Sebastián Godínez Rivera

Hace unas semanas inició el registro para competir y definir a las y los defensores de los Comités de la Cuarta Transformación, que no son más que las candidaturas a las gubernaturas. La pasarela estuvo llena de diversos perfiles que no vale la pena calificar, ni descalificar, sin embargo, lo relevante será quienes serán los derrotados en el proceso interno y las acciones que después emprendan.

Miguel León Portilla escribió La visión de los vencidos para dar voz a los indígenas que sucumbieron ante la llegada de los españoles a Mesoamérica. Ahora con la famosa competencia interna también estaremos por conocer la visión de los vencidos, pero esta vez no serán indígenas sino morenistas, verdistas y petistas que creyeron en las  encuestas, cuando la realidad es otra.

Hay entidades donde la lucha por la coordinación es amplia como: Chihuahua entre el alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuellar contra Andrea Chávez, senadora; en Baja California el exgobernador Jaime Bonilla apuesta por Montserrat Caballero, exalcaldesa de Tijuana, mientras que de los morenistas se barajean nombres como el de Julieta Ramírez o Ismael Burgueño. En dicha entidad las declaraciones de Bonilla han encendido las alertas, el ex gobernador declaró que el PT no necesita de Morena ni quedar bien con ellos.

En el sur la pelea se ha calentado como en el caso de Michoacán donde Raúl Morón aspira a ser el candidato, pero deberá enfrentarse al candidato del gobernador, Carlos Torres Piña, fiscal del estado. En el vecino estado de Guerrero el berrinche de Félix Salgado Macedonio quien no pudo registrarse por la ley que prohíbe el nepotismo. El autodenominado “toro” dijo que se inscribiría, pero no participará en la encuesta, pero que quisiera coordinar la campaña de quien resulte electo o electa.

También se registró Abelina López quien desfalcó Acapulco por 900 millones de pesos. Entre los personajes se encuentra Amilcar Sandoval, hermano de la ex secretaria de la Función Pública Irma Eréndira Sandoval. Buscarán por segunda ocasión la candidatura que en su momento les arrebató Macedonio y que en su momento forzó su salida del gabinete federal. Guerrero se peleará  entre viejos conocidos.

Para Campeche, tierra de caciques, Gerardo Sánchez Sansores, sobrino de la gobernadora Layda Sansores, se inscribió a través del PT. La mandataria local se molestó y no tardó en decirle “no eres bien aceptado en ningún lado”. La gobernadora tiene a su candidato, Pablo Gutiérrez Lanus, quien fue proclamado hace 2 meses en el programa “el martes del jaguar” cuando ni siquiera habían convocado al registro de aspirantes.

En Quintana Roo la pelea está entre el senador Eugenio Segura y la funcionaria estatal Ana Peralta. La disputa será encarnizada entre estos personajes se darán con todo, incluso con el sargazo que no ha dejado de azotar al Caribe mexicana y del que la gobernadora Mara Lezama no dice nada. En San Luis Potosí es clara la fractura entre Morena y el Partido Verde, puesto que el segundo está impulsando a la senadora Ruth González, esposa del gobernador Ricardo Gallardo.

En Zacatecas cada partido presentó sus cartas fuertes la senadora Geovanna Bañuelos por el PT. El coordinador del Verde, Carlos Puente, se registró bajo las siglas del tucán y apuesta con ganar la coordinación. Mientras que de Morena la senadora Verónica Camino y los diputados José Narro y Ulises Majía hicieron lo propio con Morena. La sorpresa es que ahora ningún Monreal está inscrito debido a la ley antinepotismo del partido que dejó fuera al senador Saúl Monreal, el más pequeño de todos los hermanos que se sienten con el derecho divino a gobernar esa entidad.

Pobre México sometido ante las dinastías del PRI y el PAN ¡Mentira! Ahora son las de Morena. Por otro lado, hay entidades donde la disputa no está clara como Sonora, Sinaloa, Baja California Sur, Nayarit, Nuevo León, Tlaxcala y Colima donde la pelea no está tan subida de tono. Esto no significa que no vayan a existir rupturas y luchas encarnizadas, al contrario, están por iniciar.

El comportamiento caníbal del morenismo se debe a un solo factor, Andrés Manuel López Obrador. Cuando un partido depende de una figura carismática éste no se institucionaliza sino que depende del benepĺacito del líder o de la consolidación de una facción. Es obvio que Sheinbaum no tiene control sobre Morena y aunque impuso algunos candados no significa que desarticuló a otros liderazgos. La lucha que viene será brutal porque ante la falta del líder las fuerzas locales aspiran a hacerse con el control.

No es una lectura desde mis filias y fobias sino que dicha premisa se encuentra en los libros de Ciencia Política como: Los partidos políticos de Duverger, Partidos y sistemas de Partidos de Sartori, Modelos de partidos de Panebianco o Los partidos políticos: un estudio sociológico de las tendencias oligárquicas de la democracia modernade Michels.