
Alquimia de Poder
Por Ruby Soriano
En los actuales tiempos que corren en el país, resulta retador identificar a corporaciones y mandos policiacos que están al margen de algún tipo de contubernio con organizaciones delictivas.
Gobernadores y Presidentes Municipales, tienen en sus secretarios de seguridad la puerta para los acuerdos que se pactan con los mandos delincuenciales, a quienes se les abre la puerta con toda la impunidad.
Las corporaciones policiacas en México operan con grandes sesgos e impunidad donde los exámenes de confianza para sus elementos, hace mucho que duermen el sueño de los justos.
Sin embargo, la operatividad y los nexos delincuenciales están concentrados en los responsables de la seguridad pública en diversos municipios del país, donde de manera camuflada, operan para los delincuentes quienes pagan cuotas para que estos personajes sirvan de halcones y suelten la plaza con la conveniente venia del gobernante municipal en turno.
Este esquema se replica en las zonas calientes del territorio nacional.
Puebla sigue siendo un polvorín que entró en una fase de “control” tolerado. Se nota cuando los mandos de seguridad y corporaciones policiacas entraron a la negociación con quienes están operando el territorio, con el compromiso de bajar la intensidad en las ejecuciones, no así en otros delitos de igual gravedad como asaltos y desaparición forzada.
Los ediles del triángulo rojo en Puebla se mantienen silenciados frente a la ola de asaltos carreteros y transporte de carga. El llamado “Toñín” sigue ileso, vendiéndose como youtuber y “agricultor”. En Puebla, nadie lo toca.
En Chignahuapan, el edil Juan Rivera Trejo, el del fajo de billetes, mantiene la peligrosidad de su región, donde los mandos policiacos gozan de una mínima confiablidad y están en jaque frente a la presión que ejercen grupos ligados a Juan Lira Maldonado, alias “El Moco”, presunto líder huachicolero.

En Oriental el presidente municipal Fidel Flores tomó distancia y negó haber tenido nexos con el ex líder sindical detenido y vinculado con el Cártel Jalisco Nueva Generación, Nazario Ramírez.
Y donde hay que mantener los focos rojos es en el municipio de Cuautlancingo que gobierna Omar Muñoz, donde son muchas las voces que señalan a su responsable de seguridad pública, Francisco Maldonado Picazo como un personaje de negro historial que opera los puentes con organizaciones delincuenciales. Personaje al que se le atribuye cercanía con el actual Presidente de la JUCOPO en el Senado de la República, Ignacio Mier Velasco.
El vicealmirante Francisco Sánchez González, Secretario de Seguridad en el gobierno de Puebla mantiene una Puebla a la que se le nota a todas luces “la negociación” con los grupos delincuenciales, quienes han elegido al territorio poblano para incrementar operaciones y negocios, muchos negocios.
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