Sebastián Godínez Rivera

El mundo tiene los ojos en Estados Unidos, Canadá y México debido a la justa mundialista todo mundo con su álbum, peluches y playeras apoyando a su equipo. Sin embargo, pensar que el fútbol no está ligado a la política es un error, la FIFA es una de las organizaciones que no repara si la competencia se jugará en naciones en guerra, encabezados por gobiernos militares y hasta en plena guerra. La Copa Mundial de Fútbol tiene detrás de sí un historial negro.

Cuando se habla de polémicas nada tiene que ver la mano de Dios de Diego Armando Maradona en México 86, ni el cabezazo de Zinedine Zidane a un jugador italiano en Alemania 2006 y mucho menos el gol fantasma de George Hurst en Inglaterra 1966. La FIFA ha sido foco de polémicas en meses recientes por la guerra entre Estados Unidos- Irán y la petición del presidente Donald Trump para que la selección iraní fuera sustituida por la italiana, lo cual fue negado.

La copa mundial ha celebrado al menos cuatro mundiales polémicos debido al contexto que vivía cada país. En 1938 Francia fue elegida por la FIFA como sede mundialista, el mundo se encontraba en la antesala de la Segunda Guerra Mundial y uno de los equipos clasificados fue Italia, en ese entonces Benito Mussolini había instaurado un gobierno fascista. La polémica surgió cuando en el partido entre Noruega vs Italia el líder italiano apareció en el estadio siendo abucheado por los detractores.

Antes de comenzar el partido la selección italiano debió hacer el saludo fascista al Duce, a Mussolini. La polémica continuó cuando ambos equipos portaban las camisas del mismo color para la segunda mitad del partido debieron cambiar a color blanco, pero Italia se opuso y debieron portar camisas negras en relación al grupo paramilitar fascista, Maglia Negra. La justa futbolera se tensó ya que Mussolini fue acusado de promover el fascismo desde tierras extranjeras.

Argentina 1978 tuvo lugar durante la Junta de Reorganización Nacional encabezada por el General Jorge Rafael Videla. La polémica de este mundial versa sobre los 6 goles que propiciaron los argentinos a la selección del Perú y que les permitió avanzar a la siguiente fase. Sin embargo, la polémica se ciñe al momento político porque un país que vivió una de las represiones más grandes desde 1976 era sede de la justa futbolera.

El gobierno inauguró el mundial en el Estadio Monumental de Buenos Aires, sin embargo, a unos metros se encontraba el ESMA, principal centro de tortura de la dictadura. Se construyó el Estadio Malvinas para ocultar el terrorismo de estado y dar una muestra de que el país estaba listo para la justa. En la provincia de Córdoba la construcción del Estadio Kempes estuvo marcada por la confrontación entre peronistas y oposición contra fuerzas militares. A la FIFA poco le importó que la dictadura dejó 30.000 desaparecidos y muertos.

En 2018 Rusia fue sede de la Copa Mundial y aunque propiamente este país no es una democracia liberal la FIFA optó por celebrarlo en tierras euroasiáticas. Sin embargo, el país liderado por Vladimir Putin ya era objeto de señalamientos por la invasión a Ucrania en 2014 y la anexión de la Península de Crimea. La violanción a los Acuerdos de Minsk fueron la punta del iceberg que llevó a una guerra ruso-ucraniana lo que detonó protestas de varios jugadores y ciudadanía en general.

Domagoj Vida miembro de la selección croata publicó un video tras vencer a la selección rusa en el que gritó ¡Gloria a Ucrania! El grito le acarreó una sanción debido a que mezcló fútbol y política. Asimismo, la organización del mundial despertó cuestionamientos debido a que Rusia es una nación iliberal en donde los derechos humanos, la diversidad sexual y la oposición no son respetados como en otros países del mundo.

Por último está el mundial de 2022 en Qatar, la justa mundialista se llevó hasta tierra árabes. Desde un inicio varios miembros de la FIFA cuestionaron que este país fuera sede y las especulaciones sobre corrupción y sobornos no se hicieron esperar. Asimismo, la construcción de toda la infraestructura ya que se denunciaron condiciones de explotación, muertes y hasta violencia en contra de los trabajadores.

Otra polémica se dio porque los derechos de las mujeres, los derechos de la comunidad LGBT y la libertad de prensa no están garantizados. El mundial estuvo plagado de denuncias por la criminalización de la homosexualidad, la censura a los medios de comunicación y la tutela de los hombres sobre las mujeres. Incluso se documentó que el comité organizador pagó a aficionados para mostrar un ambiente festivo en la justa.

Cuando se habla de fútbol se refiere a la pasión y emociones, no obstante, la Copa Mundial en algunos casos también está acompañada de una sombra siniestra porque la FIFA ha optado por callar ante las violaciones de derechos humanos. En meses recientes el mundo cuestionó que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, entregó un premio de la paz a Trump. Sin embargo, como se muestra en estas líneas existen eventos más polémicos.