Sebastián Godínez Rivera

El reporte Latinobarómetro 2026 se publicó el 2 de octubre. Dicho documento está elaborado por uno de los proyectos que miden la calidad de la democracia desde hace 30 años. Los resultados vertidos en dicho documento permiten entender el nivel de apoyo o rechazo a la democracia en América Latina, el papel de las potencias en la región, la percepción de los latinoamericanos hacia el presidente Donald Trump entre otros.

En el tema de apoyo a la democracia se muestran gráficas en las que se muestra el nivel de apoyo por país a este sistema de gobierno. Llama la atención que los primeros cinco lugares con mayor apoyo corresponden a países que tuvieron dictaduras militares, Argentina, Chile Uruguay, o a naciones que han vivido en democracia desde mediados del siglo XX como Costa Rica, Y Venezuela que tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero, aspira a recobrar el pluralismo.

Sin embargo, el resto de naciones se ubican por debajo del 49% de apoyo a la democracia y el último lugar lo ocupa Guatemala con el 35%. El dato es revelador porque Latinoamérica ha sido inestable casi desde su independencia. Luego de rebeliones, golpes de estado, dictaduras y partidos hegemónicos la región se democratizó a finales del siglo XX, pero actualmente el apoyo al pluralismo ha caído producto del desencanto y las carencias materiales de cada nación.

Incluso aparece una tabla que se titula Resumen de Actitudes hacia la Democracia en la cual se muestra con valores numéricos el respaldo a la democracia y el autoritarismo. Entre los países que defienden el pluralismo están: Argentina, Uruguay, Chile, Costa Rica y Venezuela, se encuentra en un rango de 73%-63%. Mientras que la nación que menos respalda la democracia es Guatemala.

Por otro lado, al revisar el nivel de apoyo al autoritarismo los países que obtienen los puntajes más altos son: Paraguay (23%), Bolivia (21%), Perú (19%), Rep. Dominicana (18%) y empatados con 17% México, Venezuela y Guatemala. Los datos no son nuevos al revisar la historia reciente de las naciones, puesto que países con sistemas de partido hegemónico como el paraguayo y el mexicano simpatizan con estos modelos. Mientras que en regímenes donde el personalismo fue clave como en el Perú de Fujimori y la Venezuela chavista tienden a la concentración de apoyo.

Otro dato que deseo abordar en el texto tiene que ver con la pregunta ¿Se siente usted representado con el parlamento?. Es sabido que desde 2017 hay una crisis de representación en la democracia porque la gente no concibe a sus legisladores como cercanos y mucho menos que defienden temas que les preocupan. En el informe se muestran dos columnas.

En la primera aparecen en orden y porcentaje los países donde la ciudadanía sí se siente representada. Ningún país supera el 35%, lo que habla de la profunda crisis de representación. Mientras que en la segunda, cuando se pregunta a quienes no se sienten representados, Perú encabeza con un 90% y el último lugar lo ocupa El Salvador, país que encabeza la primera columna.

La representación ha sido un tema de discusión desde que aparecieron los grandes tratados del Estado como Leviatán de Thomas Hobbes, El Tratado del Gobierno Civil de John Locke o El contrato social de Jacques Rosseau. Actualmente seguimos discutiendo los límites y alcance de la representación con nuevos autores, pero parece que en la práctica la ciudadanía continúa sintiéndose excluida y relegada de los asuntos públicos, por lo tanto, no debe sorprender que en los comicios se eligen personajes estridentes o radicales que son cercanos, pero no “encajan” con el modelo de la representación tradicional.

En otro apartado se le pregunta a los encuestados ¿Cómo catalogan al gobierno de Estados Unidos: democracia, régimen autoritario o dictadura? Las respuesta varían según el tipo de régimen que tiene cada nación, por ejemplo, Venezuela que vivía o vive bajo el chavismo desde 1999 claramente concibe como democracia a Estados Unidos. En la columna sobre el autoritarismo Chile es el primer lugar que concibe de esta forma al país del norte. Y México valora a su vecino norteño como una dictadura. Es llamativa la conceptualización de cada nación.

En el informe se explica que durante el segundo gobierno de Donald Trump, que ha estado marcado por la agresividad y la presión hacia la región, la visión sobre Estados Unidos se mueva. Desde los años cincuenta Washington se erigió como la tierra de las libertades, el pluralismo y la democracia, pero la llegada de un populista al poder ha generado un proceso de erosión en el inconsciente latinoamericano.

Esto está ligado a otros rubros del informe, puesto que ven a Trump como un personaje errático y poco confiable, aunque las calificaciones sobre Estados Unidos distan mucho. El cambio de paradigma hacia Washington tiene que ver con la aparición de este personaje que no estaba ligado a la política tradicional, por lo tanto, su estilo de gobernar y la forma en la que ejerce control sobre América Latina es preocupante para todas las naciones.

Finalmente hay un apartado ligado a las relaciones internacionales en el que se pregunta sobre la percepción de las potencias, entendidas como: Estados Unidos, China y la Unión Europea. Cuando se le preguntó a las y los encuestados sobre la influencia de Estados Unidos, el país que tiene la opinión más positiva es República Dominicana, seguida de Venezuela, Costa Rica, Ecuador y El Salvador, países con los que Washington ha tendido lazos importantes en los últimos meses.

Pero cuando se preguntó a las naciones sobre la valoración negativa sobre Estados Unidos, el país que más rechazo tienen hacia él es México y claro está por todos los embates y amenazas. Le siguen Argentina, Uruguay, Brasil y Chile y es importante mencionar que los países pertenecientes al Cono Sur que en su momento estuvieron gobernados por la izquierda veían como amenaza el comportamiento de Washington, mientras que Argentina que ha sido aliada de Trump sorprende con el rango en el que se ubica.

Sin embargo, cuando se pregunta sobre la influencia de China en el continente las valoraciones positivas y negativas parecen un espejo. Varias naciones tienen una buena impresión de los chinos. Esto se debe a que el gigante asiático tiene poder a través del comercio y la inversión, por lo tanto, su presencia en el subcontinente es menos perceptible que la de Estados Unidos que ha tendido a la disputa y la confrontación.

Las percepciones respecto a ambas naciones no sorprenden, al contrario, es una fotografía del momento y de la disputa por el dominio entre Estados Unidos y China. El avance de las derechas es una forma de limitar la influencia asiática en el continente, la cual está marcada por proyectos estratégicos, la geopolítica y la carrera por los minerales y las tierras raras.

En conclusión, el informe es revelador y con sus datos es posible sembrar nuevas investigaciones para entender el momento político que vivimos. La forma en la que se entiende la democracia, la seducción por el autoritarismo, las disputas geopolíticas y las percepciones respecto a Estados Unidos y la forma que ejerce el poder. Un documento que debe ser leído y analizado.