Sebastián Godínez Rivera

Diane Fossey viajó a África para estudiar a los gorilas que eran víctimas de la caza furtiva, su trabajo regaló al mundo uno de los documentales más completos sobre el comportamiento de estos primates.            

Empero, este texto está dedicado a otros especímenes que no son vulnerables, sino que se encargan de ejercer violencia para mantener el poder.

La palabra gorila tiene raíces tras el golpe de estado de 1955 contra Juan Domingo Perón en Argentina, la cual se utilizó para referirse a los militares. Durante los años 60 y 70 del siglo XX América Latina sufrió varios golpes de estado a manos de los militares y el término gorilato se popularizó en la región. Elías Condal escribió Imagen estructural del gorila (1968) y catalogó los gobiernos militares como gorilatos debido al uso de la fuerza para imponer valores, su desprecio a la crítica y la personalidad violenta de quienes gobernaban.

Dictadores como Pinochet en Chile, Videla en Argentina, Stroessner en Paraguay, la dinastía Somoza de Nicaragua y Emílio Garrastazu en Brasil fueron catalogados de esta forma. La biología demostró que no existe una sola especie de gorilas, bajo esta premisa los gorilatos no son solo de derecha sino que también hay de izquierda según la historia.

Fidel Castro consumó en 1959 la Revolución Cubana y formó un gobierno revolucionario. Con el paso del tiempo “El Comandante” endureció el régimen con un partido único, sofocando la libertad de expresión, expropiando empresas y desterrando a opositores. La isla se convirtió en un país hermético bajo el liderazgo de Castro como primer ministro (1959-1976) y luego como presidente (1976-2008).

A la muerte de Castro su hermano Raúl asumió el poder de 2008 a 2021 continuando con la política represiva y de sometimiento. El menor de los hermanos renunció al cargo y lo heredó a Miguel Díaz-Canel quien ha demostrado ser un discípulo de la represión. En 2022 la escasez de comida y los apagones movilizaron la ciudadanía, pero el régimen optó por sofocar con brutalidad las protestas y aislar aún más a Cuba.

En Nicaragua, Daniel Ortega encabezó la caída del somocismo y formó la Junta de Reconstrucción Nacional para reordenar el país, sin embargo, en 1990 fue derrotado en las elecciones por Violeta Barrios. El militar volvió al poder en 2007, pero esta vez se aseguraría no perder el poder sometiendo a la oposición, persiguiendo a la iglesia católica, atacando periodistas y militarizando al país, Ortega formó su propio Estado policial.

El líder guerrillero ha sometido a los nicaragüenses por dos décadas a través del miedo, la violencia y el espionaje imponiendo su voluntad como los tiranos de antaño. Prometió ser diferente, pero al parecer el fantasma de Somoza ronda cerca de él. Por último, hay dos personajes que marcaron la historia de Venezuela a finales del siglo XX y lo que va del XXI, Hugo Chávez (1999-2013) y Nicolás Maduro (2013-2026).

Estos personajes dinamitaron las instituciones y la democracia venezolana para imponer su voluntad con el argumento de que el pueblo les concedió el poder. Chávez llegó al poder mediante elecciones en 1999, desde su primer año mostró un talante autoritario y reaccionario a las críticas, volviéndose agresivo en el ejercicio del poder. Insultó a la oposición, amenazó empresarios y sindicatos, censuró medios de comunicación y reprimió protestas. Murió a causa del cáncer y heredó el país a Nicolás Maduro quien demostró ser el rostro más agresivo del régimen.

En 2024 se mantuvo en el poder luego de un proceso electoral fraudulento, Maduro llegó a declarar que si la oposición ganaba estaba dispuesto a generar un baño de sangre. Cuando la ciudadanía salió a protestar utilizó grupos paramilitares e intimidó opositores, exilió a Edmundo González y a Maria Corina Machado. En 2025 endureció su discursó y las tácticas de terror para confrontar a Estados Unidos que estaba llevando a cabo operaciones militares en el Caribe. En enero de 2026 fue detenido junto a su esposa Cilia Flores.

Los gorilatos no son de izquierda o derecha, sino que se caracterizan por el uso excesivo de la fuerza y como se muestra en líneas anteriores, los gorilas de izquierda existen. Las revoluciones no son excusa para someter a las personas, aunque hay pocos ejemplos en la región, estos siguen vigentes.