Sebastián Godínez Rivera

Armenia fue el epicentro de dos reuniones importantes en medio del reacomodo de fuerzas en el continente, la primera fue la Cumbre de la Comunidad Política Europea y la segunda la reunión bilateral Unión Europea-Armenia. No es un tema menor puesto que dichas reuniones han despertado el malestar en Rusia, el presidente Vladimir Putin señaló que el acercamiento con occidente será visto como una provocación lo que nos lleva a la pregunta ¿Por qué el territorio exsoviético es tan conflictivo ?

Tras la disolución de la Unión Soviética (URSS) varias naciones se acercaron a occidente con el objetivo de modernizarse, sin embargo, esto se acompañó de la expansión de la OTAN. En 1990 el Secretario de Estado norteamericano Collin Powell le dijo al entonces presidente de la Unión Soviética, Mijaíl Gorvachov que la OTAN no se extendería más allá de Alemania. Por otro lado, la propuesta de los franceses como Charles de Gaulle en 1968 y de Francois Mitterrand en 1985 apostaba porque la Unión Europea (UE) no fuera un cuerpo de naciones tan extenso.

En ambos casos los planes cambiaron y esto ha llevado a que varios países que en algún momento fueron parte de la órbita soviética como Moldavia, Rumanía, Hungría, Eslovaquia, República Checa, los Balcanes y las naciones Bálticas se adhieran a la OTAN y la UE. Esto ha sido visto por los rusos como una amenaza a sus fronteras y en algunos casos Vladimir Putin ha señalado que es una provocación de Occidente. Incluso la guerra de Ucrania impulsó que varios países se unieran de última hora a la OTAN.

Por otro lado, las naciones pertenecientes al Cáucaso, es decir, Armenia, Azerbayán y Georgia han sido epicentro de acercamientos con occidente a través de diversas acciones. Desde 2024 las elecciones en Georgia estuvieron marcadas por la injerencia rusa, lo que llevó a los georgianos a manifestarse y a exigir la salida de los grupos rusos de su territorio. El país terminó siendo gobernado por un presidente y el partido Sueño Georgino afín a  Moscú lo que confrontó a los rusos con la Unión Europea.

Mientras que en 2025 Armenia y Azerbaiyán firmaron un tratado de paz tras 35 años de conflicto bélico. El acuerdo se firmó en la Casa Blanca, pero se estableció que se construirá un corredor económico entre estos países y Estados Unidos tendrá la exclusividad de este durante 99 años, lo cual fue visto por los rusos como una provocación a unos kilómetros de su frontera.

La UE continúa con el proceso de expansión lo cual es mal visto por Moscú, sobre todo, porque Armenia pertenece a la Unión Económica Euroasiática (UEE), junto con Rusia, Kazajistán, Bielorrusia y Kirguistán. Los intereses rusos están siendo trastocados, por ende, consideran que la inclusión de este país en la UE sería un intento de debilitar la UEE y con ello ir excluyendo aliados de esa región que son esenciales para la economía rusa.

Por otro lado, la cumbre de la Comunidad Política Europea (CPE) estuvo marcada por los discursos de líderes europeos que insisten en reducir su dependencia de Washington en el tema de seguridad. El presidente Donald Trump declaró que retirará tropas de Alemania luego de que esta no apoyó a Washington en la guerra contra Irán. A pesar de que el canciller alemán, Friedrich Merz, afirmó que esto era un acuerdo desde la administración Biden, lo cierto es que esto debilita la seguridad del continente.

Entre los jefes de estado y de gobierno europeos que asistieron los presidentes de Francia, Emmanuel Macron, de España Pedro Sánchez, el ucraniano Volodimir Zelensky y el turco Recep Tayyip Erdogan, así como el premier británico, Keir Starmer, la primera ministra italiana, Georgia Meloni, el canciller Merz y en una participación inédita el primer ministro canadiense Mark Carney. Todos estuvieron de acuerdo en que la dependencia de sus naciones respecto a Washington es grande y buscan una solución.

Cabe destacar que esto no lo resolverán en un periodo corto, al contrario, desde finales de la Segunda Guerra Mundial los Estados Unidos se erigieron como la cabeza del mundo libre. No obstante, canadienses y europeos se sintieron cómodos con la preponderancia de los norteamericanos al punto que se ciñeron a sus designios y a la política bélica de la alianza trasatlántica. El panorama cambió y con Trump en la Casa Blanca las demandas de Washington en temas presupuestales y de cooperación hoy han puesto contra la pared a los aliados.

Aunque nada está escrito el panorama es incierto tanto para Armenia que aspira a tender lazos con la UE, pero para occidente este no es mejor. Mientras Trump chantajea a sus aliados, Vladimir Putin se encuentra del otro lado dispuesto no solo a quedarse con los territorios de Ucrania sino a presionar a Europa ahora que se muestra debilitada.