Por Luis Fernando Soto

@luisfersoto

La estrategia de comunicación social del gobernador de Puebla, Miguel Barbosa Huerta, es idéntica a la emprendida por la Presidencia de la República para salvaguardar la imagen de Andrés Manuel López Obrador: Una conferencia mañanera que se repite de forma inmisericorde en decenas de medios de comunicación fundados y patrocinados con dinero público.

En Puebla, los mensajes matutinos de Barbosa se reproducen como palabra divina y explicación única a los problemas locales, alternada con la simplona traducción de periodistas y columnistas que lo mismo hicieron propaganda para el gobierno del priista Mario Marín, para el panista Rafael Moreno Valle y que ahora ahogan su pasado mediático al defender, sin éxito, a los gobiernos de la llamada Cuarta Transformación.

La línea discursiva pagada por el gobierno barbosista para acallar el escándalo del hallazgo de un bebé muerto en el Centro de Reinserción Social (CERESO) de San Miguel, refiere que el mandatario morenista “es víctima de una venganza política” por parte de Raciel López Padilla, el segundo secretario de Seguridad Pública estatal de la actual administración estatal, hasta abril de 2021.

El primero en el cargo fue Miguel Idelfonso Amezaga Ramírez, despedido en febrero de 2020 tras la marcha de 100 mil estudiantes que reclamaron el asesinato de tres estudiantes de Medicina de la UPAEP y un chofer de Uber en el municipio de Huejotzingo.

López Padilla, que encabezó la Fiscalía de Chiapas hasta 2015, colocó a personajes originarios de dicho estado en puestos clave de la Secretaría Seguridad Pública (SSP), pero todos fueron separados de sus cargos, acusados de actos de corrupción que serían investigados, como prometió en su momento el gobernador poblano.

En sustitución de Raciel López, Rogelio López Maya se hizo cargo de la SSP hasta el pasado 24 de enero, cuando fue despedido por el escándalo del bebé Tadeo, cuyo cuerpo fue localizado en un contenedor de basura al interior del penal.

Y ¿cómo llegó el cadáver de un pequeño de tres meses hasta el CERESO? El gobierno de Barbosa, a través de los medios de comunicación que auspicia, aseguró que “cualquiera que haya manejado los reclusorios (…) deja aliados muy eficientes”.

Si a esta premisa le añadimos “el morbo” de organizaciones civiles como Reinserta y “el escándalo” que busca la prensa, obtenemos “el coctel perfecto para la culminación de un montaje” en contra del gobernador Miguel Barbosa, colocado en el papel de víctima.

¿Y si esta versión maliciosamente edulcorada fuera cierta, quiere decir que la administración estatal de Morena en Puebla no tiene control sobre los centros penitenciarios, al grado que desde el interior se pueden fraguar escándalos para desestabilizar al gobierno en turno? ¡Vaya poder que otorgan los barbosistas a sus opositores para justificar sus omisiones!

Miguel Barbosa intenta victimizarse y disculpa su irresponsabilidad alegando complot en su contra: de la derecha, de la izquierda, de los activistas, desde el mismísimo gobierno de AMLO y al interior de su propia administración, dedicada a desaparecer lo poco o mucho que se ha construido en Puebla en las últimas décadas.