
Sebastián Godínez Rivera
Los lazos sanguíneos entre padres e hijos que ocupan la presidencia de un país están asociados históricamente a los Estados Unidos. Las dinastías Bush o Adams son muestra de que la presidencia suele quedar en manos de la familia, mientras que otros prominentes cargos se forjan entre familia como los Roosvelt, Kennedy o Clinton, Sin embargo, en Latinoamérica varios países también han optado porque hijos de expresidentes lleguen al máximo cargo de decisión.
Actualmente, Keiko Fujimori es el personaje más popular porque ha competido en cuatro ocasiones por la presidencia del Perú, sin embargo, muchos de sus adversarios se limitan a llamarla la hija del dictador. Alberto Fujimori gobernó el país de 1991 a 2000 cuando fue vacado por el congreso peruano, pero su gobierno despierta oposiciones y simpatías entre la opinión pública.
El patriarca del Perú como se le conoce a Alberto Fujimori fue un presidente que se enfrentó a la guerrilla de Sendero Luminoso hasta aplastarla, impulsó la desregulación económica y la privatización de empresas estatales. Éstas medidas lo representan como un derechista ante los ojos de la izquierda. Por otro lado, promovió los programas sociales, reactivó la producción en el campo y construyó varias escuelas lo que para algunos es representativo de la izquierda.
No obstante, hay un punto en el que las ideologías quedan fuera y es que fue un presidente autoritario que cerró el congreso y el poder judicial, promulgó una nueva constitución y utilizó a la policía y militares para reprimir opositores. Su legado pesa sobre su hija Keiko Fujimori quien hoy se enfrenta en el ballotage contra el izquierdista Roberto Sánchez. En varias mesas de debate se le ha acusado que de ganar la presidencia haría lo mismo que su padre, aunque son puras especulaciones.
Otro caso latinoamericano es el de Martín Torrijos quien es hijo del exdictador panameño, Omar Torrijos. Al igual que en Perú la figura de Torrijos polariza a la ciudadanía, algunos lo consideran un soberanista porque apoyó a los sectores pobres del país y logró la firma del Tratado Torrijos-Carter con la que Estados Unidos entregó la administración del Canal de Panamá al país. Por otro lado, las voces opositoras lo consideran un tirano ya que derrocó al presidente Arnulfo Arias, censuró a la prensa y silenció a la oposición.
Al igual que en el caso de Fujimori, su hijo Martín tuvo que cargar con el legado de su padre. El hijo del general dirigió el Partido Revolucionario Democrático (PRD) que fue fundado por su padre, impulsó la centro izquierda y formó el partido Unidos por una Nueva Era (UNE) porque acusa que el PRD se distanció de los ideales originales. Cuando fue presidente la ideología de su padre tuvo poco protagonismo ya que su gobierno estuvo marcado por políticas de derecha, el aumento a la edad de jubilación y casos de corrupción.
En Guatemala el actual presidente socialdemócrata Bernardo Arévalo León es hijo del expresidente José Arévalo Bermejo que gobernó de 1945 a 1951. Fue impulsor de la doctrina del socialismo espiritual que pregonaba el nacionalismo, la modernización del país, el humanismo y planeaba constituirse como una tercera vía frente al capitalismo y el socialismo.
Arévalo Bermejo fue presidente en el turbulento periodo de la Guerra Fría, su gobierno fue uno de los pocos que lograron terminar su mandato. Fue sucedido por el general Jacobo Arbenz quien fue derrocado por la CIA tras tocar los intereses de la poderosa transnacional United Fruit Company.
Bernardo, su hijo, ganó la presidencia en 2022 luego de diversos intentos por frenar su llegada al poder mediante el uso del Ministerio Público (MP). A pesar de que su contendiente Sandra Torres desconoció los resultados y la entonces cabeza del MP, Consuelo Porras, intentaron retirar el registro a su partido Movimiento Semilla y arrestarlo antes de la toma de posesión, finalmente logró asumir como ejecutivo.
En Bolivia, el presidente Rodrigo Paz Pereira es hijo del expresidente Jaime Paz Zamora (1988-1993) quien llegó a la presidencia tras recibir el apoyo del exdictador, Hugo Banzer, para impedir el ascenso de Gonzalo Sánchez de Lozada. Su gobierno fue señalado por tener vínculos con el crimen organizado y fue acusado de corrupción. Paz Zamora se postuló en cuatro ocasiones a la presidencial en 1985, 1989, 1997 y 2002.
Su hijo Rodrigo Paz cuenta con una larga trayectoria como diputado, concejal, alcalde y senador, sin embargo, llegó al Palacio Quemado en 2025 luego de que el hegemónico partido Movimiento Al Socialismo (MAS) de Evo Morales implosionó. Paz actualmente enfrenta protestas por el costo de los combustibles, inflación y el impulso de movimientos indígenas cercanos a Evo Morales que buscan derrocar su gobierno.
El actual presidente ganó en las urnas, pero olvidó que la estructura estatal está llena de personajes cercanos al MAS y a Evo, los cuales se negó a tocar. La victoria electoral le dio legitimidad, pero la base social indigenista continúa siendo fuerte por lo que al no negociar con ellos está siendo rehén de estos grupos. La tensión entre indígenas y gobierno no se había visto desde 2005 antes de la llegada de Morales, sin embargo, el gobierno de Paz atraviesa sus meses más difíciles desde que asumió la presidencia.
Finalmente Chile también tiene su propio caso, Eduardo Frei Ruíz-Tagle es hijo de Eduardo Frei Montalva (1964-1970). Impulsó diversas reformas de corte social como la reforma agraria, la construcción de vivienda y escuelas, nacionalizó la electricidad y el teléfono y fortaleció el sindicalismo agrario. En 1970 entregó el poder a Salvador Allende de la Unidad Popular, Frei fue un férreo opositor al gobierno socialista; tras el golpe de estado mostró un apoyo a las fuerzas armadas, pero conforme la represión arreció se convirtió en un férreo crítico del autoritarismo.
Su hijo Frei Ruiz-Tagle ocupó la presidencia entre 1994-2000 e impulsó la justicia transicional hacia los desaparecidos de la dictadura, reformó el sistema educativo, modernizó el sistema penal y promovió la integración de Chile con Asia. Éste personaje pertenece al periodo conocido como la Concertación (1990-2010) en la que varios partidos formaban coaliciones de gobierno para impulsar la democracia en el país.
En conclusión, en la historia de América la figura paterna de los presidentes tiene un papel fundamental en algunos casos. El ejercicio del poder no está ligado solo a la familia sino al momento histórico como se muestra en las líneas que anteceden. A pesar de que en varios países hay prohibiciones para que el círculo familiar ejerza la presidencia como en Guatemala, mientras que en otros la candidatura de los hijos de ex mandatarios no ha florecido, lo cierto es que éste fenómeno no pertenece solo a los Estados Unidos sino que existen algunas excepciones latinoamericanas.

