
Sebastián Godínez Rivera
La biología ha utilizado la taxonomía, ciencia encargada de la clasificación de los seres vivos, para referirse a las diversas familias y subfamilias de especies. En el caso de los seres humanos se acuñó el género homo para referirse a todos los antepasados de la especie, por ejemplo, Homo Sapiens, Homo Erectus, Homo Erectus y Homo Sapiens Sapiens por mencionar algunos.
Esto ha sido utilizado también por las ciencias sociales para estudiar los procesos políticos y cómo impactan en la formación de los seres humanos. Autores como Giovani Sartori y el Homo Videns donde expone cómo los seres humanos se exponen ante los medios de comunicación y cómo estos impactan en la forma que perciben el mundo. También está Homo Deus de Yuval Noah Harari donde analiza que el humanismo está descansando a las religiones tradicionales.
Basado en lo anterior, John Stuart Mill acuñó el término Homo oeconomicus para referirse a que el ser humano busca la forma de obtener beneficios al menor costo, pero con las mayores ganancias. Al igual que en biología es posible determinar que hay una especie que puede ser denominada como Homo Aracelis, producto de los cambios internacionales y del uso de la economía como mecanismo de coerción. Este espécimen se caracteriza por la imposición de su voluntad a través de la fuerza y la intimidación sobre otras especies.
La disputa arancelaria motivada por los Estados Unidos de Donald Trump ha generado la reacción de otros líderes como el chino XI Jinping, la Unión Europea de Úrsula von der Leyen o el primer ministro británico Keir Starmer. El diálogo ha sido sustituído por los aranceles como mecanismo para obtener mayores beneficios, en el caso de los estadounidenses quienes han ligado diversas agendas como seguridad, migración y política internacional al tema económico.
Tras el regreso de Trump a la Casa Blanca el 6 de enero de 2025 anunció una tabla en la que se mostraba el porcentaje de aranceles que debería pagar cada país. Desde aliados como la Unión Europea, pasando por los adversarios como China y Rusia hasta naciones lejanas como las islas Fiyi. De acuerdo a su Secretario de Comercio, Howard Lutnik “el presidente debe corregir el comercio mundial porque los otros países nos están estafando”.
Cumpliendo con la afirmación de Mill, Trump busca con el menor esfuerzo los mejores resultados en diversas agendas. Por ejemplo, la imposición de aranceles presiona al gobierno de México para que combata a grupos del crimen organizado. En Colombia el discurso confrontativo de Gustavo Petro se ha moderado producto de las amenazas arancelarias a su país.
El panorama no es distinto para Europa, la reciente disputa por Groenlandia ha desnudado la naturaleza del Homo Arancelis que busca expandirse territorialmente. Trump ha ligado la doctrina de seguridad a la económica como mecanismo de presión sobre otras naciones. Aunque la respuesta de varios países europeos ha sido contundente rechazando los deseos expansionistas, Trump insiste en presionar las economías de Francia, Reino Unido, Croacia, Polonia, España entre otras naciones para que se sometan a su voluntad.
El orden liberal construído tras la Segunda Guerra Mundial y reafirmado por el derrumbe del socialismo real en 1991 abrió un nuevo periodo, el del iliberalismo. Las potencias se disputan un nuevo orden para instaurar polos de poder, pero Estados Unidos ha utilizado la economía como nuevo mecanismo de presión, la fuerza se mide a través de la presión a los mercados y ya no con mecanismos militares como ocurriría el siglo pasado; la segunda década del siglo XXI se conocerá.

