
Alquimia del Poder
Por Ruby Soriano
La Comisión de Derechos Humanos en Puebla tiene desafíos que quisiéramos se atendieran de manera frontal y expedita.
Las desapariciones, los feminicidios, la violencia hacia las organizaciones de activismo y las graves alertas de constantes violaciones a las garantías individuales en el interior de los penales en la entidad, son las banderas rojas que tendrían que ser atendidas por este organismo garante cuyo trabajo apenas se nota y ha estado rodeado de la polémica y los desaciertos.
Hace unos días, esta Comisión organizó un foro al que invitó al ex convicto y acusado de presunto secuestro Israel Vallarta, quien una vez más, ocupó el foro para advertir posibles demandas en contra de algunos periodistas nacionales.
El tema no es menor, pues la pregunta es por qué la titular del organismo, Isela Sánchez Soya no tuvo el sensor para entender que en el peor momento que vive el periodismo en México, se le dio foco a un personaje que alienta la denostación en contra de algunos comunicadores.
Más allá de este incidente, el trabajo de la Comisión de Derechos Humanos en Puebla, está etiquetado por ausencia de interlocución con organizaciones no gubernamentales, por el mínimo diálogo con los colectivos de padres buscadores, por no tener un sensor real de lo que ocurre con las amenazas a opositores gubernamentales.
Puebla refleja altos índices de impunidad sobre todo de parte de corporaciones policiacas quienes han sido denunciadas por excesos de fuerza y por tortura.
Entre 2025 y lo que va de 2026, esta Comisión ha recibido aproximadamente 8 mil 500 quejas, de las que, en su mayoría, duermen el sueño de los justos, pues el organismo propiamente se ha ocupado de organizar actos sin la mayor relevancia, con una agenda de trabajo donde predominan los actos sociales.
Si bien el gobierno del estado tiene la obligación de atender los fallos en el sistema penitenciario, este organismo resalta por su omisión frente a todo lo que se vive y se denuncia al interior de los penales en la entidad.
Isela Sánchez Soya sigue mostrando poco compromiso con su responsabilidad para abrir la información, reunirse con colectivos, hacer trabajo de campo y reconocer la gravedad que hoy registra Puebla en materia de impunidad y violación a los derechos humanos.
La defensa de los derechos humanos en el país pasa también por su etapa más oscura. Frente a ello, se hace necesario exigirle a estos organismos que cumplan con sus compromisos de atender las denuncias, no archivándolas, sino dándoles el seguimiento que lleve a emitir las recomendaciones en los casos que así lo ameriten.
Puebla es un referente negativo no sólo en los altos índices de violencia sino también en la impunidad de gobiernos y en la omisión de organismos de derechos humanos para cumplir con sus responsabilidades.
@rubysoriano @alquimiapoder
