Sebastián Godínez Rivera

Las elecciones colombianas del 21 de junio han reconfigurado el mapa ideológico de la región sumando a Colombia a la derecha. La victoria de Abelardo de la Espriella repercute en el avance de las derechas, pero también es esencial para la construcción de la “Gran Norteamérica” de acuerdo con el Departamento de Guerra de los Estados Unidos.

El líder derechista ganó con el 49.66% de los votos, mientras que el oficialismo izquierdista y su candidato Iván Cepeda obtuvieron el 48.70% de los sufragios. La polarización entre la ciudadanía colombiana no es ideológica, es decir, no es una pelea encarnizada entre progresismo contra conservadurismo sino que la forma en la que los votos se movieron tiene que ver con la geografía y el voto estratégico.

El primer elemento de acuerdo con el programa de resultados preliminares es un fenómeno que cada vez está más presente, la disputa entre el norte y el sur o el este y oeste. Por ejemplo, en las elecciones brasileñas de 2022 la división Lula y Bolsonaro era clara en el norte votaron por el actual presidente y en el sur lo hicieron por el líder derechista y hace unas semanas en Perú el voto exterior y los departamentos urbanos dieron la victoria a Keiko Fujimori, mientras que las zonas rurales fueron para Roberto Sánchez.

Colombia no escapa a éste fenómeno de la Espriella se impulsó en los departamentos centrales del país como: Santander, Antioquia, Boyacá, Meta, Caldas y Risaralda por mencionar algunos. Por otro lado, Cepeda se hizo con los triunfos en Bolívar, Sucre, Guainía, Vaupés y Amazonas entre otros. Con estos datos es posible afirmar que la derecha concentró su voto en las zonas urbanas del país, el centro y la zona andina que históricamente se conoce como el Eje Cafetero.

Cepeda ganó la capital Bogotá y la costa del Pacífico las cuales principalmente se caracterizan por ser zonas rurales, sin embargo, no fue suficiente para ganar la Casa de Nariño. Ahora bien, la dispersión del voto se debió a las principales propuestas de ambos candidatos, de la Espriella llamó a la reactivación económica, la seguridad y la disciplina fiscal, mientras que Cepeda propuso una economía solidaria, continuar con las mesas de paz y profundizar las reformas de su correligionario Gustavo Petro.

Cabe destacar que la campaña versó sobre dos ejes: 1) mano dura contra la inseguridad; y 2) el mandato de Gustavo Petro. En primer lugar ambos candidatos prometieron atajar la violencia y es llamativo que de la Espriella se impuso en departamentos que históricamente han sufrido la violencia como Santander, Antioquia, Norte de Santander, Caquetá y Guaviare. Mientras que Cepeda ganó en estados que han rechazado el uso de la fuerza como: Cauca, Nariño, Putumayo y Chocó lo que habla de una división en el estilo de promover el orden, la paz y la seguridad.

El segundo elemento y que afectó al candidato izquierdista es que Petro convirtió la elección en un plebiscito sobre su gobierno lo que terminó por debilitar a su candidato. Abelardo de la Espriella como una derecha antisistema tenía poco que perder ya que no estaba ligado a otras fuerzas históricas que desgastaron como Centro Democrático. Asimismo, al ser un opositor y crítico de la clase política logró permear con su discurso y capitalizó el malestar con el gobierno petristra, así como otros errores discursivos del presidente.

Por otro lado, Cepeda sufrió un desgaste producto del gobierno que se confrontó cada vez más con otros poderes, los empresarios, los medios de comunicación y terminó con una amenaza para la convocatoria de una Asamblea Constituyente. Petro no reparó en la confrontación lo que puede explicar la resiliencia a votar por el Pacto Histórico. Otro elemento fue que tras la primera vuelta en la que de la Espriella obtuvo más votos, Petro insistió en que no reconocería los resultados y que había fraude. Al mismo tiempo Cepeda acusó de irregularidades, pero a los dos días reculó.

Durante los últimos días de campaña el presidente Petro insistió en que si la derecha daba marcha atrás con sus reformas tendría que salir a la calle y  agregó que sólo respetaría la decisión de los jueces, quienes se encargan de validar la elección. Iván Cepeda intentó deslindarse del ejecutivo y moderar el discurso, pero no fue suficiente para que la ciudadanía diera toda su confianza a su proyecto.

Finalmente, la victoria del candidato derechista no solo se traduce en un castigo al oficialismo izquierdista sino en que Colombia será un aliado clave de Donald Trump. Hace unos meses el Secretario de Guerra, Pete Hegseth, presentó el mapa de la Gran Norteamérica, desde Alaska y Groenlandia hasta el Perú, considerada su zona de influencia. Colombia es clave y con un gobierno de derecha sin duda los lazos serán más estrechos y durante la campaña el propio Trump posteó en su red Truth Social que la victoria de Abelardo de la Espriella abriría un nuevo capítulo en la relación Washington-Bogotá.