
Por Evelyn Camela
La responsabilidad de ser regidora, es una gran encomienda que asumí con el compromiso de ejercer una gobernanza digna, incluyente, unificadora y con sentido social.
El pasado fin de semana abrí las puertas de mi casa de gestión y cumplí con mi obligación de escuchar las voces de ustedes, los ciudadanos a quienes debemos rendirles cuentas y darles resultados.
Soy una mujer que disfruto mi trabajo de gestión para mi pueblo, Cuautlancingo.
Les comparto que, como muchas mujeres, soy esposa, mamá y una ciudadana que hoy hace política con un altísimo compromiso, pero sobre todo, consciente del trabajo que se puede hacer de la mano con los ciudadanos.
A las mujeres de Cuautlancingo nos caracterizan la fuerza y determinación. Estoy convencida que es posible pretender que la paridad y equidad de género, estén hiladas con ideas, propuestas, análisis y mucha capacitación. Las mujeres somos agentes de liderazgo y cambios.
Sin presunción y con mucha humildad, les puedo decir que mi trabajo tiene la solidez para responder a las demandas e inquietudes de la gente de nuestro municipio. Son ustedes quienes deben exigirnos a los regidores, acciones irrefutables de gobierno.
En mi desempeño me he comprometido a no ceder a la improvisación, a la intimidación, a las presiones, a los obstáculos, a la difamación, a los ataques y a todas aquellas violencias que, en ningún escenario, podemos seguir permitiendo.
Denunciar no es delito, es obligación. Exhibir no es revancha, es compromiso con la verdad.
Hoy me siento arropada con sus voces, con la valentía que reflejan en la mirada que se puede sostener con la dignidad que da el trabajo, la lealtad y la responsabilidad de cumplirles.
Urgen reforzar todas las garantías de respeto a nuestra seguridad de género, laboral, familiar, política y social.
Dejemos los discursos selectivos y excluyentes. Reforcemos la construcción de relaciones sanas y de colaboración con esos hombres que desde sus propios frentes también respaldan nuestras batallas.
Hoy lo digo con auténtica sinceridad. Cuautlancingo, es un lugar donde la gente es buena, trabajadora, comprometida, pero también exigente.
Las mujeres somos aliadas de todas aquellas voces que sumen y respeten no sólo nuestros derechos, sino los de toda una sociedad donde urge reconciliarnos frente a tantos enconos.
Refrendo mi respaldo y compromiso íntegro con los liderazgos de Cuautlancingo y con los de mi partido (Movimiento Ciudadano), quienes me han otorgado un respaldo firme y contundente para hacer mi trabajo como corresponde.
En mi Casa de Gestión se promueve un diálogo con respeto y de puertas abiertas. El compromiso está hecho y sumo mi voz a sus demandas y acciones. Vamos a continuar cumpliendo con nuestra encomienda: Trabajar para todos ustedes.
