Por Orlando Rivera

No le ha pasado que el hecho de “pertenecer” a una familia de algún color; llámese azul, rojo, tinto, amarillo, etc , es que siempre “añoramos” un poco de lo que se nos ha venido gastando campaña tras campaña electoral, interna y externa, es algo que se necesita hasta cierta medida, algo de gran importancia hacia nosotros, (los que estamos adentro, los que vemos otra realidad dentro de esta sociedad “cada vez más partirizada” es el querer ser tomados en cuenta y ser valorados dentro de la institución política, y es que en tiempos de competición interna es muy fácil perderse, unos te dicen: ¡Ven para acá¡ oh ¡Te invito a…! y es muy agradable sentirse IMPORTANTE EN TIEMPOS ELECTORALES.

El hecho de permanecer tanto tiempo en un lugar, creo que te conviertes en parte de ese lugar (no sé si por estar tanto tiempo en ese lugar, te hacer acreedor de “derechos y obligaciones”) todo depende de la decisión de uno; y es que siempre uno deja huella, siempre se nos relaciona con tal olor, color con tal persona y es que ocupar un lugar dentro del partido cualquiera, pero un verdadero tuétano de color azul, rojo, etc. NO CUALQUIERA.

Cuando pasan las generaciones de políticos, o de “amigos”, siempre van dejando un rastro de “DESENCANTO” porque siempre se quedan residuos de “este si va a hacer un CAMBIO”, “este sí nos va a apoyar” siempre manejados por el lado positivo, y entre más pasan los años, muchos de nosotros NO lo vemos, NO sentimos ese cambio añorado, (Y me atrevo a decir que muchas veces) sólo nos quieren para ese ratito, de: ¡Ven, te invito¡ y sale bye.

Y NO, eso no debería de ser así, se supone que si estamos acá es porque nos sentimos cómodos, muchas veces IDENTIFICADOS, (Y es muy válido) y es que así nos sirve para poder invitar a más y a más amigos porque de alguna manera tenemos este “vicio” llamado: POLÍTICA de sociedad, claro con la intención de que siempre se haga más grande la familia; Pero cuando vienen las elecciones INTERNAS, parece ser que es un poco más complicado, es decidirse por melón o por sandia, ya que existe la cualidad de que internamente TODOS somos “familia” TODOS somos “equipo”… SERÁ.

Pero con el CARÁCTER de que tenemos que tener muy en cuenta que ese lugar necesita un líder, necesita que alguien o algunos que lo puedan dirigir; Y ahí es donde todo cambia, porque nos vuelven a INVITAR y nos CONVOCAN, nos LLAMAN, nos NECESITAN, ¿Qué bien no?, NOS HACEN SENTIR IMPORTANTES OTRA VEZ, y lo hacemos con gusto, pero vamos ya teniendo nuestras reservas, nuestro tiempo se hace cada vez más corto y está muy bien que queríamos estar, pero señores, somos de carne y hueso, que SENTIMOS, que SUFRIMOS, que REÍMOS, que sí deseamos ver ese cambio del partido, que la importancia que tienen en nosotros sea “remunerada” con NUESTRAS DECISIONES, con NUESTROS líderes, con NUESTROS DIRIGENTES, y es que en estos tiempos de elecciones, siempre nos aparecen los “AMIGOS” que te dicen ¡Ven y apóyame!.

Queda por último lanzar la moneda al aire y pedir un deseo cuando nos llegan esas llamadas: (no lo decimos, pero lo pensamos: ojalá encuentre en la familia a gente de mi color, a mis amigos de partido) porque elegir a un dirigente de cualquier nivel, es cómo conjugar el verbo ELEGIR en dos tiempos: ¡Vota por mi amigo!… y curiosamente (tono sarcástico) TODOS somos un equipo DENTRO DE UN PARTIDO, TODOS SOMOS una gran familia dentro de un partido.