Por Sebastián Godínez

El Secretario de Guerra, Pete Hegseth, dio a conocer el mapa de lo que Estados Unidos denomina la gran Norteamérica que abarca desde Alaska, Groenlandia hasta el Ecuador. La carta geográfica no es cosa menor, sino que habla de la vieja y nueva aŕea de influencia de los Estados Unidos. Donald Trump reivindicó la Doctrina Moroe, pero agregó nuevos puntos estratégicos.

Cabe destacar que la Doctrina Monroe data de 1823 y el mapa original concebía desde México hasta Panamá, que entonces era parte de Colombia) como el área de influencia por excelencia de los estadounidenses. El país estaba en proceso de construcción y con el objetivo de constituirse como una nueva potencia, basta con recordar el lema “América para los americanos”, el cual pretendía expulsar a cualquier potencia del continente.

México apenas se había independizado y el país estaba por entrar en 30 años de guerras intestinas e inestabilidad, por otro lado, en Centroamérica los países apenas podían sobrevivir y el Caribe estaba ocupado por potencias como España, Francia y Reino Unido. Sin embargo,  los estadounidenses finales del siglo XIX terminaron de consolidar su poder en el Caribe tras la guerra hispano estadounidense de 1898 cuando arrebataron a España sus últimas colonias, Cuba, Puerto Rico, Guam y las Filipinas en el Pacífico.

América del Sur no estaba en los planes originales de los estadounidenses, mientras que Canadá al ser un país ligado a la corona inglesa, por lo tanto, no buscarían un conflicto con la entonces principal potencia marítima. No obstante, en pleno siglo XXI Trump tiene planes distintos respecto a Canadá y Groenlandia que es parte de Dinamarca. Desde 2025 Trump comenzó a llamar estado 51 a su vecino del norte, lo que detonó una crisis entre ambas naciones y que llevó a la dimisión del primer ministro, Justin Trudeau.

Estados Unidos ha demostrado que ya no ve como un socio y amigo a Canadá, sino que ahora lo considera un país que es parte de su área de influencia. A pesar de que el primer ministro Mark Carney ha llamado a formar un frente para la defensa de los canadienses lo que ha sido visto por Trump como una afrenta. Asimismo, Groenlandia se ha convertido en un escenario de tensión entre estadounidenses y daneses.

El descongelamiento del Polo Norte ha abierto nuevas rutas marítimas que son aprovechadas por los chinos, esta es una de las razones por las que Trump quiere Groenlandia. En varias ocasiones ha dicho que compraría es isla o anexarla lo que generó tensiones con Dinamarca y la Unión Europea. Ahora la Casa Blanca lo considera esencial para su seguridad nacional y parte de su zona de influencia.

En dicho mapa aparece Centroamérica que ahora está gobernada por una serie de presidentes aliados que asistieron a la cumbre Escudo de las Américas, a excepción de Nicaragua y Guatemala que no fueron invitados. Las naciones del subcontinente conectan con Colombia, Ecuador, Venezuela y Guyana los cuales han sido considerados parte del área de influencia norteamericana. La reconfiguración del mapa abrió un nuevo espacio vital de los norteamericanos que no es nueva, pero que considera necesaria para retomar el control del continente y presionar a sus presidentes.

Aunque en el mapa de la Gran Norteamérica no figuran naciones aliadas como Argentina, Chile, Bolivia y Paraguay se debe a que si bien sus gobiernos son aliados a Washington, estos ya representan territorios alejados. No es que no sean importantes, al contrario, son esenciales para la presión de los gobiernos de izquierda que quedan en la región, pero sirven más como contrapeso.

Perú que actualmente no figura como nación aliada no queda fuera del mapa en estricto sentido, sobre todo porque el gobierno ha aprobado la construcción de una nueva base militar estadounidense. Los países mencionados con antelación son un mecanismo de presión para naciones que son gobernadas por la izquierda y que tendrán elecciones este año como Colombia en mayo y Brasil en octubre dónde se espera que la derecha derrote a los gobiernos de izquierda.

En el Caribe el trabajo de Estados Unidos no ha sido menor, desde 2025 que iniciaron las operaciones militares, varios gobiernos como Trinidad y Tobago, Barbados y Aruba mostraron su rechazo a Nicolás Maduro mostrando un alineamiento con la Casa Blanca. Desde 1823 el Mar Caribe es esencial para los norteamericanos no sólo porque cuentan con territorios como el Estado Libre Asociado de Puerto Rico o gobiernos aliados como el de República Dominicana.

La injerencia estadounidense en esta zona regresó en 2026 cuando el Secretario de Estado, Marco Rubio, habló ante la Comunidad del Caribe que durante décadas fue cercana a Venezuela y los llamó a trabajar juntos para mejorar. Cabe destacar que varias naciones de esta región son miembros de la Mancomunidad de Naciones, es decir, forman parte del Reino Unido. Países como Dominica, San Kitts y Nevis, Jamaica, Bahamas y Belice por mencionar algunos son parte de la corona británica.

Por otro lado, las recientes presiones sobre Cuba aspiran a la apertura del sistema político para que el socialismo deje el poder y haya una transición. Asimismo, Haití espera tener elecciones en junio de este año para salir de la crisis política, económica, social y de seguridad que estalló en 2021. Washington seguramente está a la espera de lo que suceda en la isla para presionar al gobierno electo.

En conclusión, el mapa presentado por Hegseth retoma la Doctrina Monroe original, pero incluye a países que en su momento se consideraron aliados o lo que algunos llaman objetivos de la Doctrina Donroe. No es un tema menor que Estados Unidos aspire a la reconfiguración de la geopolítica hemisférica en un momento donde el liberalismo como ideología dominante está en crisis, pero la imposición de la voluntad de las potencias a través de la fuerza ha cobrado relevancia.