Sebastián Godínez Rivera

La captura de Nicolás Maduro detonó el debate sobre la transición a la democracia a partir de la intervención extranjera. Las posturas a favor y en contra son respetables, pero es momento de elevar el debate y analizar a la luz de la Ciencia Política los posibles escenarios y el devenir del país.

Delcy Rodríguez asumió como presidenta encargada y esto ha generado críticas sobre el proceso de transición a la democracia. Cabe destacar que la literatura al respecto señala que tras la intervención de una potencia extranjera existen dos escenarios: 1) el derrumbe del régimen en su totalidad, dando paso a la ingobernabilidad; y 2) la negociación de la administración extranjera con la clase gobernante.

El segundo escenario es el que hasta el momento es el más factible, Trump señaló que serán Marco Rubio, Secretario de Estado, Pete Hegseth, Secretario de Guerra y Steven Miller, Encargado de MIgración serán los encargados de la transición venezolana. Es importante señalar que el cambio de régimen se dará de forma paulatina y no radical como se ha especulado en la opinión pública.

Funcionarios de Estados Unidos y del chavismo establecerán negociaciones en diversos rubros para impulsar una transición. Politólogos como Linz, Stephan o Diamint postularon que tras la caída del líder autoritario, las diversas facciones tienden a reacomodarse y  buscan posiciones de poder, ya sea para sostener el régimen o iniciar un cambio. El gabinete heredado por Rodríguez conserva la totalidad de ministros como Diosdado Cabello en el Interior y Vladimir Padrino en la cartera de Defensa.

La presidenta encargada sabe que remover a personajes ligados al madurismo puede llevar a una tensión dentro del propio país. La élite chavista sufrirá un reacomodo derivado de los acuerdos con los estadounidenses, esta razón es una explicación por la cual Edmundo González y Maria Corina Machado no asumieron el poder de inmediato. De haberlo hecho, esto pudo llevar a un golpe de estado o al derramamiento de sangre entre venezolanos.

Las transiciones entre dictaduras y democracias del siglo XX estudiadas por O’Donnell, Schmitter y Whithead fueron producto de acuerdos entre los militares y los civiles que tomaron el poder. Las viejas dictaduras del Cono Sur lograron la inmunidad para militares que participaron en el gobierno, así como a otros colaboradores a cambio de dar paso a la democracia. Casos como Argentina, Paraguay o Brasil fueron producto de negociaciones en aras de mantener la estabilidad.

Hay un caso similar al venezolano y es el de Panamá en 1989 cuando el dictador Antonio Noriega fue detenido por Estados Unidos. Tras una operación anfibia el gobierno se disolvió y se convocaron a nuevas elecciones en las que Guillermo Endara fue postulado por una coalición de partidos. Ganó los comicios y el país inició su transición a la democracia.

En otros casos como España tras la muerte de Franco, franquistas como Adolfo Suárez asumieron la tarea de la reforma del Estado y con Juan Carlos I como monarca se dio paso a la construcción de un Estado democrático. Los procesos de transición son distintos de acuerdo al contexto y las características del régimen, por lo tanto, el devenir de Venezuela no está escrito aún.

El rumbo que tome Venezuela estará delineado por los procesos de negociación entre las diversas facciones del chavismo, los grupos de interés, el empresariado y la propia élite gobernante. El quiebre aún no es visible en el oficialismo, pero esto dará paso a otro régimen, derivado de las condiciones que Estados Unidos imponga. Por ahora el gobierno de Rodríguez, se encuentra en un proceso de análisis, puesto que han visto lo que los estadounidenses pueden hacer.

En el primer mensaje en redes sociales, Delcy Rodríguez llamó a la cooperación a la construcción de la paz hemisférica e hizo énfasis en el diálogo con Estados Unidos. Hasta el momento la nación bolivariana moderó el discurso con el objetivo de reducir la tensión. Desde el exterior los acontecimientos continúan frescos y el debate en torno a las figuras de Maduro y Trump no abona nada, sin embargo, son en las señales más pequeñas y en el devenir del país donde se notarán los cambios y/o mantenimiento del status quo.

Quienes aspiran a ver cambios radicales deberán esperar sentados porque las transiciones no son abruptas, sino procesos de tiempo indefinido, como escribió O´Donnell, entre un régimen y otra cosa. Esto apenas empieza, Venezuela se enmarca en los casos de estudio clásicos a diferencia de otras naciones que han pasado de la democracia al autoritarismo.