
Alquimia de Poder
Por Ruby Soriano
El despido de 43 trabajadores del Instituto Federal de Defensoría Pública confirma que el actual poder judicial está muy lejos de cumplir mediamente con garantizar no sólo el respeto a los derechos laborales sino, lo más importante, contar con el personal que resulta insuficiente para atender las necesidades de una población donde de manera abismal, avanza la impunidad, la corrupción y la violación a las garantías de los derechos humanos.
El Órgano de Administración Judicial reflejó nuevamente su arbitrariedad que no sólo se limita a incumplir con el pago de indemnizaciones y pensiones para los juzgadores y magistrados que lanzó a la calle, sino que ahora apuntaron a la reducción de una plantilla del personal de defensores públicos que hacen una labor titánica, en un momento donde el país, requiere garantizar la defensa que muchas personas que no cuentan con los recursos para tener un abogado.
Esta ola de despidos deja mucha indignación sobre el actuar arbitrario de un Órgano de Administración Judicial que centró su recorte de personal en 39 mujeres y 4 hombres. Una parte importante del personal despedido, acumula antigüedades importantes.
Entender la dimensión de estos despidos es darnos cuenta que todas estas personas eran responsables de auxiliar a víctimas de violencia, migrantes, comunidades indígenas y grupos vulnerables que requieren esa asesoría que no se puede pagar.
El poder judicial en tiempos de esta cuarta transformación sigue mostrando una gran incapacidad para atender los temas de su propio gremio, de manera correcta y sin tener que proceder a medidas extremas que terminan por mostrar la incapacidad de muchos elementos que están ocupando cargos de manera arbitraria, haciendo gala de excesos y gastos que no se cuestionan mi por equivocación.
Escuchar los testimonios de quienes pierden su empleo, en su mayoría mujeres, es la prueba inmediata de los que hoy es un poder judicial embestido por arribistas y personajes que lo que menos les importa es hacer un buen trabajo.
El poder judicial sigue adelante sí, pero con su autodestrucción donde todos los días nos dan muestra de la gran farsa que implica hablar en México de justicia.
@rubysoriano @alquimiapoder
