Sebastián Godínez Rivera

El Instituto Nacional Electoral (INE) hace unas semanas presentó el Sistema de Consulta de la Estadística de las Elecciones (SICEE). Si hay un espacio dedicado a la obtención de datos electorales desde 1994 hasta la fecha. El sistema contiene diversas pestañas en la que es posible obtener datos respecto a los comicios presidenciales, gubernaturas, congreso federal, congresos locales, alcaldías y municipios.

La herramienta permite identificar los puntos de quiebre que se dieron desde los años noventa y que liberalizaron los espacios políticos del entonces sistema de partido hegemónico del PRI. Por ejemplo, la historia de las alternancias comenzó en el norte, pero en el SICEE es posible identificar los diversos cambios de poder desde 1997 como en el caso del entonces Distrito Federal, hoy Ciudad de México, cuando el Partido de la Revolución Democrática (PRD) ganó con Cuauhtémoc Cárdenas la primera elección.

También es posible rastrear cómo el país pasó de un naciente pluralismo a finales del siglo pasado a uno competitivo entre los años 2010 y 2015. El otrora sistema autoritario quedó atrás producto de las elecciones transparentes, limpias y con estándares de calidad. Remitiendo a los datos entre 2000 y 2018 los diversos presidentes coexistieron con gobernadores y gobernadoras de partidos distintos, síntoma de que las opciones políticas ahora tenían la capacidad de competir y ganar el poder por la vía pacífica.

Al hacer una revisión de las elecciones a las diversas gubernaturas entre 1997 y 2024 es posible identificar diversas coaliciones que disputaron el poder. Éste dato es relevante porque en el inconsciente colectivo existe la idea de que la transición democrática mexicana se dio a través de un solo partido que derrotó al hegemónico PRI, sin embargo, no fue así. La competencia electoral en varias entidades estuvo marcada por la formación de coaliciones entre fuerzas nacionales y locales que pretendían vencer al otrora hegemón.

Para ejemplificar se encuentran los datos de 2016 cuando gobernaba Enrique Peña Nieto muestran que el PRI se coaligó con el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el Partido Nueva Alianza (PANAL) para retener entidades como: Sinaloa, Zacatecas, Oaxaca o Hidalgo. De parte de la oposición Partido Acción Nacional (PAN) y el PRD compitieron juntos ganando estados como Veracruz y Durango, por otro lado, hubo coaliciones multipartidistas como en Puebla donde el PAN se alió con el Partido del Trabajo (PT), PANAL y algunos partidos locales.

El sistema permite identificar y en algunos casos contraponer afirmaciones de quienes consideran que las coaliciones son más ideológicas que pragmáticas. El fenómeno se repite en elecciones como las de 2018 cuando Morena incursionó en la carrera por la presidencia formando alianzas con Encuentro Social y PT, mientras que PAN-PRD y Movimiento Cuidado formaron otra alianza y el PRI se alió con el PVEM.

A la luz de los datos el sistema político mexicano ha ido construyendo al menos hasta 2018 una serie de alianzas entre institutos políticos que en algunos casos elevan el nivel de competitividad. Por otro lado, también es posible identificar en el SICEE los cambios en el congreso federal desde 1991 hasta 2024 identificando no sólo al partido con la mayor bancada sino también a las diversas fuerzas parlamentarias que han tenido escaños en el congreso. Esto abona al debate sobre las resiliencia, competitividad y extinción de fuerzas políticas en los últimos cuarenta años.

México pasó de un partido hegemónico (1929-1997) a un incipiente pluralismo (1991-1999) y con la alternancia en la presidencia se inauguró el período de los gobiernos divididos (2000-2018). De acuerdo a los datos más recientes del último sexenio y el actual el país ha visto en nacimiento de una nueva fuerza mayoritaria que desde 2018 rompió con la fragmentación parlamentaria para construir mayorías, aunque en 2021 durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador Morena perdió la mayoría absoluta.

A la luz de los datos es posible identificar que México desde principios del siglo XXI ha alternado el poder entre tres fuerzas políticas, síntoma de que la democracia electoral funciona y es estable. Es pertinente señalar que la democracia no es un ente homogéneo sino que es multidimensional y puede ser vista desde diversas perspectivas como: la democracia liberal, democracia electoral, democracia paritaria y democracia directa.

En el SICEE es posible identificar al menos tres ejes, primero la democracia electoral explicada en los párrafos que anteceden, pero el sistema aborda también comicios a nivel subnacional. Segundo la democracia directa en el cual es posible consultar los datos de la consulta popular de 2021 y la revocación de mandato de 2022 a pesar de mostrar datos de participación a nivel nacional, por estado, por distrito y sede la información es un indicador que permite medir el interés de la ciudadanía en los mecanismos de democracia directa.

Por último se encuentra la democracia paritaria en la cual México es un ejemplo producto de las diversas acciones afirmativas que se han implementado a lo largo de treinta años. Las mujeres han llegado a los principales cargos de decisión del país producto de una larga lucha histórica en pleno 2026 hay 13 mujeres electas y una designada por el congreso (Sinaloa) que ejercen el poder. Por otro lado, no es posible omitir el caso de Claudia Sheinbaum como primera presidenta de México.

La incursión y la inclusión de las mujeres en los gobiernos nacional y estatales así como su papel en el congreso federal y los parlamentos locales son muestra de la efectividad de las acciones afirmativas. Por otro lado, el SICEE también muestra las candidaturas indígenas o de grupos vulnerables que ganaron un espacio de representación producto de acciones para permitir que grupos históricamente excluidos tengan posibilidades reales de ejercer el poder y toma de decisiones en beneficio de la ciudadanía y de sus comunidades originarias.

En conclusión, la historia de la transición a la democracia en México no es lineal sino que está marcada por diversos quiebres producto de los partidos políticos, acciones afirmativas, el papel de las mujeres y un IFE/INE autónomo. La rigurosidad de los datos presentados así como lo amigable que es el portal del SICEE son fundamentales para entender y analizar la democratización del país.