
Sebatián Godínez Rivera
El arresto de Nicolás Maduro abrió un nuevo capítulo en las relaciones entre Estados Unidos y América Latina. La Doctrina Monroe está en marcha en un contexto donde las izquierdas están perdiendo el poder ante las derechas como ocurrió en 2025 en Bolivia, Chile y Argentina. Brasil, Colombia, México y Uruguay están gobernados por el progresismo, mientras que las tiranías de Cuba y Nicaragua permanecen en silencio.
El 2026 es año electoral en la región y Washington aspira a redibujar el mapa político. En los comicios legislativos en Colombia con fecha del 8 de marzo la derecha buscará asestar el primer golpe a Gustavo Petro. Mientras que la segunda cita con las urnas será el 31 de mayo para elegir al titular de la presidencia. La derecha colombiana se fortaleció con la liberación del expresidente Álvaro Uribe y por los discursos incendiarios del presidente Petro en contra de la oposición.
A esto se suman las declaraciones de Trump sobre los niveles de producción de narcóticos y que Colombia no hace nada para detenerlo. Petro ha optado por desafiar al republicano con discursos soberanistas sobre la democracia, el imperialismo, las invasiones y la unidad continental. Tras la amenaza de que el colombiano sería el siguiente en caer si respalda la dictadura de Maduro, el ejecutivo utilizó esto como un trampolín para posicionarse a nivel internacional y rumbo a los comicios de 2026.
Petro leyó mal el mensaje y se radicalizó desde 2025 acusando de traidores a la oposición, llamó a cerrar filas ante el injerencismo en Venezuela y enarboló la bandera de la Gran Colombia como símbolo del latinoamericanismo. Cuando Washington se refirió a su caída, lo hizo en alusión a las elecciones, donde seguramente la Casa Blanca aspira a la derrota de la izquierda. Incluso el Secretario de Guerra, Pete Hegseth destacó en una conferencia que 2026 sería un año de reconfiguración porque Colombia tendrá un nuevo presidente.
Sin embargo, en los primeros días de enero Trump y Petro sostuvieron una llamada en un tono más conciliador. El presidente estadounidense destacó la buena comunicación, el trabajo en equipo y remató diciendo que es una buena persona. Por su otro lado, su homólogo colombiano reconoció que ha hecho mucho por el combate al crimen organizado explicando a Trump todo el trabajo que ha hecho y reconoció que “él tenía un discurso agresivo que fue malentendido por Estados Unidos”.
No es cosa menor que tras el operativo en Caracas quienes se sentían dueños del nacionalismo hoy guarden silencio. En su momento Gustavo Petro amagó con la unidad latinoamericana y un bloque contra el imperio que se sentía dueño del continente. El mandatario de origen guerrillero, no puede ocultar sus filias y fobias hacia los Estados Unidos. Sin embargo, los principales cuestionamientos se dieron porque Colombia guardó silencio ante un cúmulo de irregularidades, represión y fraudes.
La detención de Maduro no solamente fue un movimiento para quitar a quien fungía como dique en sudamérica, sino un manotazo sobre el tablero geopolítico para que el mundo sepa que Estados Unidos ejercerá el poder sin límites. Aunque el subcontinente está lleno de aliados como Milei en Argentina, Kast en Chile, Paz en Bolivia, Noboa en Ecuador, Jeri en Perú y Peña en Paraguay, para Washington un golpe nunca está de más.
Quienes debieron escuchar el mensaje fueron Lula de Brasil, Sheinbaum en México, Petro en Colombia y los tiranos de Cuba y Nicaragua, Díaz-Canel y Ortega respectivamente. El primer aviso fue para Colombia que tiene cita en las urnas durante el primer semestre de 2026. La importancia de esta nación se debe a que conectará a otros gobiernos derechistas del centro con el sur para ejercer presión sobre las izquierdas que aún subsisten.
Colombia es un punto geoestratégico relevante para Estados Unidos y con un Trump expansionista no dudará en jugar de visitante en las próximas elecciones. El soberanismo se le agotó a Petro y el diálogo parece ser su mejor arma por ahora, él sabe que si eleve el tono perjudicará a sus candidatos en las elecciones, pero si se mantiene al margen tal vez algún beneficio podría sacar.
