De manera firme y contundente, responsabilizo al Ciudadano Presidente Municipal Omar Muñoz, sobre cualquier acto de violencia o situación que ponga en riesgo mi integridad física y la de mi familia.

Sostengo, que la denuncia acompañada de argumentos, se impone a cualquier campaña de lodo y contraste, articulada desde las cañerías municipales.

Presidente, ahora que en el municipio contamos con la Unidad de Atención Inmediata para las mujeres de Cuautlancingo, no dude, que seré de las primeras que irá a tocar la puerta.

Vamos a poner a prueba su efectividad, pues son tiempos para erradicar el binomio de la violencia política-digital y la misoginia.

Y sí, se lo confirmo a usted, de manera personal y también a la opinión pública. Lo denuncié: Y LO VOY A SEGUIR DENUNCIANDO, de manera pública y ante las instancias correspondientes.

Le recuerdo a usted, a sus funcionarios y a sus operadores, que hoy es imprescindible seguirle la pista a quienes violentan y somos violentadas.

Las campañas de contraste digital siempre dejan una ruta de quien las instruye.

Exigirle transparentar la aplicación de los recursos en Cuautlancingo no tendría que provocarle indignación. En el Ayuntamiento del que también formo parte, le recuerdo, que estamos obligados a eliminar opacidad, corrupción y prebendas.

Que este mensaje sirva como un antecedente de lo que, de aquí en adelante, pueda enfrentar como ciudadana y regidora del Ayuntamiento de Cuautlancingo.

La diferencia entre usted y yo no es el cargo, ni el género. Es algo sumamente simple, pero a la vez contundente: Seguiré haciendo públicas todas mis acciones para defender mis garantías individuales, porque yo, Señor Presidente, NO TENGO LA VOZ EMBARGADA.