Sebastián Godínez Rivera

Diosdado Cabello es uno de los personajes más siniestros de Venezuela, desde su ascenso político durante el chavismo, se ha convertido en uno de los pilares del autoritarismo. Cabello es un militar que conoció a Hugo Chávez Frías durante su paso por la Academia Militar de Venezuela. Este personaje está envuelto por un aura golpista al igual que Chávez, ya que se encargó de comandar a los tanques que intentaron ingresar al Palacio de Miraflores en 1992, cuando se intentó tomar el poder por la vía armada.

Esta vena militarista es algo que ha caracterizado al chavismo, pero que también lo ha convertido en un movimiento antidemocrático. Cabello es la viva prueba del camaleonismo político, puesto que a pesar de fallar en el golpe de estado, cuando fue preso escribió un libro que proponía la implementación de la revocación de mandato al presidente y el llamado a una Asamblea Nacional Constituyente.

En 1994 fue indultado por el ejecutivo, Rafael Caldera, lo cual lo llevó a convertirse en asesor en materia de telecomunicaciones, pero no dejó la política. Al contrario apoyó la fundación del Movimiento V República, con el cual Hugo Chávez intentaba ganar la presidencia. Cuando en 1999 el llamado Comandante ganó el poder, Cabello se volvió uno de los constructores más importantes del chavismo.

A él se le atribuye la formación de los Círculos Bolivarianos, los cuales están inspirados en los Comités de Defensa de la Revolución de Cuba; es decir, son entidades que sirven para delatar, espiar y controlar la disidencia. Estas estructuras podrían ser categorizadas como milicias, de acuerdo al politólogo Maurice Duverger, puesto que están armados y son una estructura punitivista contra la diversidad de pensamiento. 

Esta obra de Cabello se caracteriza por la violencia que ejercen contra la población, se presume que han tenido participación desde el golpe de estado de 2002 contra Chávez; durante las jornadas comiciales intentar inhibir la participación; y recientemente en las protestas de 2024 se les vió agrediendo a la población. Cabello ha sido creador de una estructura paralela al estado que ha sido el brazo armado contra las voces que claman libertad.

Este personaje ha tenido varios cargos como Secretario de la Presidencia (2001); Vicepresidente de la República (2002); y Presidente interino tras el golpe de estado de 2002 en el que Hugo Chávez era liberado. También fue Ministro del Interior el mismo año y en 2003 ocupó el Ministerio de Infraestructura. Después fue ungido como gobernador del estado de Miranda y también ha sido partícipe del proceso de fundación del Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV).

Ha ocupado otros cargos como parlamentario de la Asamblea Nacional, fue Ministro de Obras  Públicas. Su trayectoria política lo ha convertido en un pilar de la tiranía venezolana, Cabello es el rostro más visible del autoritarismo. Incluso ha establecido la visión schmittiana del amigo-enemigo, es decir, a los enemigos de la revolución se les aniquila. Ha propagado esta idea a través de su programa televisivo Con el Mazo Dando, en el cual habla de los logros del chavismo, pero también se dedica a exponer conversaciones de los opositores y a amedrentar a los opositores del régimen.

Este tipo de programas solo ahondan en lo que el comunicólogo Carlos Fazio ha nombrado terrorismo mediático; este se caracteriza por implantar el miedo a través de los medios de comunicación. En esencia lo que pretende el régimen es imponer el terror a través de muestras de fuerza, espionaje o violencia con el objetivo de que la población no proteste y mucho menos critique al régimen.

Cabello es el segundo hombre más importante de Venezuela, pero como varios personajes no está exento de investigaciones y acusaciones por corrupción. El departamento de Estado de Estados Unidos lo ha señalado de nexos con el narcotráfico; en Venezuela ha sido señalado de ser dueño de diversas empresas. También se le señala como presunto involucrado por la operación Lava Jato, caso en el cual se desviaron fondos de la petrolera brasileña PETROBRAS hacía campañas de varios políticos latinoamericanos.

El legislador socialista ha cobrado relevancia en la persecución del régimen, tras los comicios del 28 de julio de 2024 se ha dedicado a perseguir a la oposición. Ha insinuado que buscará torturar a Edmundo González, Maria Corina Machado y a los manifestantes que exigen la salida de Maduro del poder. Actualmente, ha implementado una sección en sus conferencias en las cuales se dedica a exhibir opositores, internautas y líderes de opinión a los cuales acusa de desestabilizar Venezuela.

El país ha estado sumido en una crisis de legitimidad luego de cada elección, sin embargo, Diosdado Cabello ha sido leal al régimen y se ha encargado de reprimir a la población. El chavismo con estos personajes solo reafirma que ésta ideología es producto del autoritarismo revolucionario que busca implantar una sola forma de pensamiento. Actualmente, la nación está sumida en la violencia y las voces que exigen el respeto a los resultados electorales, cuestionados por la gente, la academia y la comunidad internacional.

Antes la crisis post electoral, Cabello ha defendido su triunfo acusando que por todos los medios preservarán la Revolución Bolivariana y harán frente al imperialismo. En realidad, el chavismo se resiste a dejar el poder y se aferra a la cúpula de privilegios que han emergido del populismo de izquierda; mientras tanto, Cabello se encarga de reprimir, torturar, ideologizar y perseguir a todo aquel que clama libertad y democracia.