
Por Ruby Soriano
Lo que ocurrió ayer en Puebla no fue menor.
Responsable de la política de bienestar social en el estado, @artemisa_laura se sirvió con la cuchara grande. Hizo de los actos adelantados de campaña un monopolio al estilo que ella manejó por años como rapante priista.
Los argumentos se le desmoronaron desde el inicio, cuando sus operadores cometieron errores irrepetibles e inconfesables, documentados en video y hasta con código QR.
El agravio no sólo va directo para un partido donde no la identifican como militante, sino como priista convertida en neomorenista.
El agravio durísimo, fue para su «comandanta», como ella le llama a la Presidenta @Claudiashein.
El ambiente en el desfile del 5 de mayo desde un inicio fue frío, pueblerino, como la época de Mario Marín, donde todo era excesivo, grotesco.

Flanqueada por los mandos militares, la Presidenta Sheinbaum marcó su distancia con el gobernador @armentapuebla_.
Allá, en los corrillos de Palacio Nacional se comenta en voz alta, el disgusto de la Presidenta hacia los excesos y escándalos del armentismo.
No es la primera vez que el Gobernador protagoniza escándalos mediáticos o desata polémicas que se convierten en crisis que vuelven a golpear su imagen.
Su video a bordo de su aeronave diciendo que salía del congreso de Morena, reflejó un doble discurso, además del descuido de sus operadores por dejarlo grabar en esas condiciones.
Hoy Puebla ya le genera no una, sino varias muecas a la Presidenta, quien partió de Puebla con un muy mal sabor de boca.
Lo congruente sería exigirle la renuncia a @artemisa_laura quien ha a temprano tiempo, ha construido su propia debacle electoral.
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