
Sebastián Godínez Rivera
El nombre del texto se debe al célebre libro escrito por Robert A. Pastor y Jorge G. Castañeda en 1989. En este se plantea un diálogo binacional entre ambas visiones en el que a lo largo de las páginas se plantean las diferencias en el poder económico, militar y político. Castañeda expone cómo la política exterior mexicana está dominada por la defensa de la soberanía y el miedo al pasado, mientras que Pastor explica las posturas sobre la gobernabilidad y seguridad.
No es ninguna novedad que la relación México-Estados Unidos es asimétrica y tensa, sin embargo, los turbulentos momentos que atraviesa la relación muestran más límites que cooperación y propiamente dichas barreras han sido impuestas por Washington. La visita del Secretario del Departamento de Estado de Seguridad Nacional o Homeland Security, Mikewayne Mullin, a México fue retratada por los principales diarios del país.
Es la primera vez que Mullin visita México desde que relevó a Kristi Noem en la cartera de seguridad. Por otro lado, el gobierno morenista también atraviesa varios cambios en Relaciones Exteriores, el relevo de Esteban Moctezuma como embajador en Estados Unidos y la vacante en la Subsecretaría para América del Norte. México manda una imagen no solo de socio desconfiable sino también de debilidad en medio de la tensión con la Casa Blanca y en vísperas de la revisión del Tratado de Libre Comercio.
México apostó de forma errónea por un nuevo perfil de Seguridad Nacional, sin embargo, Mullin es una de las cartas fuertes de Trump y el movimiento MAGA en el que ha mantenido una línea dura. La falta de comunicación entre la Casa Blanca y Palacio Nacional aunado a la tensión discursiva respecto a varios temas como la reconfiguración del hemisferio, el combate al crimen, los señalamientos contra altos funcionarios del oficialismo y la presión para que Washington participe en operaciones conjuntas.
El proyecto de la Cuarta Transformación ha cometido una serie de errores en política exterior que han abonado a lastimar la relación. Los roces entre funcionarios mexicanos y estadounidenses no son nuevos sino que han estado presentes a lo largo de la historia como en 1909 en la reunión Porfirio Díaz-William Taft, en 1927 Plutarco Elías Calles- Dwight Morrow o en 1981 José López Portillo- James Carter cuando el primero declaró que “México estaba cansado de ser un país de segunda”.
La relación es difícil de acuerdo a varios estudiosos de la relación binacional como Jorge Castañeda lo expone en Límites de la amistad: México y Estados Unidos, Alan Riding hace lo propio en Vecinos distantes, Soledad Loaeza expone la hermandad y la tensión en A la sombra de la superpotencia por mencionar algunos. El oficialismo no ha entendido que tanto Donald Trump como su gabinete están en proceso de reorganización del hemisferio y esto nos incluye aunque el discurso de la soberanía está en pleno agotamiento.
Los cambios están ocurriendo frente a las narices de México y la presidenta opta por ignorar un escenario que puede favorecer o perjudicar al país. La falta de una estrategia técnica y no partidista es clave para entender lo que algunos denominan la paradoja Trump, por otro
lado, revistas internacionales han elogiado a Sheinbaum que la estrategia de “cabeza fría” ha logrado mediar con el presidente estadounidense, pero la realidad muestra otra cosa.
Los halagos de Trump hacia Sheinbaum son crónica de un embates anunciado, haciendo referencia y tropicalizando un texto del escritor Gabriel García Márquez. Se sabe que cuando el ejecutivo norteamericano habla bien de su homóloga mexicana ésta se acompaña de señalamientos como el narcogobierno o el miedo que tiene la presidenta a hacer frente a los cárteles. Por otro lado, sus secretarios han optado por tácticas directas.
Desde Marco Rubio quien se encarga de reorganizar el hemisferio pasando por el titular de Guerra, Pete Hegseth, quien acusa que México no hace nada para hacer frente al crimen hasta el embajador Ronald Johnson quien señaló a Ruben Rocha Moya y otros diez funcionarios de Sinaloa de estar coludidos con el crimen. Como si no bastara con ellos también está el titular de la DEA, Terry Cole, quien ha dicho que hay criminales y altos mandos de México coludidos con los traficantes de drogas.
Como cereza del pastel está Markwayne Mullin quien en las fotos con Sheinbaum aparece con un rostro que transmite una sensación de incomodidad más que de buen entendimiento y colaboración con afirmó la presidenta en la mañanera. El país continúa jugando con fuego ignorando que hay un peligro latente en el vecino norteño, continuar con los desafíos en medio de acuerdos relevantes para ambos países, pero de los que México es más dependiente habla de que en Palacio Nacional el liderazgo partidista pesa más que la visión de Estado.

