
Sebastián Godínez Rivera
Durante la campaña presidencial de Bill Clinton en 1992 el lema “es la economía, estúpido”, fue utilizado para señalar que la principal preocupación de los votantes era la economía. Para efectos de este texto se refiere a la propuesta de reforma electoral presentada por la presidenta, Claudia Sheinbaum, en el cual pretenden reducir el 25% el costo de las elecciones bajo el argumento de que son muy caras.
Durante la presentación de la iniciativa de reforma durante la conferencia matutina se abordaron diversas aristas entre la que destaca el plan de ahorro. Desde el sexenio pasado el oficialismo ha repetido hasta el cansancio que las elecciones mexicanas son las más caras del mundo lo cual es falso, la India cuenta con el sistema electoral más caro porque utilizan el voto electrónico y por la cantidad de población y en segundo lugar se encuentra Brasil que también utiliza máquinas de votación.
El costo de sus comicios se debe a la forma de voto y la innovación que hacen en las nuevas tecnologías. En México existe una larga tradición de la urna electrónica, pero que no se ha implementado en su totalidad, sino que se combina con otros mecanismos de votación. Decir sin pruebas que el país tiene las elecciones más caras, sin presentar evidencias y mucho menos sin saber comparar, es parte de las posverdades que difunde Morena.
Otro tema es la reducción de bonos y altos salarios de los altos funcionarios del INE conforme al artículo 127 constitucional. Desde el sexenio de López Obrador la antigua Suprema Corte señaló que los salarios de los integrantes de los órganos autónomos no podían ser reducidos por decreto, sino que debían presentar una argumentación técnica respecto a esto. En ese sentido, quienes realizan funciones especializadas ganan más para evitar que tengan otras ocupaciones o se vean resultados otros grupos.
Las raíces de esta discusión datan del libro El Federalista de Hamilton, Jay y Madison y se retoma en el tema de las agencias autónomas en la que Estados Unidos es pionero. La discusión tiene que ver con la capacidad técnica de los funcionarios y la burocracia, mientras que para ser político cualquiera puede hacerlo. El argumento de los altos salarios es ramplona y se adhiere al populismo donde se procura la retórica emocional en vez de los argumentos y las cifras.
Por otro lado, se señala que se elimina la duplicidad de funciones en órganos electorales, si bien el tema no es claro y ambiguo queda claro que lo que se busca ahorcar a dichas instituciones. Desde los planes A y B de López Obrador su intención era someter al Servicio Profesional Electoral Nacional (SPEN) que incluye a la estructura técnica del instituto. Así como ocurrió con varias áreas del INE en las que se han designado algunos perfiles polémicos que son más políticos que técnicos.
Los recortes a la estructura del instituto no son un hecho aislado, sino que son parte de una estrategia conjunta ligada a la asfixia presupuestal que han sufrido las autoridades electorales. El oficialismo ha estrangulado a través del presupuesto al INE y los OPLE como se ha documentado en los informes de la situación presupuestal de los OPLE que elabora el Instituto Nacional Electoral.
El argumento del ahorro es falso porque el propio INE ha señalado que para la celebración de elecciones solo se utiliza del 0.10% del Producto Interno Bruto (PIB). Lo destinado para comicios es una parte mínima y no se compara con los gastos superfluos como las megaobras del sexenio anterior o los desfalcos en Segalmex. Es importante entender que Morena busca legalizar el austericidio y el control de las autoridades electorales.
