Conexión México

Por Ruby Soriano

Para Morena el partido que gobierna la mayor parte del territorio nacional, los tiempos que corren reflejan una de las mayores crisis agudas, resultado de la presunta colusión de muchísimos de sus militantes con organizaciones delictivas.

Es difícil que, en estos momentos, los propios morenistas puedan exculpar a varios de sus correligionarios quienes han dejado muchas huellas en los contactos que establecieron con personajes de cárteles y organizaciones que habrían inyectado cientos de millones de pesos a la operación de los procesos electorales en México.

Enviar una iniciativa de reforma electoral al poder legislativo en tiempos donde los niveles de aceptación de la propia Presidenta del país, Claudia Sheinbaum, están bajando, es un desafío y riesgo ante la polarización social y rechazo hacia muchas figuras de la política que están vinculadas con ese movimiento que lideró AMLO y que hoy refleja un boquete interno como consecuencia de las acusaciones que se han hecho públicas de parte del gobierno norteamericano.

Hablar en esta iniciativa de reforma electoral de nulidad de las elecciones por intervención extranjera, es una acción riesgosa que, sin duda alguna, nos lleva a preguntarle al gobierno federal qué escenarios de riesgos están contemplando frente a la lucha por el relevo presidencial en el 2030.

Hay algo que seguramente Morena está viendo y que quizá no estamos interpretando desde la óptica de un gobierno que hoy luce varios boquetes por las ligas y señalamientos en contra de algunos de sus personajes de mayor peso político, vinculados a organizaciones delictivas.

Hablar de riesgos de intervención extranjera en procesos electorales son señales de lo que quizá los morenistas y sus aliados ven en los meses venideros, donde los procesos en contras de algunos de sus integrantes, irán tomando un mayor cauce para develar más pruebas de las acciones de narcogobiernos y una estrecha relación con las principales organizaciones delictivas en el país.

Esta riesgosa propuesta de reforma electoral invita a pensar cómo el partido en el poder busca blindar triunfos y legitimarlos a través de paradójicamente deslegitimar resultados.

La propuesta obliga a ir de fondo no sólo desde los poderes involucrados en su análisis y aprobación, sino también, desde una sociedad donde los procesos electorales en el país, aún representan una pincelada democrática, frente al debilitamiento de poderes.

Para Morena no será sencillo lograr legitimar una reforma donde se platean temas como la injerencia extranjera o el blindaje de candidaturas para evitar la intromisión de organizaciones delictivas.

Varias organizaciones delictivas mantienen sus cuotas de poder en los gobiernos morenistas cuya vigencia aspira mantenerse de la mano de quienes apadrinaron esos triunfos y que aunque los pactos son inconfesables, muchas de estas ligas difícilmente se diluirán con nuevas reformas o comités creados para disfrazar, lo que se prevé como un desafío a la realidad en México, donde el gobierno protege a quienes son señalados por actos de colusión con el crimen organizado.

México está frente a un gran riesgo de permitir que por voluntad del partido gobernante y aliados se invalide la voluntad de la ciudadanía en las urnas.

@rubysoriano        @alquimiapoder

www.alquimistasdelpoder.com

losalquimistasdelpoder@gmail.com