
Sebastián Godínez Rivera
Reino Unido tuvo elecciones municipales y renovó los parlamentos de Gales y Escocia los cuales son un termómetro para medir el desempeño del gobierno laborista encabezado por Keir Starmer, pero también el trabajo que ha hecho la oposición. Los comicios locales dieron la victoria a partidos políticos locales, es decir, las opciones nacionalistas como laboristas y conservadores vieron una reducción significativa en los espacios de representación.
Ahora bien, hay que tener cuidado al momento de leer estos resultados puesto que el declive del Partido Conservador encabezado por Keimi Badenoch y el laborismo de Starmer han sufrido pérdidas importantes. Estos cambios desafían el modelo de bipartidismo perfecto que fue acuñado por Arendt Liphart durante los años sesenta, puesto que a nivel de los reinos hay formaciones políticas que dieron la sorpresa porque durante mucho tiempo se postuló que al ser un sistema de mayoría donde el ganador se lo lleva todo los institutos políticos pequeños no tendrían cabida.
A nivel nacional existen momentos donde se tuvo que formar una coalición de gobierno. Fue en 2010 cuando los conservadores obtuvieron la primera minoría, pero no tenían la mayoría para formar un gobierno, por lo tanto, se aliaron con los Liberales Demócratas (2010-2015). Los cambios en el panorama político de Gran Bretaña se dan producto del malestar con las formaciones tradicionales, la seducción por personajes populistas y la diversidad de agendas políticas.
Reform UK de Nigel Farage sorprendió ya que incrementó su presencia en zonas donde el Partido Conservador era fuerte y en zonas del norte los cuales eran considerados bastiones laboristas. El partido de derecha populista propone deportaciones masivas, desregulación económica, protección a los trabajos de los ingleses y endurecer las medidas contra la inseguridad. Su triunfo no solo es muestra del hartazgo con los partidos que llevan décadas gobernando sino que algunos analistas consideran que la estrategia de capitalizar el malestar como ocurre en otros países de Europa, por fin dio frutos.
El Partido Verde también creció gracias a la estrategia de su líder Zack Polanski que se denomina como un ecopopulista. Los escaños obtenidos están principalmente en zonas urbanas y universitarias donde la juventud ha abrazado la agenda ecologista. Otro partido que tuvo un aumento en sus espacios de representación fueron los Liberales Demócratas, quienes arrebataron posiciones a los laboristas y los conservadores lo cual es señal de que la ciudadanía está optando por otras opciones políticas a raíz del desgaste de las dos principales formaciones.
Ahora bien, estos resultados son una alerta para el primer ministro quien ha ido perdiendo popularidad debido a la adopción de políticas de deportación, el mal manejo de la relación con Estados Unidos y la incapacidad para sacar del estancamiento a la economía. Starmer dijo que no renunciará puesto que “No se cambia de capitán en medio de la tormenta”, lo cual fue respaldado por su partido. La principal oposición de los laboristas está en Reforma UK y no en los conservadores quienes desde hace casi dos años no han encontrado una retórica que conecte con los votantes.
El partido liderado por Keimi Badenoch corrió a la derecha y aspiró a disputar el electorado de Nigel Farage, sin embargo, no ha logrado conectar con la gente para que vuelvan a darle sus votos. Esto se debe a que durante catorce años los tories tuvieron primeros ministros moderados como David Cameron (2010-2015), euroescépticos como Theresa May (2015-2019), populistas discursivos, pero tradicionales en lo político como Boris Johnson (2019-2022), libertarios como Liz Truss (2022) que duró 45 días en el cargo y tecnocráticos como Rishi Sunak (2022-2024).
El desgaste por estas personalidades les llevó a una crisis tras la victoria de los laboristas en 2024. Badenoch como lideresa intentó copiar el estilo de Margaret Thatcher en el terreno económico y en lo social apostó por el nacionalismo que no le ha dado frutos. Incluso desde que asumió el liderazgo del partido varios perfiles de peso han dejado las filas conservadoras para sumarse a Reform UK como Robert Jendrick quien contendió para dirigir el partido. Los tories no encuentran el rumbo, pero eso no preocupa al gobierno en turno, al contrario, es una ventaja.
Por otro lado, lo increíble es que a los conservadores les llevó catorce años el desgaste en el gobierno, pero a Starmer quien llegó al 10 de Downing Street con una cómoda mayoría solo le bastaron dos años. El electorado fue claro con su voto lo cual debería obligar a replantear la estrategia, las políticas y hasta figuras del gabinete porque parece que el primer ministro sólo está administrando la derrota al aferrarse al poder.
En el Reino de Escocia el Partido Nacional Escosés de corte nacionalista ha gobernado desde 2007 a la fecha con una cómoda mayoría. Su principal propuesta de campaña fue la de celebrar un segundo referéndum para analizar el ingreso de Escocia a la Unión Europea. De acuerdo con los resultados, John Swinney tiene asegurada la reelección como primer ministro, sin embargo, lo que parece difícil es lograr la victoria absoluta para convocar al referéndum.
Mientras tanto en Gales el laborismo había gobernado de forma ininterrumpìda desde hace 27 años, pero en estos comicios el partido independentista Plaid Cymru se convirtió en la primera minoría por lo que necesitará aliados para formar un gobierno. Los populistas de Reforma UK se convirtieron en la segunda fuerza en el parlamento galés al obtener el 35% de los votos. Los resultados en estos reinos sin duda muestran una reconfiguración subnacional importante que termina por derribar el mito del bipartidismo perfecto.
Reino Unido tuvo elecciones municipales las cuales no marcan una tendencia para afirmar que el populismo pueda ganar las próximas elecciones parlamentarias de 2029 o que las formaciones nacionalistas de Escocia y Gales optarán por la independencia. Al contrario, son importantes y deben ser considerados, pero no son una señal o muestra del desmembramiento de los reinos que se ubican en Gran Bretaña.

