
Por Gustavo García
En este país en últimos días presumen todos los días un milagro que ni los faraones ni los virreyes en sus mejores tiempos pudieron lograr: hoy la nota del súper gobierno es que la pobreza baja… lo que extraña es que la vida de la gente sigue igual de dura y llena de carencias básicas.
Y es que el trabajo del estado no se trata de llenar mesas, sino de llenar gráficas.
No se busca alimentar al pueblo, se trata de alimentar egos y estadísticas.
Se presume por todos los medios y voces oficiales que se bajó el umbral de la pobreza y que por arte de magia millones de familias dejaron de ser “pobres” para convertirse en “clase media emergente”.
Por decir algo, María madre soltera de tres hijos, sigue pagando la renta de un cuarto de lámina; pero ahora en los informes del gobierno de la 4T ya no es pobre, es “beneficiaria de vivienda alternativa”.
Qué decir de Don José, que trabaja todo el día en el mercado y apenas alcanza para comer frijoles y arroz, pero en las gráficas oficiales aparece como un hombre de “dieta equilibrada” y su nieto, que juega con un celular prestado para hacer tareas, es uno más beneficiado con “hogar con conectividad”.
Las gráficas sonríen, los discursos se inflan, los noticieros y gobernantes oficialistas aplauden.
Pero en las calles donde la gente sufre cada día las carencias el ánimo se encoge.
Pero mientras millones de mexicanos apenas sobreviven, en los gobiernos “4Teros” los números se maquillan y los abusos se multiplican: leyes mordaza en todos los estados disfrazadas de orden, contratos millonarios que se esconden como secretos de Estado, y eso sí, tener bien vigilado al ciudadano que se queja, como si la libertad fuera un lujo que sólo los que apoyan al gobierno merecen.
Y en esta historia de farsas el libreto de siempre:
1. Inventar un sin número de encuestas a modo.
2. Mandar a los medios paleros, granjas de bots y empleados, a repetirlo hasta que parezca verdad.
3. Y que nunca fate una cortina de humo para usarla para de pasadita colar abusos y recortar derechos de quienes los cuestionan.
Pero la formula ni siquiera es nueva, como en los viejos imperios, la victoria hay que declararla antes de que la batalla termine.
Hoy se ha vuelto una forma de gobierno que el poder se presente como benefactor mientras ellos minimizan a la gente en las plazas públicas llenas de voces libres.
Así, el milagro de gobernar en la mentira queda completo: menos pobres en el papel, más ciudadanos empobrecidos en derechos y libertades.
Y así todos los días viendo que mientras las estadísticas comen… el pueblo sigue ayunando y lleno de problemas.
Porque mientras los gráficos sonríen y la elite del gobierno despilfarra el dinero del pueblo dándose la gran vida a costas de su pobreza…usted puede ver a una María contando monedas para dar de comer a sus hijos, un Don José que sigue cargando bolsas vacías esperando las limosnas que le permitan sobrevivir y que su nieto, siga soñando con un futuro que no aparece alentador, aunque las cifras hoy digan que la pobreza es un tema que para él y muchos en México se terminó.
