
Sebastián Godínez Rivera
Un video está recorriendo las redes sociales en el que Marco Rubio, Secretario de Estado, ha declarado que tienen planeado un proceso de tres fases para la transición en Venezuela. El primero corresponde a la estabilización, el segundo cesar sobre la recuperación económica y el último, la transición. En política no existen casualidades y la planeación de Rubio tiene un trasfondo teórico sólido en la transitología.
Existe una escuela de las transiciones dedicada al economicismo como detonante de una transición a la democracia. Esta visión considera que la adopción de una economía de libre mercado y la competencia dentro del sistema capitalista derrumbaría el hermetismo autoritario, dando paso a la democratización. Esta teoría se popularizó durante los años ochenta y noventa del siglo XX, periodo marcado por el llamado neoliberalismo y en el que tras la caída de la Unión Soviética.
El primero que teorizó sobre la economía como pilar de la democratización fue Seymour Martin Lipset durante los años setenta. Entre sus discípulos se encuentran Samuel Huntington, Barrington Moore jr y Daron Acemoglu entre otros. Estos autores han teorizado sobre la desigualdad y el estancamiento económico como elementos que permiten la subsistencia de un régimen autoritario. Su teoría versa que mientras más desarrollo económico y libre mercado exista, la democracia se fortalecerá, mientras que en dónde existan economías competitivas, la ciudadanía rechazará el autoritarismo.
En el caso concreto, Rubio señaló que se deben cumplir con tres fases para que Venezuela sea una democracia y haya una transición. La primera es la estabilización y está ligada a los procesos de negociación con el gobierno en turno, en este caso de Delcy Rodríguez y la élite chavista. De acuerdo a la literatura especializada, el país debe mantenerse en la ruta de los acuerdos y el diálogo.
Esta es conocida como la etapa fundacional de la transición puesto que el gobierno provisional y la potencia extranjera sentarán las bases de la reforma del estado, las condiciones para abrir el país al exterior, así como el intercambio comercial entre Estados Unidos-Venezuela que no se limita al petróleo. En esta fase la facción moderada del chavismo buscará mantener la independencia económica y política, pero cederá en otros puntos para evitar un desenlace bélico o que se le impongan condiciones más severas.
Rubio sabe que el gobierno venezolano se encuentra en una condición de debilidad derivado de la captura de Maduro, pero también prevé fisuras en el régimen. A través de los acuerdos se pretende evitar una guerra civil o que los grupos radicales del chavismo presionen a los moderados. La segunda etapa es la recuperación económica, la cual estará marcada por la reforma económica como la privatización de empresas, nivelación de los tipos de cambio, reducción de la burocracia y las condiciones para establecer la sustitución del modelo económico, osea pasar del socialismo venezolano al libre mercado.
Respecto a este punto la historia del siglo XX muestra diversos ejemplos, desde el colapso del bloque socialista en Europa del este, pasando por América Latina y la caída de los gobiernos revolucionarios y algunos países africanos. Estados Unidos buscará potenciar la economía y convertirla en un anclaje estratégico que sea funcional para su zona de influencia, osea el continente. De esta forma buscará que adversarios como Irán, China y Rusia salgan del subcontinente, enviando un mensaje de dominio territorial.
De acuerdo con Huntington en el libro El orden político en las sociedades en cambio en el que la premisa parte de la existencia de un Estado como ente regulador capaz de gobernar. No es casualidad que Rubio se base en este modelo de transición, puesto que es un escuela formada en su totalidad en Estados Unidos y que apuesta a la economía para impulsar el cambio de reǵimen. Venezuela será el laboratorio para pasar del Estado chavista a un Estado capitalista.
Por último, está la transición que se entiende como el intervalo de tiempo indefinido entre un régimen y otra cosa. Para los transitólogos de la escuela economicista el cambio surgirá a partir del fortalecimiento del mercado, por eso es la última fase. Luego de que el Estado haya sentado las condiciones necesarias para el desarrollo económico, entonces, el país estará listo para cambiar de gobierno hacia un modelo democrático que se irá perfeccionando conforme se celebren comicios, no obstante, este estará ligado íntimamente al modelo de producción capitalista,
Para esta escuela la transición es el último eslabón del cambio que surge producto del motor económico. Mientras que para otras corrientes de la transitología este se considera como momento fundacional y está ligada a la crisis del autoritarismo, para el economicismo este es producto de la consolidación económica. Por eso durante la década de los años noventa del siglo XX varias naciones adoptaron reformas económicas y economías capitalistas que las llevarían a salir del atraso.
La realidad comprobó que no existen recetas y fórmulas rígidas puesto que no todas las naciones consolidaron la economía y menos democracias sólidas. Sin duda la apuesta de Rubio tiene un fundamento sólido en la Ciencia Política, pero habrá que esperar la aplicación, puesto que la alteración de las variables puede alterar los postulados. El modelo de transición huntingtoniano está de regreso de la mano del Secretario de Estado.
