
Por Gustavo García
En política, la mentira no siempre llega sola, casi siempre llega con un vocero, un palero, un cercano ouno que da explicaciones oficiales, siempre partiendo de la mentira principal y, si hace falta, podrá repetirla con la seguridad de quien cree, que repetirlo fuerte y muchas veces convierte su mentira en verdad.
En Puebla después de más de un año de incertidumbre y ocurrencias, hay una pregunta que poco a poco comienza a instalarse alrededor del gobierno de Alejandro Armenta: ¿hasta dónde va allegar la defensa de un “proyecto” y hasta dónde comienza la protección de algo que evidentemente, no nos están diciendo?
Hoy en los gobiernos de la 4T, hay una costumbre a la que los poblanos comenzamos a acostumbrarnos: después de muchas declaraciones, proyectos, ofensas, donde el gobernador queda mal parado, el primer reflejo no es preguntarse dónde estuvo el error, sólo se busca justificarlo y sacarlo del problema.
Primero se minimiza, después explica, se justifica Y SI NADA DE ESO FUNCIONA hay que culpar a los adversarios, medios de comunicación, redes sociales y a los gobiernos anteriores que guardan “intereses ocultos” para dañarlo.
Y esto tal vez porque para los políticos mexicanos,reconocer un error parece ser más vergonzoso que cometerlo, una y otra vez.
En Puebla el gobernador ha construido buena parte de su discurso argumentando honestidad, la lucha contra la corrupción y la idea de que nadie debe estar por encima de la ley, por lo que debería aplicar esa misma lógica dentro de su gobierno.
Porque hoy más que nunca en Puebla necesitamos un gobierno que pueda responder preguntas incómodas sin ponerse nervioso y atacar al mensajero.
Un gobierno que no use la comunicación institucional como un escudo de pretextos para proteger a funcionarios y justificar sus errores.
El gobernador debe entender que posiblemente puedacontrolar durante un tiempo la narrativa, pero no podrá controlar por mucho tiempo la memoria y la inconformidad de la gente.
Por eso resulta tan peligroso querer tratar a los ciudadanos como uno niños que no pueden distinguir entre una explicación y una salida “adecuadamente”política.
Por esa razón, el gobierno que miente se debepreguntar, cuántas mentiras están siendo protegidascon otras mentiras, porque cuando la estructura del gobierno comienza a enredarse en sus dichos, los ciudadanos empiezan a hartarse.
Hoy los gobiernos de la 4T, especialmente el de Alejandro Armenta, deben entender que las mentiras tienen fecha de caducidad, que antes o después serán descubiertas y que lo único que están generando, es una desconfianza que durara durante sus gobiernos.

