Sebastián Godínez Rivera

Estamos a semanas de concluir el 2025, vienen las fiestas y los brindis, pero estos se acompañan de temas espinosos. Nunca falta quienes quieren defender a un partido político, otros exaltan a la presidenta con “A”, mientras que algunos hablan del Mexiquito feliz gobernado por la 4T. Por eso a lo largo de este texto les expongo qué temas evitar para tener una navidad bien y tranquila.

Antes de la cena nunca falta quien dice “Mi cabecita de algodón y Claudia hacen todo por México, que bueno que no gobierna la derecha”. Evite confrontaciones, todos sabemos que el país está desbordado en inseguridad, violencia, falta de medicamentos y destrucción institucional. Es mejor contestar con un “Si” o ignorar el comentario tan desafortunado. Luego siguen las típicas rabietas “pónganse vitacilina, gobernaremos cincuenta años y la oposición está derrotada”.

Al ser una provocación es pertinente que usted ignore dichas descalificaciones, y esperemos que no gobiernen 50 años, porque sino, nos quedamos sin país. Es una forma vulgar de comenzar una discusión en fiestas decembrinas; que flojera. Los amantes de la 4T hablan de derrotar morales y políticas, pero se esmeran en atacar a quienes ya han vencido ¿Qué extraño no?. Es mejor solo reírse de esos comentarios, escucharlos dar su monólogo y continuar con las celebraciones.

Todos tenemos parientes en la familia que se desgarran las vestiduras por un partido o un personaje, que terror. Cuando esa fase entra a escena se convierte en un bombardeo de nombres; “que si Claudia, que si López, Alito es, Lilly Téllez dice, el Tío Richie ya dijo, Noroña ya los desmintió etc”. Hay temas más interesantes  que la política mexicana y todas las desgracias que hemos vivido desde hace siete años.

Como si de un ritual se tratara, la discusión pasa de lo nacional a lo internacional, entonces la mesa se vuelve un nido de socialistas, derechistas, pragmáticos, demócratas, reaccionarios y todo lo que se imagine. Los familiares que se envuelven en la bandera de la soberanía y la independencia; acusan al “imperio” de derrocar gobiernos progresistas; mentadas contra Washington y otros gobiernos.

Aparte se sienten defensores de la patria y amagan con levantarse en armas, cuando no levantan ni un plato. Sienten fervor por gobiernos dictatoriales como el de Venezuela, Cuba y Nicaragua que “se defienden del imperio”. Otros gritan “lujo de presidenta que marca la agenda y hasta Trump le tiene miedo”, sería gracioso si tan solo México no incumpliera con los tratados internacionales como el TMEC, el cual será revisado el próximo año.

También salen a relucir los tíos y primos revolucionarios que gritan “maldito seas estado de Israel” al puro estilo de Hugo Chávez. Y luego llegó el momento de alabar gobiernos militares que son “anticoloniales y de izquierda”, salen a relucir las dictaduras de Malí, Burkina Faso, Níger, Chad o Madagascar las cuales “son independientes, desafían a Francia y le demuestran que su democracia no sirve”.

Para este punto ya se defendió a la 4T, gobiernos de izquierda y se atacó a la derecha internacional como ritual navideño. Gritos y descalificaciones aparecen como si fueran focos del pino navideño. Cuando el tema internacional aburre y luego de pláticas más interesantes, aparece de nuevo la política.

Se cuestiona la crisis económica en la que estamos sumidos y entonces grita “pero por qué no dijiste nada antes?”. Insultos a los presidentes del periodo “neoliberal”, Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña seguro sienten los zumbidos en los oídos por recordarles sus gobiernos. Es válido cuestionar las acciones tomadas en política económica, pero cuando uno llega a los gobiernos morenistas cuidado. Quizá es mejor ya no hablar de política.

Hablar sobre cómo han quebrado las finanzas públicas por los programas sociales, en eso se escucha una voz “ya no se lo roban, ahora es para el pueblo”. Claro, a costa de la gente productiva y de saquear las arcas del estado. Mientras uno levanta una copa de vino, se escucha en la cercanía “ahora sí hay desarrollo, el pueblo es feliz y somos potencia”. No sé si él o la lectora vivan en el México de la 4T dónde todo es mágico o en el Mexiquito que vivimos todos.

Tampoco pueden faltar quienes enaltecen los festivales de la 4T en el Zócalo, como si de kermesse de kinder se tratara. “Desde hace siete años, celebramos la transformación y vamos por más”- por favor ya no, ya se acabaron el país. Otra voz grita “no viste el centro lleno? Era obvio, lujo de presidenta, gracias por tanto Morena y dios bendiga al cabeza de algodón”. Aplaudir a políticos por hacer su trabajo es innecesario, para eso se postularon, porque conocen las carencias y mediante diagnósticos técnicos saben atenderlos.

Otro familiar dice “son acarreados, vimos los camiones y es lo mismo que hacía el PRI y el PAN”, argumento cargado de veracidad. ¿Quién perdería un fin de semana para ir a aplaudir a un político?, es claro que el acarreo y la operación acordeón ahora funcionan a Morena, como en su momento al PRI, PAN, PRD y MC. Pero en eso una voz molesta responde altaneramente “¡No es cierto! el pueblo va por gusto; somos politizados, somos el país más democrático del mundo. Tenemos familia, el himno, la hermandad…” y así continúa la letanía de los defensores de la 4T.

Si superó todas esas discusiones sin enfrascarse, ¡Felicidades!, libró una navidad o un año más y hay que festejar. Pero si usted se enganchó y peleó hasta el amanecer, medite sus posiciones y replantee la necesidad de discutir por Mexiquito y exponer argumentos a su familiar fanático. Es mejor pasarla bien, tomar vino, cenar en paz, bailar y cantar villancicos.

PD. Gracias por leer todos mis textos sobre política internacional y uno que otro satírico. No me queda más que desearles unas felices fiestas, un prospero año 2026 y mis mejores deseos. Nos leemos el próximo año en los Alquimistas del Poder.