
Alquimia de Poder
Por Ruby Soriano
El fenómeno de “morenización” en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla no es nuevo, como tampoco lo es que esta casa de estudios haya servido en diferentes momentos como la caja chica de los gobiernos estatales en turno.
El arribo de la primera rectora a la citada universidad advertía buenos cambios sobre todo por el perfil de Lilia Cedillo Ramírez.
La rectora es buena persona, pero eso no basta para liderar a la Buap donde las ambiciones se alimentan de tenebra, grilla y mucha política.
Uno de los grandes errores de la actual rectora ha sido rodearse de perfiles que le han impuesto un blindaje a conveniencia para alejarla de las decisiones cruciales y restarle el poder de ejecución.
La mujer que hoy dirige la Buap es una mujer dubitativa, silenciosa, sólo habla cuando le dan el guion. Su liderazgo está abiertamente debilitado por los grupos que regresaron a tomar una casa de estudios saqueada constantemente por los intereses de los séquitos, donde se protege a las mismas familias, a los dinosaurios, a los porros, a los ex voceros del morenovallismo y por si fuera poco, se toleran excesos o se disimulan concesiones para a quien convenga recibirlas.
Los casos de acoso dentro de la Benemérita han aumentado exhibiendo el tráfico de influencias de algunos catedráticos que se cubren la espalda amparados por sus grupos de poder.
¿Y la rectora? La rectora está rescatando perritos. A ella le dejan lo ligerito y fotografiable.
El silencio de la Buap y de su lideresa frente a temas que hoy están incidiendo en la opinión pública poblana como en el caso del proyecto de construcción del cablebús, dejan clara la intromisión de las manos gubernamentales en las cúspides universitarias, desde donde el silencio es ominoso y de complicidad.
Hoy estamos frente a una Minerva Censurada, controlada y manipulada por el séquito de la ambición que retornó para recargar los bolsillos con los negocios que al amparo del poder universitario puedan cerrar para volver a huir cuando los tiempos se les vuelvan a poner adversos.
Es difícil que hoy se pueda negar la mano gubernamental en las decisiones universitarias.
La Buap se observa evasiva, silenciosa y respondiendo a intereses que no son de su propia comunidad estudiantil, sino de líneas y grupos que se mueven por negocios, imposiciones y muchas decisiones de poder.
Decir que la rectora Lilia Cedillo es rehén de grupos es quizá incorrecto, pues ella desde hace mucho cedió su propio poder a quienes hoy la tienen alejada de cualquier acción que pueda resultar perjudicial para el grupo armentista que es más que evidente, está enquistado en la máxima casa de estudios.
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