Alejandro Guillén Reyes
Ya que en México andamos muy preocupados por el respeto al derecho internacional sobre el caso de Venezuela (cuya dictadura tiene más de 800 presos políticos), deberíamos también poner mucha atención en la reforma electoral que está por aprobarse en nuestro país ya que puede vulnerar nuestros derechos políticos y acercarnos más a una dictadura que a una democracia; y los derechos humanos (que son también objeto del derecho internacional) serán cada vez más vulnerados.
La situación de la democracia también debería preocuparnos y ocuparnos, porque sin ella, ante la falta de instituciones que pongan límites al poder ejecutivo (ya no hay poder judicial independiente ni organismos autónomos que sirvan de contención), nuestros derechos fundamentales se irán deteriorando hasta perderlos, tal y como ha ocurrido en las dictaduras criminales de Venezuela y Nicaragua.
La medición del Latinobarómetro de 2024 nos informó que en México menos de la mitad de sus ciudadanos (49%) preferimos la democracia sobre cualquier otra forma de gobierno, al 22% le da igual si nuestro régimen es democrático o autoritario y uno de cada cuatro (24%) prefiere un gobierno autoritario. Es decir, a casi la mitad de los mexicanos la democracia le es indiferente o prefiere otra forma de gobierno que no sea la democracia(https://www.latinobarometro.org/latinobarometro-2024)
Si ha habido algún avance en nuestra convivencia humanaha sido porque, a través de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU, los derechos de las personas se han puesto en el centro del derecho internacional. Los derechos humanos de cada persona están antes que cualquier gobierno o estado.
El filósofo mexicano Agustín Basave Fernández del Valle escribió que el ejercicio de los derechos humanos se configura en el momento en que las personas ejercemos nuestras libertades, participamos en la política o en los asuntos públicos y gozamos de seguridad social. Y esto sólo es posible en las democracias (Basave F., Agustín. Filosofía del Derecho Internacional. UNAM, 1989. Pp. 359-367).
Lo anterior contrasta con lo que la gente vive en lasdictaduras criminales como las de Cuba, Venezuela y Nicaragua, las cuales se caracterizan porque sus pueblos no gozan de libertades, no eligen a sus gobiernos a través del voto libre y secreto, los derechos humanos están supeditados a lo que ordene el dictador en turno, y la mayoría de esos pueblos además de carecer de seguridad social vive en la miseria.
Esto se refleja claramente en el índice sobre el ejercicio de derechos fundamentales de World Justice Proyect 2025, en cuya clasificación se puede observar que, de un total de 143 países, los que más garantizan los derechos humanos son aquellos que tienen un régimen democrático y, por lo tanto, ocupan las primeras posiciones; en cambio, las dictaduras son las que más los violan y ocupan los últimos lugares, tales son los casos de Venezuela y Nicaragua que se encuentran entre las últimas ocho posiciones. Cuba ni siquiera aparece en esta clasificación (https://worldjusticeproject.org/rule-of-law-index/global)
No hay “autodeterminación de los pueblos” sin democracia,ni soberanía que valga si el gobierno que se dice “soberano” es una dictadura que por definición reprime los derechos humanos y las libertades individuales. La dictadura que aún gobierna en Venezuela se pone muy exigente pidiendo respeto al derecho internacional, cuando ellos llevan más de dos décadas violando los derechos humanos de su pueblo.
En México debemos estar atentos a la reforma electoral que el gobierno y su partido piensan aprobar en estos días, porque de acuerdo con el contenido que se plasme en la ley, nuestro país corre el riesgo de parecerse cada vez más a los integrantes del grupúsculo de regímenes que reprimen el ejercicio de los derechos humanos (y por ende violan el derecho internacional), alejándose así de las democracias de la mayoría de los países de nuestro continente y del mundo.
