Agencia Anadolu

Por Ruby Soriano

Refugio, cuánto puede significar una palabra en el momento de abandonar la tierra donde se nace, más no las raíces.

El peregrinar es largo, sobre todo cuando en los hombros van los hijos y un morral con todo lo que se posee en la vida.

Muchas historias se tejen en la mirada temerosa y aterradora de hombres, mujeres, adolescentes y muchos niños haitianos que intentan lograr una estadía en suelo mexicano.

Muchos de estos migrantes traen el largo kilometraje de haber recorrido otras tierras hasta llegar a la frontera sureña de una país, que ya no ven como de paso, sino que contemplan como el refugio más inmediato para buscar lo que ellos constantemente repiten: “Una mejor vida”.

El éxodo de los haitianos no es reciente y se remonta a toda la tragedia del terremoto que azotó esas tierras en 2010.

Considerado uno de los países con mayores índices de pobreza en América Latina, Haití nunca pudo recuperar una mediana estabilidad económica y política, provocando la salida de miles de personas hacia Sudamérica y de dos años a la fecha hacia México.

El tema de la migración en México es doloso, pasa por los diferentes capítulos gubernamentales donde el Estado se ha convertido en un gran represor, remedo de la guardia fronteriza estadounidense que tanto se critica por la constante violación a los derechos humanos de migrantes mexicanos que también buscan llegar a Estados Unidos.

En una gran cadena de abusos, los migrantes centroamericanos (hondureños, salvadoreños, guatemaltecos) han aprendido a conocer el otro rostro de un México que alienta la represión e impunidad a la hora de frenar caravanas migratorias.

La brutalidad del Estado

No es nuevo reconocer que al Instituto Nacional de Migración en México le hace falta revisar sus propios protocolos de actuación, sobre todo a la hora de disfrazar violencia con el argumento de aplicar la ley.

El gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador replica la actuación de los gobiernos que lo antecedieron.

Las imágenes que se han logrado documentar frente a las tres últimas caravanas de migrantes en Chiapas, guardan una delgada línea entre una lasciva aplicación de la ley y la brutalidad en contra de todo aquél que intente avanzar o internarse en territorio nacional.

Elementos de la guardia nacional y agentes del Instituto Nacional de Migración apostados como tropas en la frontera sureña, replican actos de abuso y sometimiento no sólo en contra de hombres y jóvenes, pues la consigna más doliente es escuchar que en la primera línea de detenciones van contra mujeres y niños.

La violación a los derechos humanos de haitianos y demás migrantes centroamericanos, exhibe la incapacidad de un gobierno mexicano para aplicar estrategias de emergencia frente a este éxodo masivo.

Bloqueo y amenazas para activistas

Hasta el pasado mes de agosto, la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados documentó 77 mil 559 solicitudes de refugio por parte de haitianos.

Lo anterior nos da una idea del alud humano que se encuentra concentrado en la zona de Tapachula en el sureste mexicano.

La representación de las Naciones Unidas en México junto con otros organismos como la organización internacional para las migraciones, hicieron un llamado a las autoridades migratorias y guardia nacional mexicana para revisar sus protocolos en la detención de migrantes.

Sin embargo, la violencia y persecución continúa.

Activistas y organizaciones de la sociedad civil han hecho fuertes pronunciamientos sobre la represión, violencia y violación a los derechos humanos de los migrantes.

Muchos de ellos han recibido amenazas por documentar los excesos de los guardias que sin la aplicación de los mínimos protocolos exceden sus funciones para golpear a los detenidos.

Falta mucho por documentar sobre los excesos que México ejerce en sus fronteras sureñas.

Son varios años de violencia migratoria, donde no sólo se enfrenta al Estado, también se encara al otro frente aún más letal, el del crimen organizado que suele frenar no sólo el sueño, sino arrebatar la vida a cientos de migrantes en su peregrinaje por este México violento.

@rubysoriano