Alejandro Guillén Reyes
La construcción de la obra del Cablebús sigue acumulando críticas y rechazo.
Como lo comentamos en nuestra entrega anterior, al no querer dar a conocer los documentos que soportan el proyecto, el gobierno del Estado está generando más dudas que certezas. Tan solo en esta semana se modificó por cuarta ocasión la cifra de árboles afectados por la ejecución de la obra: en febrero se dijo que serían 980 árboles, después bajaron la cifra a 746. A inicios de marzo se dijo que serían 350 y una semana después nos dijeron que sólo serán -según el gobierno- 116 árboles los destinados a morir. Este juego de cifras nos dice, al menos, que el proyecto está técnicamente mal hecho.
Por lo que toca a la parte legal que debe sustentar la obra del Cablebús, el mismo ayuntamiento de Puebla ha informado que el gobierno del Estado no ha hecho los trámites legales correspondientes para el cambio de uso de suelo y con ello modificar -entre otros documentos normativos- la Carta Urbana, modificación que, a su vez, tiene que pasar por distintas instancias legales e implica tiempo.
Esto también ha generado muchas críticas. ¿Cómo el gobierno se pone a ejecutar una obra pública sin haber cubierto los requisitos legales ante el ayuntamiento -en este caso el de Puebla- cuyo territorio municipal va a ser sensiblemente afectado por la construcción del proyecto? ¿Por qué la prisa de ejecutar una obra pública sin haber cumplido con los ordenamientos legales pisoteando la autonomía del municipio?
Y dos preguntas más: ¿por qué no fue tomada en cuenta la opinión de los expertos con los que cuenta la ciudadanía?, y ¿por qué guardar la información por cinco años?
La Red Civil por la Democracia publicó un posicionamiento en el que se sintetizan buena parte de los reclamos ciudadanos, manifestando las razones por la cuales debe suspenderse la ejecución de la obra. Aquí la conclusión:
“Ante la falta de transparencia sobre el proyecto del Cablebús en Puebla, este se percibe como una obra en construcción carente de la más elemental racionalidad científica que lo sustente, perjudicial para las pocas áreas verdes y el medio ambiente de la ciudad, imposible de evaluar como política pública que ayudará a resolver el problema de movilidad, es presumiblemente ilegal y, al margen de una discusión amplia entre ciudadanos, se impone como una arbitrariedad personal, pasando por alto que uno de los principios de la democracia es limitar el ‘decisionismo’ del ejecutivo” (pronunciamiento de la Red Civil por la Democracia, 9 de marzo de 2026. Ver en https://mundonuestro.mx/content/2026-03-09/las-razones-de-nuestro-rechazo-del-cablebus-red-civil-por-la-democracia/).
Cada vez son más las personas que están manifestando su rechazo a la construcción del Cablebús, incluyendo gente que simpatiza con elpartido en el gobierno.
Aún es tiempo para que el gobierno haga públicos los documentos que sostienen el proyecto del Cablebús -si es que los tiene- antes de que el conflicto gobierno-sociedad siga escalando en Puebla.
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