
Sebastián Godínez Rivera
Henry Kissinger parafraseo a Napoleón diciendo “el poder es el mejor de los afrodisíacos” porque atrae a mujeres y hombres, sin embargo, en la historia hay personajes que han materializado el amor por su pareja en joyas arquitectónicas. Reyes, emperadores y hasta empresarios han edificado grandes obras como muestra de su profundo amor como el caso del Taj Mahal en la India, Petit Trianon en Francia, el Castillo de Leeds en Inglaterra, el Museo Soumaya en México o el metro de la Ciudad de México.
La India guarda en sus anales una de las historias de amor y símbolo de ello es el Taj Mahal, un mausoleo enviado construir por el emperador mogol Shah Jahan por su esposa favorita, Mumtaz Mahal, quien murió dando a luz. La palabra “taj” significa corona, mientras que Mahal es una variante corta de Mumtaz Mahal, el nombre formal en la corte de la princesa, cuyo significado es primera dama del palacio. Taj Mahal se traduce como “la corona de Mahal”, en honor a Shah Jahan.
La historia del emperador y su esposa cuenta que se conocieron en un mercado cuando ella se probaba un collar y este se lo compró. Sin embargo, debido a que eran de distintas clases sociales, se le prohibió que contrajeran nupcias. Cuando Jahan se convirtió en emperador este podía tener hasta 5 esposas, se casó con dos mujeres antes de unirse en matrimonio con Mumtaz a quien nombró la elegida del palacio.
Se dice que en su lecho de muerte pidió al emperador que le construyera una tumba, que fuera bueno con sus hijos y que visitara el mausoleo cada aniversario. Lamentablemente, solo una de las tres peticiones pudo ser cumplida. Jahan fue encerrado como prisionero de sus hijos luego de generar una crisis económica al gastar más de lo conveniente en la construcción del mausoleo. El emperador quería construir frente al palacio blanco uno negro conectado con un puente símbolo de su amor, sin embargo, esto nunca se concretó porque el costo sería muy alto.
Otra obra arquitectónica se encuentra en Francia, específicamente en Versalles, Le Petit Trianon, mandado a construir por Luis XV para su amante Madame de Pompadour. El monarca era conocido por su debilidad por las mujeres como lo relata la Condesa de Kent en el libro «Amores en la Alcoba”. El inmueble era una casa de descanso en la cual su amante disfrutaría de la botánica y la fauna, sin embargo, nunca pudo ver la obra concluída.
Su construcción concluyó en 1769 y fue inaugurado hasta 1774 por la esposa de Luis XV la reina Maria Antonieta quien se enamoró del lugar. Modernizó los jardines al estilo inglés y utilizó el inmueble como centro de reuniones informales. Si bien, la construcción original se le atribuyen a Madame de Pompadour como símbolo de amor, también es muestra de que el poder no se limita a la política sino a lo económico y en algunas ocasiones se materializa en edificaciones.
En Inglaterra, el Castillo de Leeds es uno de los monumentos más polémicos y románticos a la vez por estar ligado a Enrique VIII y a Ana Bolena. Este personaje es conocido por ser uno de los monarcas más mujeriegos y que fue fundador de la iglesia anglicana debido a que no se le permitió divorciarse de su primera esposa, Catalina de Aragón. La separación se dio porque la reina Catalina no pudo concebir un hijo varón como quería Enrique VIII , por lo tanto, este mantuvo un amorío secreto y luego decidió casarse con Ana Bolena.
Leeds es una locación famosa porque Enrique VIII lo acondicionó para su primera esposa, sin embargo, fue en ese lugar donde conoció a Bolena, quien era dama de Catalina de Aragón. La ruptura con la iglesia católica se le atribuye a Ana Bolena quien fue vista como una reformista alabada por personajes de la talla de Martín Lutero, autor de la reforma protestante. Cuando se casaron el monarca le regaló ese castillo a la reina, cronistas de la época señalan que el rey estaba profundamente enamorado de ella y aspiraba a que de ese amor naciera un varón.
Ana Bolena concibió a una niña de nombre Isabel (futura reina de Inglaterra), pero no logró su objetivo ya que tuvo tres abortos, lo que despertó la ira de Enrique VIII. El rey optó por fabricar infidelidades y la enjuició para poder divorciarse, sin embargo, la historia no concluye ahí sino que la condenó a ser decapitada; una de las razones principales es que el rey quería contraer nupcias con Jane Seymour. El Castillo de Leeds quedó como testimonio del amor que alguna vez hubo entre Enrique VIII y Ana Bolena.
Hasta este punto los casos expuestos con antelación están ligados a reyes o emperadores que mandaron a construir edificaciones como símbolo de amor hacia sus esposas. Empero, los personajes con poder político no son los únicos que han mandado a erigir monumentos a sus esposas. Empresarios y arquitectos lo han hecho como se expone a continuación. En la Ciudad de México se encuentra el Museo Soumaya, el cual fue mandado a construir por Carlos Slim en honor a su difunta esposa Soumaya Domit.
Se conocieron en 1964 y contrajeron nupcias en 1966, Soumaya Domit disfrutaba de la cultura y el arte lo que les llevó a viajar por todo el mundo. Un dato curioso es que el imperio económico de Slim, Grupo Carso debe su nombre a las iniciales de ambos, Carlos y Soumaya. Los planes para la construcción de dicho museo iniciaron en 1994, pero en 1999 su esposa falleció de una complicación renal.
Tras su muerte Slim no quiso formar una familia con otra mujer y en respeto a su gran amor, el Museo Soumaya se erigió como un símbolo de amor del magnate a su difunta esposa. Declaró que la entrada siempre sería gratuita para que las y los mexicanos pudieran apreciar el arte como lo hizo su esposa. Uno de los museos que ha seducido a los arquitectos por su forma, pero que guarda la historia de un amor eterno.
Por último está el metro de la Ciudad de México financiado por el banquero Alexander Berger, esposo de la diva del cine de oro María Félix. La actriz vivía en Francia y cuestionó que México no tuviera un metro, por lo tanto, no era cosmopolita. El magnate consiguió un crédito con Francia para la construcción del metro, ya que el gobierno de Adolfo López Mateos lo rechazó por ser una obra costosa.
La construcción del metro inició en 1965, símbolo del amor que Berger hacia Félix. La Doña declaró “el maravilloso metro de la Ciudad de México es mío, me lo regaló mi marido. Él me dijo tú que sueñas con eso y que quieres que tu país progrese y te gusta lo fabuloso, ahí te va un regalo”. El transporte colectivo metro que diariamente mueve a millones de personas guarda una de las historias más románticas de la capital.
