Sebastián Godínez Rivera

Dustin Hoffman y Meryl Streep protagonizaron en 1979 la famosa película Kramer vs Kramer, la historia se basa en un empresario ausente de la vida hogareña, pero este es abandonado por su esposa cuando ella decide retomar su vida académica y busca la independencia económica. La película da un giro cuando Hoffman debe aprender a ser padre y Streep regresa pidiendo la custodia total del niño, lo que detona una lucha en tribunales.

Algo similar está ocurriendo en México con el partido Morena y sus distintas facciones o grupos que ejercen el poder. Desde la reforma electoral que ha confrontado a los partidos Morena, Verde y del Trabajo es solo la expresión macro del conflicto, sino que esto se ha reproducido a nivel estatal y municipal en varias entidades del país. La confrontación entre familias como Monreal, Salgado y López Beltrán son algunos, la disputa entre el grupo Tabasco o la presión entre grupos en diversos estados.

Teóricos como Maurice Duverger o Angelo Panebianco abordaron las relaciones de las facciones dentro de los partidos políticos y como estas representan a diversos intereses. Desde la perspectiva general los partidos se conciben como entes homogéneos, sin embargo, tras la revisión de los perfiles y políticas es posible identificar diversos grupos que se disputan el poder.

El caso de Morena no es nuevo, sino que su formación temprana responde a las viejas tribus del extinto PRD. La existencia de un liderazgo personalista como delineador de la política, es decir, López Obrador ejerció este poder imponiendo su voluntad sobre otros personajes. Sin embargo, tras su salida del poder y la llegada de Claudia Sheinbaum a la presidencia los grupos de Morena comenzaron a disputarse el poder interno.

Los eternos cacicazgos que se formaron en el PRI, se pasaron al PRD y luego a Morena como la familia Monreal están reclamando sus cotos de poder como Zacatecas. El estado ha sido gobernado por varios hermanos como Ricardo Monreal, David Monreal y el senador Saúl Monreal está reclamando su derecho a suceder a su hermano. Más que un estado, parece un feudo donde una familia noble hereda el poder. 

Durante años cuestionaron que las entidades federativas como Coahuila, Yucatán, Chiapas, Campeche o Veracruz fueran gobernados por hijos y primos de los gobernadores. Con la llegada de la 4T al poder esto no cambió, sino que repitió y perpetuó está conducta nepotista en las diversas entidades. La familia Monreal está presionando a Palacio Nacional y Morena para que cedan a sus demandas, en caso de negarse Saúl Monreal ha amenazado con postularse por otro partido.

Los conflictos se han multiplicado en varias entidades como Guerrero, donde Félix Salgado aspira a suceder a su hija en 2027. En San Luis, Ricardo Gallardo ha pavimentado el camino para la senadora y esposa Ruth González, mientras que en Chihuahua la senadora Andrea Chávez, cercana a Adán Agusto, aspira a ser la candidata a lo que el presidente municipal de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar ha declarado que buscará la candidatura.

Las facciones estatales se están disputando los espacios de poder, en su momento López Obrador logró establecer la disciplina partidista para someter a los demás actores y evitar fisuras. Sheinbaum no ejerce ese control, porque distingue entre el gobierno y el partido, pero también la lealtad partidista no es con ella, sino con López Obrador quien heredó la estructura política.

En Campeche, la gobernadora Layda Sansores presionó a los legisladores locales para la aprobación del presupuesto 2026, cuando estos se negaron la gobernadora amagó con destruirlos. El problema no tiene que ver con los grupos del poder, sino de un ejecutivo estatal que siente desafiado su poder y que busca a través de la presión y amenazas mantener esta disciplina, el congreso como oficialía de partes del ejecutivo.

En Oaxaca, la ratificación del gobernador morenista Salomón Jara ha sido cuestionada por el Partido del Trabajo, quien promovió la consulta de revocación. Liderazgos petistas locales han señalado que Jara hizo fraude y lo han tildado de tener nexos con el crimen organizado. La presidenta cuestionó que su aliado actuó como opositor y busca dinamitar la fuerza del gobernador. La tensión entre Oaxaca y Palacio Nacional son ásperas puesto que miembros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) declararon que el gobernador Jara promovió las movilizaciones que azotaron la capital en 2025.

En la zona del Golfo, específicamente en Tabasco, los nexos de Adán Augusto por los nexos de su Secretario de Seguridad con el grupo criminal la barredora. Los ataques entre el gobernador Javier May contra Adán y su antecesor Carlos Merino muestran un desafío al grupo que planeaba erigirse centro de la política nacional. El expresidente desde su rancho en Tabasco está presenciando las fisuras en primera fila; la canción dice “ven, ven Tabasco es un edén”, pero el edén se está desmoronando.

En conclusión, los problemas en los partidos políticos no son nuevos sino que son elementos normales de los institutos políticos. Sin embargo, lo que ocurre con Morena es lo mismo que con el otrora PRD, la disciplina partidista partidista responde a un liderazgo centralizado, pero cuando este desaparece los grupos comienzan a reclamar lo suyo. Estamos presenciando solo el inicio de las tensiones en vísperas del inicio del proceso electoral 2026-2027.