Rúbrica

Por Aurelio Contreras Moreno

Independientemente de lo que implica que las únicas salidas de su supuesto “retiro” de la vida pública hayan sido para defender dictaduras, la más reciente irrupción en redes del expresidente Andrés Manuel López Obrador tiene en realidad una lectura hacia la agenda local, más que a la de la política exterior, y con un claro propósito, que no es precisamente legal.

Este domingo, López Obrador publicó en sus redes un mensaje convocando al “pueblo” de México a apoyar con donaciones al cubano, al que según él buscan “exterminar por sus ideales de libertad y defensa de la soberanía”. Aunque en realidad a quien salió a defender fue a la agonizante dictadura castrista que, acorralada por lo que ahora sí es un bloqueo de Estados Unidos a todos los subsidios –en especial, al de petróleo- que le dieron vida artificial las últimas décadas, ha aceptado “negociar” con el gobierno de Donald Trump lo que parece hasta ahora una ruta a un cambio de régimen, del que aún no hay claridad bajo qué términos.

Pero decíamos que eso solo es un pretexto, pues ni el gobierno mexicano y mucho menos López Obrador en lo personal tienen posibilidad alguna de incidir en ese proceso. Así que el objetivo es otro.

López Obrador llamó a hacer depósitos a una cuenta bancaria de Banorte –institución propiedad de la familia Hank González, cuyo patriarca acuñara la frase “un político pobre es un pobre político”- a nombre de la asociación civil “Humanidad con América Latina”, abierta según por “ciudadanos, escritores y periodistas”. Por supuesto, todos afines, militantes, beneficiarios y/o propagandistas/matraqueros de Morena y el régimen de la “4t”.

Según el expresidente, el dinero se ocupará para “comprar alimentos, medicinas, petróleo y gasolina, y ayudar al pueblo cubano”. Y terminó con una arenga: “¡Que cada quien aporte lo que pueda!”.

Es inevitable recordar varios antecedentes ominosos en relación con esto. Por ejemplo, aquel fideicomiso “Por los demás”, creado por el mismo López Obrador tras los sismos de 2017 según que para apoyar a los damnificados, para el cual también salió a pedir donaciones y que se estima recaudó unos 50 millones de pesos que jamás llegaron a las personas afectadas, y que muy probablemente terminaron en las campañas de los candidatos de Morena del año siguiente, incluida la presidencial que lo llevó al poder. Un esquema de lavado de dinero para que no fuera detectado por los entes de fiscalización como parte del gasto electoral.

Ahora buscan repetir el mismo esquema para canalizar recursos de procedencia dudosa. La diferencia es que hoy cuentan con todo el aparato del Estado jugando en su favor de manera descarada.

Resulta que la asociación civil “Humanidad con América Latina” fue constituida apenas el pasado 17 de febrero de este año. Pero ese no es el problema. El 9 de marzo siguiente, sin tener siquiera un mes de existencia, de manera insólita el Servicio de Administración Tributaria (SAT) le emitió oficio de autorización como donataria, trámite que para cualquier otra asociación u organización de la sociedad civil puede tardar varios meses de engorrosos y burocráticos procedimientos y elcumplimiento de rigurosos requisitos.

Un día después de la rapidísima gestión del SAT, los integrantes de la a.c. en cuestión publicaron un desplegado promoviendo la colecta en el diario oficial. ¿El de la Federación? No, pero casi. En La Jornada.De hecho, la directora de ese periódico, Carmen Lira, además de comadre de López Obrador, es integrante de la misma asociación “civil”.

Cinco días después, salió López Obrador públicamente a pedir depositar dinero en esa cuenta, a la que raudos y veloces varios políticos de Morena enviaron hasta un mes de su sueldo. No vaya a creer el líder que no son “solidarios”… o que se mandan solos.

Si cuando eran oposición lavaron 50 millones de pesos en las narices de las autoridades hacendarias, ¿cuánto dinero del huachicol fiscal será susceptible de ser “blanqueado” ahora en una operación de las que le gustan al “rey del cash”, para financiar las campañas de la elección intermedia de 2027, en donde además pretenden también meter la “revocación” de Claudia Sheinbaum, vía el “plan B” para el que ya “plancharon” al Verde y al PT?

Como dato adicional, la cuenta bancaria de “Humanidad con América Latina” estará vigente hasta el 9 de marzo de 2030. El año de la sucesión presidencial. Más claro no puede ser.

Por cierto, Cuba y los cubanos de a pie, les importan un carajo.

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