
Sebastián Godínez Rivera
La Doctrina Donroe pretende revitalizar la hegemonía de Estados Unidos sobre el continente, sin embargo, la nueva edificación tiene un arquitecto y es Marco Rubio. El Departamento de Estado desde su creación en 1789 ha estado en manos de personajes que se han enfocado en la construcción de una potencia.
La expansión estadounidense fue obra de varios secretarios como James Madison autor de El Federalista y artífices de la compra de Louisiana a Francia(1803); Jonh Quincy Adams que impulsó la compra de Florida con el Tratado Adams-Onís (1819); James Monroe “América para los americanos” (1823), James Buchanan y la firma del Tratado de Oregón que estableció las fronteras entre Canadá y Estados Unidos (1846) o William H. Seward quien impulsó la expansión hacia el oeste y la compra de Alaska a Rusia (1867).
El Departamento de Estado ha tenido un papel esencial para la consolidación de Estados Unidos como una potencia global desde finales del siglo XIX. En 1881 James G. Blaine sugirió al presidente Andrew Garfield impulsar el comercio con América Latina para debilitar la presencia inglesa en el hemisferio. Para 1898 cuando estalló la guerra hispano-estadounidense, el secretario John Hay fue el encargado de firmar la paz con España y de esta forma Estados Unidos tomó posesión de Cuba, Puerto Rico, Guam y las Filipinas. Esto solo fue la antesala de lo que ocurriría en el siglo XX y XXI.
Cabe destacar que el Departamento de Estado fungió desde la independencia hasta mediados del siglo XX como una oficina que se centró en la consolidación territorial de los Estados Unidos. Mediante guerras o compras territoriales Washington sentó las bases de lo que algunos consideran un imperio oculto, porque los estadounidenses sostienen que son una democracia, pero actúan como una potencia expansionista. Su papel cambió a finales de los años cuarenta cuando la vieja potencia colonial, Reino Unido, estaba debilitada.
En los años cuarenta George Marshall impulsó el Plan Marshall para la reconstrucción de Europa tras la Segunda Guerra Mundial, de esta forma Estados Unidos se consolidó como potencia occidental. Este plan económico no solo generó una dependencia de Europa a Washington, sino que fue la antesala para delinear a la nueva potencia y la relación trasatlántica. Francia, Reino Unido y la Unión Soviética firmaron la paz y establecieron un nuevo orden pero con Estados Unidos como cabeza del mundo occidental.
Durante los años setenta Henry Kissinger fue el artífice de la Doctrina de Seguridad Nacional que solventó dictaduras en América Latina bajo el argumento de combatir el socialismo. El secretario no solo fortaleció la presencia de los estadounidenses en América y otras partes del mundo mediante los golpes de estado, sino que sentó los cimientos de la hegemonía norteamericana durante la Guerra Fría.
En 1997 Madeleine Albright tomó el cargo como primera mujer Secretaria de Estado e impulsó la invasión a Kosovo y la caída del presidente serbio Slobodan Milosevic. La primera mujer en este cargo no solamente se caracterizó por el endurecimiento de su política en la Guerra de los Balcanes, sino que era una mujer bélica, en sus memorias señala que una vez se confrontó con Colin Powell por el uso de las fuerzas armadas, ella quería elevar la presencia en Medio Oriente a lo que declaró “¿Cuál es el motivo de que guardes a este excelente ejército, Colin, si no podemos usarlo?”.
En el gobierno de Barack Obama esta secretaría estuvo ocupada por la ex primera dama, Hillary Clinton, quien estableció sanciones económicas contra Irán para detener el avance de su programa nuclear y fue la primera funcionaria estadounidense en definir al internet como un elemento de política exterior. Esta analogía surgió como una crítica a los países como China que establecían barreras para el internet y censuraban información a su ciudadanía, desde ese momento el Departamento de Estado considera el ciberespacio como pilar de la seguridad.
Actualmente el cargo es ocupado por Marco Rubio, pero su papel desde una perspectiva temprana se asemeja mucho al Barón de Metternich quien tras las guerras napoleónicas logró establecer un nuevo orden mundial en Europa. Rubio lo que hace bajo el brazo de Trump es reconfigurar la fuerza y equilibrios en América, no es casualidad que sea el encargado de tutelar la transición en Venezuela, llamar a la unidad a las naciones del Caribe y la punta de lanza contra Cuba para la caída del gobierno socialista.
En ese sentido la historia de Estados Unidos debe su desarrollo territorial y de dominio global al Departamento de Estado que sin importar qué partido gobierne ha establecido como prioridad la dominación estadounidense. Si bien esta dependencia funge como una secretaría de asuntos exteriores, la esencia está en la autonomía que los presidentes dan a sus titulares.

