Por Ana Vásquez Colmenares

El periodismo es imprescindible para la convivencia en una sociedad libre y muy importante como registro histórico, pues aporta elementos que contribuyen a la conservación de la memoria colectiva. Además, contribuye al desarrollo del conocimiento de la realidad. Esa información diaria al procesarla desde la crítica, al contextualizarla y proyectar los hechos, confrontar las fuentes, convierten la información en conocimiento, mismo que es la base de la libertad. Al servir como canal de expresión de la sociedad, el periodismo impulsa cambios en la historia. Luego entonces, no es exagerado decir que la sociedad necesita del periodismo tanto como el cuerpo humano de sus órganos y sentidos.

Y El Imparcial, “el mejor diario de Oaxaca”, es clara muestra de lo antes enunciado desde el momento mismo de su nacimiento, hace ya 70 años, en momentos convulsos políticamente hablando para esta querida tierra donde la inconformidad social hizo caer al gobernador en turno, de lo cual dio puntual cuenta el naciente diario.  

Esa existencia ha sido posible en gran medida, gracias a que las tres generaciones de la familia Fernández Pichardo al frente del diario, ha mantenido intactos sus valores originales con su trabajo conjunto basado en la unión familiar, sólido, comprometido y tan profesional.   

La misión de El Imparcial es ejercer un periodismo ético, honesto, libre e independiente que implica esfuerzo diario, poniendo en cada detalle dinamismo y creatividad, según lo dicho por el propio Don Benjamín Fernández Pichardo, Director y Gerente General quien pondera la pluralidad como factor que enriquece y atrae a su fiel comunidad lectora, entre la que estuvo en su momento mi padre, y ahora imperdible mi madre.

Es precisamente por esas y muchas más cualidades qué, primero como lectora y ahora como articulista colaboradora, El Imparcial es sin duda la mejor opción, el medio insustituible para seguir abonando, con mi granito de arena, a la conformación de una sociedad informada, crítica, ávida de cambios sociales y consciente de poderlos generar ella misma. 

Gracias a toda la familia de El Imparcial, tanto a la familia Fernández Pichardo por dar espacios a todas las voces, entre ellas la mía, con todos los temas, sin aspavientos, siempre objetivo; mi agradecimiento y felicitación también a esa familia de profesionales del periodismo, por permitirme ser parte de su equipo.