al tipo de régimen.
Uno de ellos es la democracia pretoriana, la cual se asocia a regímenes donde los militares tienen gran influencia en las instituciones y la política. El papel de las Fuerzas Armadas sirve como un factor de equilibrio, pero también como una fuerza que puede desestabilizar el poder al considerar que se amenaza el status quo. Tailandia o Myanmar son ejemplos de democracias pretorianas.
Tailandia ha estado en medio de una crisis política derivada de una llamada telefónica entre la Primera Ministra, Paetongtarn Shinawatra y el ex Primer Ministro de Camboya, Hun Sen. El contenido de esta despertó la indignación debido a la disputa fronteriza que tienen abierta estas dos naciones y la tensión subió luego del asesinato de un soldado camboyano. Empero, los ojos estuvieron puestos sobre Paetongtarn debido a que en la llamada llamó “tío” al ex líder de Camboya.
La opinión pública, la ciudadanía y la oposición señalaron a la ministra de haber hecho quedar débil a Tailandia. Los círculos derechistas y militares también acusaron a Paetongtarn de socavar al teniente general Boonsin Padklang, comandante de la Segunda Región Militar de Tailandia, responsable de la frontera con Camboya. Paetongtarm se ha separado del cargo de Primera Ministra, ya que su gobierno se vio sacudido por protestas que exigían su dimisión.
La defensa del ejército por parte de la ciudadanía, no se reduce a un mero nacionalismo, sino a la influencia que tiene el ejército en la vida de las personas. Por otro lado, las fuerzas armadas tienen un papel preponderante en el escenario político, este hecho fue tomado como una ofensa hacia la institución, lo cual ha debilitado a la coalición gobernante. La propia historia tailandesa ha sido testigo del poder de la milicia; tan solo desde 1932 hasta 2014 ha habido doce golpes de estado exitosos.
Esta inestabilidad proviene de la ley de 1914, la cual establece que el ejército tiene el derecho a declarar la ley marcial en caso de guerra o insurrección, y la medida sólo puede ser derogada por decreto real. Asimismo, tienen la facultad de: 1) asumir el poder sobre las autoridades civiles; 2) registrar ciudadanos, vehículos y casas; 3) prohibir reuniones, la libertad de movimientos y de prensa; 4) expropiar bienes que pueden ayudar al enemigo; y 5) los tribunales siguen vigentes pero la corte militar puede quedarse con los casos.
Como se describe en el párrafo anterior, los militares históricamente se han amparado con esa ley para desconocer gobiernos. La fuerza real detrás de los gobiernos es la milicia lo cual puede llevar a la caída de estos. Que Tailandia sea una democracia pretoriana implica que es un país que celebra elecciones, hay libertades, pero cuenta con un mal congénito, la presencia de los militares y el poder que tienen para tomar decisiones.
Ahora bien, en los últimos dos golpes de estado en 2006 y 2014 han estado enmarcados por las acusaciones de corrupción y abuso de poder. Los primeros ministros dejan el poder y lo entregan a los militares; a esto se suma que la ciudadanía tiene una fuerte conexión con las Fuerzas Armadas y por eso las deposiciones son rápidas, las fuerzas armadas aprovechan la fragilidad de los jefes de gobierno y el malestar de ciudadanía para erigirse como garantes de las instituciones.
