Rúbrica

Por Aurelio Contreras Moreno

La política deportiva del actual gobierno de México es uno de los más claros ejemplos de la manera caprichosa, autoritaria y patrimonialista como se conduce el obradorato en el poder.

Para el presidente –y por consiguiente, para todas las demás autoridades morenistas-, la única política pública real relacionada con el deporte es la de apoyar el beisbol, que es la disciplina que a él le gusta. Todo lo demás ha pasado a ser secundario, relegado, cuando no francamente ignorado. Y las consecuencias no se han hecho esperar.

A cada competencia internacional a la que asisten deportistas mexicanos, éstos tienen que buscar la manera de obtener apoyos para sufragar sus gastos, pues del gobierno no reciben nada. Y no lo decimos los periodistas ni los “adversarios”. Lo dicen los mismos atletas, que tienen literalmente que mendigar ayuda hasta para un uniforme o un equipo. Ya no digamos para un viaje a un país remoto, cuyo costo es inalcanzable para deportistas que viven de paupérrimas becas que luego ni les quieren pagar.

Algo así fue lo que sucedió con el equipo mexicano de natación artística, que ante el nulo apoyo de la Comisión Nacional del Deporte y Cultura Física (Conade) que dirige lastimosamente Ana Gabriela Guevara –cuya gloria deportiva es inversamente proporcional a su fatal desempeño como funcionaria-, se pusieron a vender sus trajes de baño para obtener recursos que les permitieran viajar a Egipto a la Copa del Mundo de su especialidad.

De no haber sido porque el empresario Carlos Slim decidió ayudar a las nadadoras, les habría sido imposible costear el traslado al campeonato en el que este sábado obtuvieron una medalla de oro en la competencia por equipos, a la que sumó otro oro este lunes en la de duetos.

Fiel a su estilo, el gobierno de la “4t” se intentó colgar, literalmente, las medallas de las deportistas a las que abandonó a su suerte. De oro fue la histórica participación de la selección mexicana de natación artística en la copa del mundo de la especialidad en Egipto. Nuestras atletas se alzaron con el primer lugar, por delante de las selecciones de Italia y Francia. ¡Enhorabuena!”, publicó la cuenta oficial de Twitter del Gobierno de México, lo que le valió una oleada de críticas.

Este lunes, el presidente López Obrador –que cuando se trata de alguna victoria en el beisbol es el primero en salir a comentar y felicitar, pero que ignora olímpicamente los triunfos de a de veras de otros deportistas mexicanos- negó que no se haya dado apoyo a las hoy campeonas mundiales, pues como algunas son integrantes de las fuerzas armadas, tienen “sus sueldos y sus viáticos”.

Quizás el presidente crea que todos en el ejército ganan lo que su secretario de la Defensa Nacional, Luis Crescencio Sandoval, al que hasta le “alcanza” para viajar por el mundo a todo lujo y para comprar residencias millonarias. Pero la realidad del resto es otra.

“Carlos Slim y Arturo Elías pagaron el viaje completo. Ni el gobierno ni la Conade pusieron un peso para que ellas estuvieran en ese viaje. Ni un solo peso. Sí reciben un sueldo en Sedena las seis que están ahí. Pero del viaje, claro que no. Dice ‘tienen sus viáticos’. ¿Qué viáticos? Las niñas ganan de la Sedena pero no están recibiendo nada de Conade”, afirmó este mismo lunes la atleta Pamela Sobrino, hermana de Jessi Sobrino, una de las seleccionadas que hicieron la hazaña histórica este fin de semana. 

Pero no fuera para hacer estadios y escuelas de beisbol –deporte en el que, aun cuando México tiene buen nivel y grandes jugadores en lo individual, a nivel internacional el seleccionado tampoco es sobresaliente ni de excelencia-, porque ahí sí no hay derroche que sea suficiente.

Un “gustito” que nos sale demasiado caro y que es reflejo de cómo manejan todo lo demás: con el hígado. Y como si el país les perteneciera.

¿Quién miente? 

Si bien darle crédito a cualquier cosa que diga Javier Duarte es como jugar a la ruleta rusa, en su muy reciente desencuentro con su sucesor Cuitláhuac García llama la atención la vehemencia con la que afirma que no hay imputación en su contra por el delito de desaparición forzada de personas.

Esa misma versión fue reiterada por su abogado Pablo Campuzano, quien en un pronunciamiento difundido en las redes del ex gobernador sostuvo que la Fiscalía General del Estado de Veracruz jamás lo ha señalado por ese ilícito. “Esto fue expresamente reconocido en audiencia por la Fiscalía del Estado frente a autoridad judicial”, aseguró el defensor de Duarte.

Sin embargo, en noviembre del año pasado la Fiscalía anunció de manera expresa no solamente que lo acusaba de ese delito, sino que el ex gobernador había sido vinculado a proceso, lo que podría mantenerlo en prisión por muchos años más.

¿Quién miente?

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