Sebastián Godínez Rivera

El alto al fuego del conflicto entre Estados Unidos e Irán fue una sorpresa para el mundo, luego de que Donald Trump declaró que borraría a toda una civilización del mapa. Esta pausa en la guerra se logró gracias a un país musulmán y al que pocos le tenían fe, pero que soprendido al mundo, me refiero a Pakistán.

Es pertinente señalar que el país logró este alto al fuego producto de la relación que lleva con Washington y Teherán. Pakistán tiene una larga historia de amistad con estas naciones, por ejemplo, en 1947 los iraníes fueron los primeros en reconocer la independencia pakistaní y ocurrió lo propio en 1979 cuando se proclamó la república islámica de Irán.

Por otro lado, la relación con Washington se estrechó luego de los ataques a las Torres gemelas el 11 de septiembre de 2001 cuando Pakistán adoptó un papel activo en el combate al terrorismo. Otro elemento que tiende los lazos entre Washington e Islamabad tiene que ver con el aprecio personal que existe entre Donald Trump y el jefe del ejército a cargo del Mariscal de Campo Asim Munir.

El papel de Munir data de su experiencia en temas de defensa, inteligencia y que es uno de los actores que tiene un amplio conocimiento de Irán, pero también ha sido un actor clave en la cooperación de seguridad con Arabia Saudita. Asimismo, fue pieza central en el conflicto con la India en la región de Cachemira en 2025, incluso tras subsanar las tensiones el presidente Trump ofreció un almuerzo en su honor en la Casa Blanca.

Cabe destacar que desde su independencia Pakistán ha contado con la presencia de las fuerzas armadas en la vida política por lo que ha sido catalogado como una democracia pretoriana. El concepto apareció como pretorianismo y fue utilizado por Karl Marx para referirse a Napoleón III debido a la injerencia militar, sin embargo, en la política comparada esta se entiende como un régimen híbrido en el cual las fuerzas armadas tienen el poder de facto y coexisten con liderazgos civiles que tienden a la debilidad.

Pakistán es catalogado como una democracia pretoriana debido a esas características, sin embargo, la preeminencia de los militares se acrecentó con la reforma de 2025 en la que el mariscal Munir también se encargará de supervisar la fuerza aérea y la armada del país. También se determinó que su uniforme y el título de Mariscal de Campo son vitalicios y que tras su jubilación el gobierno deberá asignarle responsabilidades públicas.

Además, la reforma creó un Tribunal Constitucional como máxima instancia que resuelve conflictos, pero sus miembros serían nombrados por el presidente. Una característica informal de las democracias pretorianas es que los civiles consultan los nombramientos con las cabezas militares para evitar que las instituciones incomoden su actuar. Por lo tanto, no es casualidad que Munir con todo el poder que ha acumulado sea una pieza central en el equilibrio en la región que logŕo un alto al fuego.

La buena relación entre Pakistán con los estadounidenses e iraníes no es menor, si bien, el punto central es la apertura del estrecho de Ormuz, no se conocen las condiciones para una posible firma de la paz. Sin embargo, la sorpresa persiste porque una democracia pretoriana que fue vista como un actor sin capacidad de incidencia logró por el momento una pausa en el conflicto.