Sebastián Godínez Rivera

La desclasificación de los archivos Epstein desataron una crisis que ha presionado al primer ministro británico, Keir Starmer al punto que laboristas de todo el Reino Unido han exigido su dimisión. El escándalo estalló cuando el gobierno nombró a Peter Mandelson como embajador británico en Washington, este personaje está ligado a la red de crímenes de Epstein lo que ha generado presión sobre los laboristas.

El 5 de julio de 2024 los laboristas asumieron el control del gobierno tras catorce años en la oposición, el partido se erigió con una mayoría contundente y propició a los conservadores la peor derrota en su historia. Starmer prometió reactivar la economía, atender a los sectores trabajadores y cambiar la correlación de fuerzas frente a otros aliados continentales. A menos de cumplir dos años en Downing Street su gobierno atraviesa uno de los peores momentos.

Las voces más progresistas del partido han cuestionado el endurecimiento de la política migratoria y la criminalización de estas personas, su incapacidad para reactivar la economía y algunos escándalos de sus ministros. El más sonado se dio en marzo de 2025 cuando la canciller de Hacienda, Rachel Reeves, aceptó boletos para asistir a un concierto en Londres de la cantante estadounidense Sabrina Carpenter.

La polémica se dio porque en medio de recortes al gasto público la canciller aceptó boletos caros, mientras el país atravesaba momentos difíciles. La acción despertó cuestionamientos de otros ministros, cabe destacar que la ley británica no prohíbe que los funcionarios reciban obsequios, sino que respondió a una carga moral derivada del momento económico. Reeves argumentó en un primer momento que fue por su seguridad que aceptó los boletos, pero ante la presión se vio forzada a pedir disculpas públicas.

Sin embargo, las implicaciones de funcionarios en el caso Epstein rebasan los boletos de Carpenter por la fama de depredador sexual del primero. Los nexos de funcionarios con este personaje responden a crímenes como la trata de personas, prostutución y abuso de menores. Starmer conocía de la relación de Mandelson con Epstein desde 2024, a pesar de ello lo envió como diplomático a Estados Unidos.

El escándalo ha llevado a una serie de dimisiones como el jefe de gabinete del primer ministro, Morgan McSweeney, quien asumió la culpa por la designación de Mandelson. A esto se sumó Chris Wormald, secretario de gabinete del primer ministro británico quien también dejó el gobierno el 12 de febrero.

Por otro lado, el líder del partido laborista de Escocia, Anas Sarwar, quien ha exigido la caída del primer ministro en víspera de la elecciones de mayo, el funcionario declaró “No podemos permitir que los fracasos en el corazón de Downing Street signifique que continúen los fracasos también aquí en Escocia, porque las elecciones de mayo no son irrelevantes para la vida de los escoceses».

La presión responde a un cálculo político sobre todo porque la principal oposición a los laboristas es el partido ultraderechista Reforma UK de Nigel Farage que ha ido cosechando triunfos a nivel local y ha sumado líderes conservadores a sus filas. La falta de cumplimiento en sus promesas aunado al escándalo Epstein, Starmer  ha declarado que no dimitirá al cargo lo que podría mermar la competitividad del partido en los comicios de mayo.

Es curioso que el devenir de Starmer como primer ministro tiene raíces cuando era líder de la oposición y un escándalo sexual puso en jaque al entonces premier conservador Boris Johnson. Desde 2019 había señalamientos contra el subjefe de la bancada conservadora, Chris Pincher, fue señalado de asistir a un bar y manosear a dos hombres; Johnson sabía de dichas investigaciones y aún así decidió nombrarlo.

El escándalo desató la dimisión de 55 funcionarios del gobierno entre ministros, legisladores y jefes de oficina, la presión llevó a la caída de Boris Johnson en 2022. En ese momento Starmer exigió elecciones anticipadas y cuestionó que el primer ministro hubiera nombrado a un personajes con investigaciones abiertas, pero aún así le dio una posición de poder.

Cuatro años después es Starmer quien es acechado por el fantasma de Johnson, pero sus implicaciones son superiores puesto que su costo político no solo sería electoral, sino que está desestabilizando el gobierno completo. Si el primer ministro se mantiene en el poder.