Sebastián Godínez Rivera

La derecha brasileña se prepara para los comicios de octubre de este año, pero arrancó con problemas. La disputa entre el senador Flávio Bolsonaro, abanderado del Partido Liberal (PL) y la exprimera dama, Michelle Bolsonaro, quien declaró que formará su propia corriente,  ambos terminaron por fragmentar al conservadurismo.

La disputa surgió porque Michelle Bolsonaro acusó a su hijastro Flávio de desmantelar la Oficina de Mujeres del Partido Liberal, por lo tanto, renunció a su cargo partidista y anunció que formaría la organización Imparables MB. Aunque no dejó el partido propiamente hizo hincapié en que ésta corriente se guiará por los preceptos del Partido Liberal nacional, pero contará con sus propias directrices y metodología.

La esencia del problema es que la línea más dura del bolsonarismo se negó a que la ex primera dama se presentara como candidata al Senado. El lanzamiento de este nuevo espacio arrancó con publicaciones de corte inspiracional y utilizó fragmentos de la película Mujer Maravilla para ilustrar un mensaje dirigido al electorado femenino conservador y a los sectores evangélicos que han sido su principal base de apoyo.

Claramente la exprimera dama forjó una nueva corriente política, pero sobre todo aspira a mantener su propio capital político centrado en las mujeres y los evangélicos. Por otro lado, Michelle Bolsonaro en algún momento apareció como una figura para candidatear a la presidencia debido a su moderación y la posibilidad de atraer nuevos sectores de centro, un cambio de estrategia muy llamativo. En las elecciones de 2018 optaron por Jair Bolsonaro, un personaje radical, que logró polarizar e imponerse sobre el candidato del Partido de los Trabajadores, Fernando Haddad.

Algunos columnistas consideran que la crisis reflejó una disputa de fondo por quién controla el bolsonarismo una vez que Jair Bolsonaro no puede ejercer ese liderazgo desde la prisión domiciliaria. Figuras como el diputado Nikolas Ferreira o el gobernador de São Paulo, Tarcísio de Freitas, han construido capital político propio dentro del espacio de la derecha conservadora, algo que Michelle parece intentar replicar con Imparables MB.

Mientras tanto, Flávio Bolsonaro fue proclamado candidato presidencial del Partido Liberal. Desafiará al presidente Lula y aspira a vencerlo para consolidar el giro a la derecha del hemisferio. No obstante, el hijo de Bolsonaro aparece en un momento crítico señalado por un desvío de fondos para grabar una película sobre la vida de su padre, Jair Bolsonaro, y eso ha lacerado su imagen.

Sin embargo, dos semanas después Flávio y Michelle Bolsonaro se reconciliaron en la sede del Partido Liberal. La exprimera dama será candidata al senado y apoyará la campaña de su hijastro. Más allá de la reconciliación formal, el clan derechista ha encontrado la forma para vivir de la política y esto representa más una reconciliación por interés y no por voluntad.

Por otro lado, el apoyo del presidente estadounidense Donald Trump también ha calentado el camino rumbo a las elecciones y esto podría ser contraproducente. El republicano sancionó a funcionarios brasileños por haber enjuiciado al expresidente, impuso aranceles y ha hecho declaraciones en contra de Lula, lo que algunos sectores consideran como un atentado contra la soberanía y una provocación. Los comicios de octubre estarán marcados por la polarización y en una lucha entre Estados Unidos y Brasil.

Aunque pareciera una lectura precipitada, la intervención de Washington en las elecciones podría terminar perjudicando a Bolsonaro. A esto se suma que en el evento de nominación de los liberales asistió el presidente argentino, Javier Milei, quien en un duro mensaje acusó que Brasil es un país sometido al zurdismo y declaró que Lula es una amenaza.

Las declaraciones generaron una nueva disputa entre Argentina y Brasil, ya que funcionarios brasileños llamaron a consulta al embajador brasileño en Buenos Aires por las declaraciones. Milei aprovechó para llamar a su par brasileño “presidiario”, y atacó al juez Alexander de Moraes que sentenció a Bolsonaro a prisión, el argentino lo llamó “para colmo la basura calva, no me permitió visitar a mi amigo quien está injustamente encarcelado”.

Milei también intentó realizar una visita a Jair Bolsonaro, que permanece en prisión domiciliaria por el intento de golpe de estado, pero le fue negada. En el mítin el presidente argentino aprovechó para hacer un recuento de los países en los que “el socialismo ha sido erradicado: Argentina, Colombia, Ecuador, Chile, Perú y esperemos que en octubre Brasil sea liberal”.

No hay duda que el camino a los comicios comienza a calentarse y el gigante sudamericano se enfrentará a un proceso sumamente polarizado. Mientras Bolsonaro es respaldado por el movimiento de su padre y las derechas internacionales, Lula pretende explotar la carta de la injerencia para conseguir más electores.