Conexión México

Por Ruby Soriano

Es imposible negar lo que en este país se ha convertido en una brutal cotidianidad. En los tiempos que corren en el México carcomido por la delincuencia organizada, todos conocemos a alguien que desapareció o bien a una persona que busca a un desparecido.

Las cifras son brutalmente abrumadoras, 132 mil desaparecidos, 80 mil cuerpos sin identificar, 4 mil carpetas abiertas en materia de desapariciones, 70 personas en promedio desaparecen diariamente y la existencia de 4,500 fosas clandestinas que han salido a la luz.

Un país que tiene estos indicadores no puede seguir una ruta de invisibilización frente a una terrible realidad, donde miles de mexicanos siguen desapareciendo frente a la incompetencia de un Estado Mexicano que se empeña en defender sus políticas de búsqueda y la manipulación de cifras para reducir el impacto de las desapariciones.

Para el gobierno mexicano ha sido un duro revés la decisión del Comité contra la Desaparición Forzada perteneciente a la Organización de las Naciones Unidas, para subir a la Asamblea General el tema de las desapariciones en el país, con el fin de otorgar apoyo al Estado mexicano en materia de prevención, investigación, erradicación y sanciones en torno a este delito.

En el último año, 27 padres y madres buscadoras han sido asesinados. En la mayoría de los casos, muchos de estos crímenes han estado vinculados con amenazas y muertes violentas a causa de la búsqueda de sus hijos y familiares.

México se ha convertido en un país donde las desapariciones forzadas están directamente ligadas a organizaciones delictivas quienes abiertamente y frente a los ojos de un estado rebasado, reclutan a miles de jóvenes y adultos para incorporarlos a sus filas criminales en contra de su voluntad.

Derechos humanos, una broma negra en México

La Comisión Nacional de Derechos Humanos en el país se ha convertido en una oficina de trámites desde la cual se actúa de acuerdo a la línea presidencial. Se ignora, se invisibiliza, pero sobre todo se miente en torno a la realidad que hoy enfrentan miles de mexicanos quienes encuentran puertas cerradas para denunciar, excesos, abusos, amenazas o violación a las garantías individuales.

Esta Comisión encabezada por Rosario Piedra Ibarra ha salido a descalificar el llamado hecho por la ONU. Sus argumentos quedan a deber y se circunscriben a acciones de un gobierno que ha buscado minimizar y maquillar cifras.

La Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México salió a corregirle la plana a su homóloga, con una postura donde aceptan la importancia de establecer puentes de diálogo y acciones no sólo con organizaciones nacionales, sino con el entorno internacional.

«Aunque sea un huesito»

Con esta frase demoledora, don Gustavo Hernández, padre buscador de Abraham, quien lleva un año desaparecido en Nuevo León, suplicó a la Secretaria de Gobernación, Rosa Isela Rodríguez lo ayude a encontrar a su hijo.

Organizaciones de buscadores fueron recibidos por la Secretaría de Gobernación y sin embargo, esto no es suficiente para la crisis que hoy se vive en México frente a las desapariciones.

Hace unos días, Ceci Flores, líder del colectivo Madres Buscadoras de Sonora encontró los restos de su hijo Marco Antonio. Ella ha sido de las fundadoras de organizaciones de buscadores en México, quienes realizan búsquedas principalmente en Sonora y Sinaloa, donde están en constante riesgo por la presión y amenazas que enfrentan de parte del crimen organizado.

Ceci le dio sepultura a su hijo, el paso siguiente será viajar a Sinaloa para buscar a Alejandro Guadalupe, su segundo hijo desaparecido.

Hoy son decenas de colectivos de padres, madres, hermanos e hijos buscadores que se mueven por todo el territorio nacional en busca de hallar a sus seres queridos.

La realidad de México en el marco de las desapariciones es de suma gravedad porque muchas de ellas se han suscitado en condiciones de violencia y en contra de la voluntad de quienes se convierten en estadística.

En una investigación publicada este domingo por el periódico El Universal, se documenta que diariamente en el país, desaparecen o son asesinadas 14 mujeres. En la última década, 34 mil 645 mujeres han sido víctimas de feminicidio.

El llamado al gobierno de México de parte de un organismo internacional como el Comité contra la Desaparición Forzada perteneciente a la ONU, expone los fallos que hoy colocan al país como uno de los más peligrosos a nivel mundial, donde además de tener alerta por personas desaparecidas:

Es uno de los países más peligros para el ejercicio periodístico.

Es uno de los países donde operan las organizaciones criminales con un impacto mundial.

Es un país donde hay una ausencia de garantías para el respeto a los derechos humanos.

Frente a este panorama, resulta inverosímil que el gobierno mexicano presidido por Claudia Sheinbaum se empeñe en borra una realidad que difícilmente se puede seguir ocultando.

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